Cien años de docencia musical profesional

Concierto de la Banda del Conservatorio, a las puertas del Miguel Delibes. /Alberto Mingueza
Concierto de la Banda del Conservatorio, a las puertas del Miguel Delibes. / Alberto Mingueza

El Conservatorio de Valladolid celebra su centenario con conferencias, mesas redondas, talleres y la reivindicación de su título oficial y de las múltiples posibilidades laborales

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑO

El próximo 11 de noviembre el Conservatorio Profesional de Música de Valladolid cumplirá un siglo, el mismo día en el que terminó la Primera Guerra Mundial. Esta semana el centro comenzará a celebrarlo con las IVJornadas Culturales y continuará su programa hasta fin de año. Precedido de una sección de música en la Academia de Bellas Artes de Valladolid, la Escuela echó a andar en 1918 y oficializó sus títulos una década después. Hoy un claustro de 80 profesores (65 de ellos a tiempo completo) acercan este arte a 750 alumnos que mantienen las preferencias de antaño, piano y violín siguen siendo los instrumentos más demandados.

Laura de la Hoz, profesora de contrabajo, está al frente del Conservatorio desde 2015. «Las IV Jornadas celebran el centenario y hemos querido contar con gente que ha estudiado o ha estado relacionada con este centro», y ahí están predecesores en su cargo como Pedro Zuloaga, Angelines Porres o Diego Fernández Magdaleno o compositores vallisoletanos que han escrito obras para la ocasión como Jesús Legido y Francisco García Álvarez. Aunque los que ya suenan ente los chavales son los músicos que impartirán talleres y clases.

«Está casi lleno el taller de improvisación», explica De la Hoz, que impartirán Sandra Ruibal, Paula Vegas y Violeta Díaz. «Intentamos ofrecer enseñanzas que consideramos importantes pero que no están en el plan oficial. Somos músicos formados en la clásica y nos falta improvisación a la vez que a los de la improvisación les falta lidiar con la partitura. La improvisación es algo que gusta mucho a los chavales, lo pasan muy bien. Hay una asignatura optativa que imparte José Antonio Plaza que está llena». Afinación, creación de instrumentos, de jazz o de cañas centran otros talleres. Dos percusionistas ahora internacionales y que se formaron en la casa –Daniel BoladoyAntonio Pierna– acercarán la música minimalista y Suso González unas nociones de composición que en el taller ‘Musicreando’ busca un himno para el conservatorio.

Un amplio mercado

Los planes de estudio centrarán la primera mesa redonda más técnica y la segunda quiere dar respuesta a la pregunta de si ‘¿hay vida después del conservatorio?’. «Se identifica esta carrera con ser solista y eso no podrá ser ni en un 1%. Queremos mostrar la cantidad de posibilidades profesionales de la música: desde ser emprendedor y abrir tu propia escuela, la producción y grabación, la enseñanza, la gestión, la crítica, la música en el Ejército, que vean los alumnos que hay muchas posibilidades», explica la directora. El otro reto que se propone es que los padres superen la contradicción de llevar diez años a sus hijos a un conservatorio profesional y no quieran que esa sea su profesión. «Es curioso, a la entrada pone claramente la palabra ‘profesional’. Se puede aprender música de muchas formas y en diferentes sitios. Este se caracteriza por ser profesional, lo que implica una exigencia académica y una disciplina. El niño que acaba es porque le gusta la música y tiene una gran disciplina. Sin embargo los padres les animan a hacer otra carrera ‘de verdad’ como si esta no lo fuera. Es frustrante para profesores y alumnos esa negación de los padres. La música puede ser su trabajo pero también algo que les acompañe toda la vida». De ello podrán hablar con profesionales como Roberto González-Monjas, violinista vallisoletano que comenzó su formación en este centro y actual concertino de la Orquesta de la Academia de Santa Cecilia en Roma y director del Musikkollegium Winterthur (Suiza). Ofrecerá una masterclass el miércoles.

Talleres en abril

Entre las iniciativas recientes que ha puesto en marcha el Conservatorio destaca el concurso de solistas. «Desde hace cuatro años proponemos este reto para alumnos de 5º y 6º. El premio es una plaza de solista para un concierto de las Orquesta del Conservatorio. El día 14 escucharemos más de cuatro horas de música de los 23 aspirantes». Por otra parte, desde hace dos años la dirección ha impulsado un recital como requisito para lograr el título. «Se ha convertido en la despedida de los alumnos. El conservatorio es un sitio donde pasan muchas horas durante diez años y el recital es una manera de decir adiós a una etapa».

A las jornadas, le seguirán en abril otros talleres con profesores vallisoletanos como la chelista Beatriz Blanco vendrá de Suiza, el pianista Luis Huidobro, desde el Superior de Madrid, impartirá un taller de análisis y otro de piano con los preludios de Debussy y la clavecinista Silvia Márquez Chulilla acercará los teclados históricos.

Del 17 al 19 de abril celebrarán en el Patio Herreriano el 3º Ciclo de Música Contemporánea. «Ycomo no queremos estar asilados, acercamos la música a la ciudad a través del programa ‘Jueves musicales en los centros cívicos’. El año terminará con un disco-libro que resumirá el año.

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