El PSOE y SíVA se desmarcan por primera vez de Toma la Palabra a costa del Reglamento Orgánico de Valladolid

Rosalba Fonteriz, Alberto Bustos y María Sánchez, concejales de Valladolid Toma la Palabra, en el pleno de esta mañana. /Henar Sastre
Rosalba Fonteriz, Alberto Bustos y María Sánchez, concejales de Valladolid Toma la Palabra, en el pleno de esta mañana. / Henar Sastre

Los reproches y las despedidas se han sucedido en el último pleno ordinario, que ha endurecido el tono en el debate sobre la calidad democrática del Ayuntamiento

Lorena Sancho
LORENA SANCHOValladolid

En el último pleno ordinario del mandato, a veinte días escasos de la cita con las urnas, el conocido como tripartito en el Ayuntamiento de Valladolid marcó distancias tras casi cuatro años de Gobierno (en coalición PSOE y Toma la Palabra y con apoyos puntuales Sí Se Puede-SíVA) a costa de la revisión del Reglamento Orgánico, el órgano por el que se rige el funcionamiento interno del Ayuntamiento que ya se intentó modificar en este mandato pero cuyas negociaciones quedaron truncadas tras los desacuerdos planteados con las retribuciones de los ediles.

Tanto el Partido Socialista que lidera el alcalde, Óscar Puente, como SíVA (cuya portavoz, Charo Chávez, se integrará desde junio en la lista del PSOE) votaron por primera vez en contra una moción de Toma la Palabra que buscaba el compromiso de todas las formaciones políticas para que en los seis primeros meses del próximo mandato se reforme el Reglamento Orgánico. Una modificación que ya se intentó a comienzo de esta legislatura pero que hizo aguas cuando «el Partido Popular, rompiendo su palabra, sacó de la ponencia un asunto y lo trajo a este pleno en un ejercicio de deslealtad que pone en entredicho que voluntad no había», argumentó el portavoz socialista, Pedro Herrero, en alusión a la aprobación de la bajada del sueldo del regidor en sesión plenaria y no en la mesa creada para este órgano interno.

Cruce de reproches y duras críticas en un pleno con sabor a despedida

No ha sido en cambio un pleno sosegado en el debate, especialmente en el punto que abordaba la mejora de la calidad democrática que planteaba el PP para que las propuestas que se aprobaban en los plenos se llevaran a cabo. En esta moción, defendida por José Antonio Martínez-Bermejo, se ha criticado a su vez que dos de cada tres propuestas realizadas han sido desestimadas y se cuestionaba la capacidad de diálogo y consenso del equipo de Gobierno para llegar a acuerdos. Ha sido entonces cuando el portavoz socialista, Pedro Herrero, ha aprovechado para atizar a Pilar Vicente, de Ciudadanos, primero, al cuestionar la garantía democrática en los procesos internos de su partido (por el presunto pucherazo en las primarias) y después al PP «que se saltaron este pleno para aprobar unos avales que casi nos cuestan 100 millones de euros» le ha espetado tras recordarle que «el que está detrás de usted (por Jesús Julio Carnero) ha cobrado 87.000 euros por venir aquí a calentar la silla». «Muy democrático todo», añadió, antes de terminar reprochándole que «si tuviera usted liderazgo hubiera renunciado a ir en la lista y se hubiera ido con sus compañeros, que les ha dejado tirados por unas migajas que los ciudadanos se encargarán de barrer».

Al hilo de este último comentario, y en su posterior turno de palabra, Martínez Bermejo le ha recomendado que «se haga mirar el sabor ácido» y puntualizó que si con anterioridad había ensalzado al concejal Antonio Gato, era «en contraposición» a él y al alcalde, Óscar Puente. «Es el primer portavoz de la historia que no tiene área y se ha encargado de atacar a la oposición y cobrar, no ha producido usted nada para los vecinos de Valladolid, solo mala baba», ha concluido.

El otro punto álgido del debate se alcanzó con la moción de Ciudadanos para que el Ayuntamiento traslade sus disculpas a los policías municipales agredidos en septiembre de 2018 por la falta de apoyo institucional ante los hechos ocurridos en las Viudas. Al respecto, el equipo de Gobierno mostró su apoyo y reconocimiento a los trabajadores del sector público pero destacó que la defensa de los intereses de los policías «se demuestra con hechos», como las 77 plazas que se acaban de convocar, según destacó el concejal Luis Vélez.

En este punto, el portavoz del PP lanzó duras acusaciones a Óscar Puente sobre el trato que brinda a la Policía, a cuyos agentes, dijo «deja solos y como ratones». Y, pese a que el regidor optó por hacer caso omiso a las críticas, Martínez Bermejo fue incluso más allá y le reprochó que sea el único ciudadano de Valladolid con «guardaespaldas, que le acompaña a altas horas de la noche» y le recordó que «quien no protege a quien le protege da un paso para que los vecinos le den la espalda en las urnas».

Era la tercera vez en este mandato que se debatía una moción para retomar las negociaciones sobre el Reglamento Orgánico, que rige salarios, medidas contra el transfuguismo, funcionamiento de los plenos y propuestas sobre transparencia entre otras. Las dos veces anteriores la propuso el PP, y el PSOE ya votó en contra. Pese a todo, esta vez lo quiso intentar Toma la Palabra con el ánimo de que «todo el trabajo ya hecho no se pierda», pues la concejala María Sánchez recordó que su grupo presentó 66 enmiendas a los 104 artículos del reglamento «y no pueden caer en saco roto». Confiaban, según aclaró, en que el PSOE apostara por retomar la apuesta por la «transparencia y regeneración democrática de la que tanto se habló a comienzo de legislatura», pero no fue así. Pedro Herrero, portavoz socialista, admitió que su grupo estaba dispuesto a volver a sentarse si era necesario y había «lealtad», pero descartó que se llevara en forma de compromiso electoral. Vio así en esta propuesta una «distinción ideológica» de Toma la Palabra en víspera electoral, pues afirmó que esta moción «no sirve para nada» al tener que obligar a todas las formaciones políticas a contemplar este compromiso en sus programas.

La lista del PP

El PSOE y Sí Se Puede se desmarcaron así de la propuesta de Toma la Palabra –solo la apoyó Ciudadanos– en un pleno que miró hacia las urnas del 26 de mayo y que ya barajó iniciativas para la siguiente legislatura. Pues Gloria Reglero, de SíVA, confió así en que sea la nueva Corporación la que saque adelante este reglamento tras unos intentos anteriores que «solo escenificaban la ruptura del diálogo, lo peor d e la vieja política».

La crítica más contundente, no obstante, llegó de la mano del Partido Popular, quien consideró, a través del edil Borja García, que esta moción era «para partirse de risa». «Han cambiado sus siglas de Valladolid Toma la Palabra por las de les tomamos el pelo a todos los vallisoletanos. Cuando el PSOE se plantó y se levantó de la mesa ustedes callaron y por eso son cómplices de no haber avanzado en transparencia o participación. Son cómplices de menospreciar a este pleno municipal», reprochó. La réplica se la dio la concejala de Toma la Palabra María Sánchez, quien sacó a colación la imposición de su nombre en la lista del PP a última hora por parte de Génova y le espetó: «Lo mismo la gente se parte de risa con el ejercicio democrático que ha hecho su partido para ponerle en la lista».

El último pleno de la legislatura sí sacó adelante otras de las mociones presentadas, como la propuesta de Sí Se Puede de celebrar el Día Internacional de los Ríos y promover la integración efectiva del Pisuerga y Esgueva y la del edil no adscrito para estudiar y crear una empresa municipal comercializadora de energía eléctrica.