El Norte de Castilla

Seminci

El día en que... Valladolid dio la bienvenida a Spielberg en España con un monumental pateo

El cine Coca acogió la proyección de 'Loca evasión', en 1975. Frente a la sala, grandes carteles anunciaban las películas de la vigésima edicicón de la Seminci.
El cine Coca acogió la proyección de 'Loca evasión', en 1975. Frente a la sala, grandes carteles anunciaban las películas de la vigésima edicicón de la Seminci. / ARCHIVO MUNICIPAL
  • SEMINCI 2006

  • El público protestó de forma "estruendosa" el estreno, en la Seminci de 1975, de 'Loca evasión', primera película del director para la industria cinematográfica

A los periodistas (sobre todo en estos tiempos web y tres punto cero) les mola hacer listas. De lo que sea. Si hay listas, por ejemplo, sobre los peores sabores de helado o los mejores goles de falta de Cristiano Ronaldo, ¿por qué no una lista sobre las películas de Steven Spielberg? Si meneas un poco el árbol de Google te caerán, como fruta madura, varias de estas clasificaciones. Las hemos visto en las revistas Vanity Fair y Rolling Stone, en el portal Collider, en periódicos como Los Ángeles Times, en la plataforma especializada en cine imdb.com... En lo más alto, entre el caviar, se suelen colocar ‘E. T. El Extraterrestre’, ‘Tiburón’ o ‘En busca del arca perdida’. En las profundidades de la tabla se encuentra (casi siempre) ‘Loca evasión’ (junto a ‘Amistad’, ‘Para siempre’ o ‘Indiana Jones y la calavera de cristal’).

Y sí, la película tampoco gustó mucho en su estreno en Valladolid.

25 de abril de 1975. La primera vez que una película de Steven Spielberg se proyecta en una sala en España. El estreno patrio del que luego sería conocido como el rey Midas de Hollywood tuvo lugar aquí, en Valladolid. Y el público pucelano recibió la propuesta con un estruendoso, impresionante, recordadísimo pateo.

Fotograma de 'Loca evasión'.

Fotograma de 'Loca evasión'. / EL NORTE

No. No moló en Valladolid ‘The sugarland express’ (este es su título en inglés), la primera película rodada por Spielberg para la industria cinematográfica (‘El diablo sobre ruedas’ fue concebida como telefilme, como producción televisiva). En Cannes recibió el premio al mejor guion. En Valladolid se hizo con el premio especial por el vigésimo aniversario de la Seminci. Pero los espectadores que vieron por primera vez una película de Spielberg en el cine no estuvieron muy conformes con esta decisión.

El crítico de El Norte de Castilla, Fernando Herrero, ha escrito varios artículos en el periódico en los que recuerda aquella noche de protestas en el cine. «La película fue estrepitosa e injustamente pateada». «Fue un monumental pateo, injusto pero espontáneo», escribía Herrero.

¿Qué pasó? ¿Por qué fue tan mal recibida esta peli protagonizada por Goldie Hawn y Ben Johnson?

Carmelo Romero, quien entonces era el director del festival, responde a esta pregunta en ‘Una ventana al mundo’, el fantástico (y recomendadísimo) libro de César Combarros que sobre la Seminci publicó en 2005: «Había cierta oposición al cine tradicional de Hollywood y las películas norteamericanas solían ser protestadas. Creo que el público apreció en ella valores formales pero no de contenido, algo que siempre se exigía aquí», rememoraba Romero en aquella publicación.

Entre los periodistas, la opinión fue algo mejor. El 25 de abril de 1975, J. A. Rodero publicaba su crítica en El Norte de Castilla (allí la película de había traducido como 'Una mujer imprudente'). Decía, entre otras cosas, lo siguiente: «Steven Spielberg pertenece a una nueva generación de realizadores norteamericanos, integrados en la industria cinematrográfica, cuyos esfuerzos parecen tener cierta influencia de ese gran maestro que es Arthur Penn, aunque su todavía inmadurez ponga una distancia ostensible entre sus intentos y la obra de aquel espléndido autor. Sin embargo, ciertas cosas interesantes se apuntan en estos noveles cineastas (...). Narra una historia basada en un hecho real acontecido en Tejas, en el año 1969: la huida de un joven matrimonio que, llevando como rehén a un policía, trata de rescatar a su pequeño hijo, entregado por la Asistencia Pública a otro matrimonio. Prácticamente toda la peripecia argumental del filme se ciñe a una persecución. Obviamente, este planteamiento encerraba no pocas dificultades, que no siempre han sido salvadas por Spielberg (...). El proceso narrativo cae en la iregularidad, con algunos brotes histriónicos o, al menos, chirriantes. Pero, en conjunto, la película tiene aspectos estimables, rasgos válidos, aunque sean aislados».

Aquella crítica que recordaba Romero sobre los gustos respecto a lo comercial y lo norteamericano tal vez hubiera sido recibida por Spielberg como un elogio. Lo recuerda Matthew Robbins, guionista, precisamente, de esa ‘Loca evasión’, en el libro ‘Moteros tranquilos, toros salvajes’. Allí, Robbins explica que, al contrario que sus amigos, «Steven era desde el principio un tipo de Hollywood, parte del sistema, sin segundas intenciones ni pizca de espíritu rebelde», con un claro interés por la industria y las recaudaciones.

Su aspiraciones de éxito no tardarían mucho en hacerse realidasd, porque las navidades de 1975, apenas unos meses después de su estreno español en Seminci, las salas de todo el país (también las de Valladolid) se llenaban para disfrutar con ‘Tiburón’, su primer gran éxito.

¿Sobre los festivales? Después de su paso por Cannes (y la Seminci), Spielberg no ha vuelto a presentar a concurso ninguna de sus películas. Tal vez, quién sabe, para evitar pateos.