El PP sigue sin elegir candidato a escasas horas de constituirse la Diputación

Jesús Julio Carnero, durante el Pleno celebrado el pasado martes en la Diputación. /Alberto Mingueza
Jesús Julio Carnero, durante el Pleno celebrado el pasado martes en la Diputación. / Alberto Mingueza

Génova no ejecuta la decisión de apartar a Jesús Julio Carnero de la institución y de la dirección del partido, lo que le fortalece de cara a ser reelegido con el apoyo de sus doce diputados

Lorena Sancho
LORENA SANCHOValladolid

Faltan apenas 24 horas para que se celebre el pleno de constitución de la Corporación Provincial y Jesús Julio Carnero, presidente en funciones, gana enteros para ser de nuevo reelegido al frente de la Diputación de Valladolid. Ni la dirección nacional ni la autonómica han ejecutado la decisión adoptada el pasado viernes de apartarle de la candidatura a la institución y la dirección provincial del PP tras un proceso de elección de diputados en el que se garantizó un equipo afín de cara a su posterior investidura como presidente. Aludieron entonces a la pérdida de confianza para adoptar medidas disciplinarias contra el desafío de Carnero, que hizo caso omiso a la petición de Génova de que no optara a la reelección y que diera paso a nombres como Alberto Plaza, alcalde de Simancas, o Pablo Trillo–Figueroa, delegado territorial de la Junta. Pero una semana después la dirección nacional sigue sin designar un candidato oficial que impida a Carnero ocupar la Presidencia de la Diputación por tercer mandato consecutivo. Y delega a su vez responsabilidades en la dirección autonómica de Alfonso Fernández Mañueco para que adopte una decisión sobre el futuro del presidente del PP provincial, acuerdo que, según confirmó ayer a Europa Press, respetará. De momento, la autonómica asegura «no tener nada que decir», centrada en la negociación de un pacto con Ciudadanos que dé la Junta a Mañueco.

Jesús Julio Carnero no era ni mucho menos, a priori, el preferido de Génova para volver a ocupar el cargo teniendo en cuenta que el pasado jueves la formación de Pablo Casado activó la maquinaria para colocar al frente de la Diputación a un nuevo candidato. Envió así a tres de sus responsables de pactos y política provincial a una reunión celebrada en un hotel de la capital, donde marcaron a Carnero las pautas de la votación para la elección de diputados en Valladolid. Debía incluir en ese listado a Alberto Plaza, que estaba llamado a sucederle en el Palacio de Pimentel. Pero Carnero desoyó la directriz y fueron elegidos doce diputados afines, seleccionados para que le auparan de nuevo a la Presidencia de la Diputación. De forma inmediata, la formación de Pablo Casado informó de que apartaría a Carnero de la dirección provincial del PP y le retiraba la confianza para ser candidato de nuevo al frente de la institución. Sin embargo, una semana después no hay candidato alternativo a la Diputación ni se ha producido ningún movimiento para apartar a Carnero del PP provincial.

No está así nada claro qué ocurrirá mañana en la elección de presidente. La tensión ha ido creciendo en las últimas horas en un intento de la dirección nacional y autonómica de aunar posiciones y encontrar un candidato de consenso entre los doce diputados que la semana pasada salieron de las votaciones de los alcaldes y concejales de la provincia. Pero todo ha resultado en vano. Carnero se habría garantizado en esta elección de escaños un equipo fiel, cercano y leal, capaz de jugarse su permanencia en el Partido Popular y renunciar incluso a sus respectivas carreras políticas dentro de esta formación con tal de apoyarle hasta el final en una investidura de consecuencias aún desconocidas si contravinieran lo que pudiera dictar Génova. Salvo sorpresas de última hora, todo apunta a que los doce doblarán el pulso a Génova si es necesario con el fin de que Carnero sea presidente, máxime teniendo en cuenta que una hipotética división interna durante la investidura pasaría después factura entre los compañeros de la bancada popular para aquellos que hubieran sido desleales.

Una investidura que mira a Vox y Cs para alcanzar la mayoría

Hasta hace unas semanas, el escollo principal de la votación de mañana se encontraba en la posición que adoptaran Vox y Ciudadanos, cuya abstención (al menos la de una de las dos formaciones) se antojaba clave para que Carnero pudiera gobernar. Ninguno de los dos partidos políticos desvela de momento sus cartas de cara a la investidura, donde la posible división del voto en el PP podría cambiar completamente el escenario. Si bien, el PSOE avanzó el pasado lunes su intención de votar en blanco al menos en la primera vuelta, donde necesitaría la mayoría absoluta.

El pleno de Constitución de la Corporación Provincial se celebrará mañana a las 12:00 horas. Se constituirá la mesa de edad con los diputados más mayores y más jóvenes, en este caso Emiliana Centeno (PSOE) y Virginia Hernández (PP). Cada uno de los 27 diputados jurará o promoterá el cargo y recibirá la imposición de la medalla. Acto seguido se someterá a votación la Presidencia. Será secreto y con un papel que rellenarán allí mismo. Serán necesarios 14 votos o más en la primera vuelta. Si no, será quien más votos obtenga en la segunda vuelta.

El elegido pasará a presidir el pleno, que dará paso a los portavoces de los grupos antes de que él se encargue de cerrar el acto con su intervención.

A día de hoy, el tiempo corre a favor de Carnero. La dirección nacional debería nombrar candidato antes de las 12:00 horas de mañana. Todas las hipótesis y escenarios están abiertos, incluso el de dar marcha atrás y respaldar finalmente a Carnero en su intención de ser de nuevo reelegido con el ánimo de evitar mayores heridas en el PP provincial. O, incluso, el de no designar candidato dado el cierre de filas en torno a Carnero de sus doce hombres y mujers de confianza. Esta es, según considera su equipo más cercano, la opción más «lógica», convencidos de que la elección de diputados de la semana pasada se desarrolló «con transparencia» y en función de lo que dicen los estatutos, que marca que se llevará a cabo con el voto mayoritario de los alcaldes y concejales. Por tanto, no ven motivo alguno para tomar medidas en contra del presidente del PP.