Los 'riders' de Deliveroo en Valladolid celebran el fallo que les reconoce como asalariados

Material y vehículos utilizado por un repartidor de Deliveroo. /EL NORTE
Material y vehículos utilizado por un repartidor de Deliveroo. / EL NORTE

Un juez de lo Social de Madrid establece que 532 repartidores de comida a domicilio son falsos autónomos

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

Los repartidores a domicilio de Valladolid celebraron ayer la que es la primera gran sentencia de la justicia española, en la que se reconoce a 532 empleados de la empresa Roofoods Spain, que utiliza la marca comercial Deliveroo, como trabajadores asalariados y no como autónomos, tal y como recogía la mercantil británica en los contratos que les hacía firmar.

Aunque el fallo corresponde a una demanda que presentó la Tesorería de la Seguridad Social en Madrid, respaldada por UGT y CC OO, lo que en sus fundamentos jurídicos se recoge tendría efectos entre los empleados de Deliveroo del resto de España (unos 50 en Valladolid).

Pero, incluso, podría aplicarse a otras empresas que utilizan plataformas tecnológicas, como Glovo, que han creado decenas de empleos en los últimos años con figuras de contratación amparadas en la normativa de Trabajadores Autónomos Económicamente Dependientes (Trade).

La resolución de este macroproceso por el número de afectados conlleva que los también conocidos como 'riders' tendrían que ser dados de alta en la Seguridad Social por parte de la empresa. Tendrían derecho a un salario, a cotizaciones, pagas extraordinarias y derechos sociales como vacaciones.

En los hechos probados, el juez de lo Social número 19 de Madrid, Antonio Cervera Peláez-Campomanes, describe cuál era el mecanismo de las relaciones entre la mercantil, los repartidores y los restaurantes que comercializaban sus productos.

Con estos últimos, se suscribía un contrato mediante el cual Deliveoo comenzaba a publicitar y vender en nombre del restaurante el producto, que era entregado en el domicilio. El consumidor podía elegir, según el juez, el producto y en ese momento se consignaba el cargo, cuyo importe tenía como destino final una cuenta Roofoods.

A esa cantidad se sumaba la comisión de reparto, que supone 2,5 euros por entregas superiores a 15 euros, y en caso de pedidos inferiores era de 4,5 euros.

Tablet para los restaurantes

Deliveroo sumistraba una tablet al restaurante, con la que debía de confirmar que aceptaba el pedido, y a partir de ese momento era en el que entraban en funcionamiento los repartidores.

Según la sentencia, era la aplicación de acuerdo con unos algoritmos fijados por las ventas, los que seleccionaban al repartidor «considerado como el mejor candidato para atenderlo».

Seleccionado el empleado, Deliveroo le mandaba un aviso y era el trabajador el que tenía de aceptar o no el pedido. Si no, se escogía a otro.

El juez Cervera Peláez-Campomanes recuerda que los repartidores no tenía autonomía para decidir, puesto que «la dirección de recogida del pedido como de entrega eran notificadas a través de la aplicación informática. Y hasta que el repartidor no se encontraba en el restaurante y había recogido el pedido, no conocía la dirección en la que tenía que efectuar la entrega».

La sentencia de 27 folios y fecha da el 22 de julio, llega a la conclusión tras el juicio celebrado en mayo pasado, que Roofoods suscribió con los 532 trabajadores diversos tipos de contratos, que fueron modificados en varias ocasiones en los años 2016 y 2017.

Para la prestación del servicio se exigía disponer de un vehículo (bicicleta o moto), así como un teléfono móvil con conexión a internet, una batería externa, una caja o mochila (que era facilitada por la empresa) para transportar la comida, y un soporte. Por la entrega de la mochila, el anclaje y la batería externa, se retenía al trabajador un importe «en concepto de fianza por los materiales».

En el caso de no disponer de bicicleta o moto, la mercantil facilitaba el contacto con empresas de alquiler con las que mantenía acuerdos verbales, señala la sentencia

Control del trabajador

En su relato sobre la documentación y la declaración de testigos en el juicio, entre ellos los inspectores de Trabajo que levantaron las actas de infracción a Deliveroo, el magistrado señala un hecho significativo para acreditar la vinculación entre los trabajadores y la mercantil.

Se trata de la utilización de la denominada aplicación 'Staffomatic' que se empleaba para la gestión de los turnos de los repartidores.

«Es un 'software on line externo a la sociedad demandada, cuyos servicios son contratados por ella. El acceso a los servicios en dicha aplicación era gratuito para los repartidores, siendo la sociedad (Deliveroo) la que les facilitaba el acceso, el alta de usuario y el manual de utilización. El indicado 'software' tiene por objeto facilitar a quienes lo contratan las tareas de organización de turnos de personal, así como las incidencias vinculadas a las ausencias, cambios de turno, vacaciones, etc.».

Rider support

La mercantil demandada supervisaba a través de la información suministrada por su aplicación Deliveroo todo el proceso de asignación del pedido al repartidor, la aceptación por su parte, su desplazamiento al restaurante y, finalmente, la entrega al consumidor.

Todo este proceso supone para el juez una relación de dependencia, que se vincula además con la existencia de un «rider support que se ocupaba de las incidencias que surgieran a los repartidores», bien con carácter previo a la adjudicación del pedido, o por cuestiones como pinchazos de las bicicletas o por salud.

El fallo concluye que Deliveroo «no se ha limitado a contratar un servicio de transporte de comida, sino que ha establecido con toda precisión la forma en la que se ha de prestar ese servicio», dice el juez, que añade que «los repartidores prestaban sus servicios de una forma completamente organizada y regida por la empresa, incluso en sus más pequeños detalles». Deliveroo ha anunciado que lo recurrirá.

Fundación en 2013 en Londres

Roofoods Spain se constituyó en nuestro país el 24 de julio de 2015, hace justamente hoy cuatro años. En 2013, su fundador en Londres, Will Shu, decidió poner en marcha un servicio de comida rápida en esa ciudad, y su crecimiento fue del 650% anual.

En España, su expansión por las principales ciudades no ha dejado de crecer al soslayo de la crisis, puesto que muchos de sus trabajadores eran desempleados o jóvenes con escasos recursos. Su objeto social comprende el comercio al por menor y la distribución de productos alimenticios y bebidas a domicilio.

Para ello utiliza internet y una aplicación informática, denominada Deliveroo, a la que acceden los restaurantes con los que contrata, los consumidores y los repartidores, cada uno con sus códigos.