La segunda ola deja atrás el pico, pero el 95% de la provincia de Valladolid sigue en riesgo «muy alto»

La semana del 1 de noviembre marcó el máximo de positivos, pero los contagios continúan disparados

Un repartidor pasa al lado de una terraza vacía por el toque de queda, el pasado 25 de octubre. /ALBERTO MINGUEZA
Un repartidor pasa al lado de una terraza vacía por el toque de queda, el pasado 25 de octubre. / ALBERTO MINGUEZA
Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINAS Valladolid

Uno de los factores que provoca más desesperanza en esta lucha global contra el Sars-Cov-2 es su inercia contagiosa. La curva de infecciones crece soterrada, camuflada en un ejército de asintomáticos que esparcen el virus. Como los síntomas tardan en aparecer, y además el porcentaje de enfermos graves es pequeño, cuando la curva se dispara ya

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