El promotor estafado en Valladolid testifica que cuando desapareció el contratista «en la obra hubo un verdadero motín»

El constructor encausado, junto a su letrada, en la segunda sesión del juicio en la Audiencia./Rodrigo Jiménez
El constructor encausado, junto a su letrada, en la segunda sesión del juicio en la Audiencia. / Rodrigo Jiménez

Luis Miguel Aparicio afirma que el constructor acusado «se fue sin pagar a nadie» y que fue «un desastre» para su empresa, con un perjuicio de, al menos, 2,6 millones de euros

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

«Él se fue sin pagar a nadie». El responsable de la promotora inmobiliaria El Páramo de Villanubla Sl, actualmente en liquidación y cuyo futuro depende, en buena medida, de lo que ocurra en el juicio por estafa y falsedad documental que se desarrolla en la Audiencia de Valladolid hasta el próximo viernes, ha declarado que, cuando desapareció el contratista de las tres promociones cuyas obras habían comenzado a ejecutarse apenas un año antes en Villanubla, Santovenia y Cabezón, «se formó un verdadero motín» entre los trabajadores, proveedores y otros pequeños empresarios del sector, que se quedaron sin cobrar. Luis Miguel Aparicio, que contrató directamente con José Ángel del Río Escagedo en 2007, ha indicado que se pagaba al contratista mediante pagarés pero que dejó de pagar los tres últimos porque «desapareció». Ha explicado que se enteró de lo que ocurría porque «todo el mundo empezó a llamar a la promotora, para decir que no habían cobrado, y a nosotros no se nos dio explicación alguna. En la oficina de San Pedro Regalado nadie cogía el teléfono, estaba cerrada».

Trama

Luego, se enteró de todo por el banco.«No tenía idea de que los pagarés se endosaban a Domples. Vimos que las hijas eran las administradoras de Dórico y Cuenta Visión y que quien pagaba los pagarés era el Banco de Andalucía. Así que mandé unos burofax diciendo que íbamos a dejar de pagar los pagarés por incumplimiento de contrato y abandono«. Según ha relatado el testigo al tribunal, el director de la entidad, también encausado, Rafael Ramón Rufino Gómez, le llamó para decirle que se debían tres pagarés »y en tono amenazante me dijo que me iban a ejecutar«. Fue, asegura, cuando supo de la sociedad Domples. «le dije que qué me estaba contando, que con la obra paralizada me dice que me niego a pagar los pagarés y yo le dije que con qué garantias». Rafael Rufino le dijo que al administrador de la sociedad no le podían cobrar porque estaba hipotecado. «Yo le dije que estaba garantizando con cosas que no podía cobrar y entonces me aseguró que si pagaba los pagarés no me iban a ejecutar. Para mí, esto fue una auténtica trama, yo he trabajado con varios bancos y nunca he visto esto en mi vida«, ha remachado el empresario.

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Aparicio tuvo que terminar «a la fuerza» las obras, contratando a otra empresa «con sobrecoste» porque además tuvo que arreglar los desperfectos que tenían las obras abandonadas. «Hubo compradores que dieron señal y luego un pago mensual y eso servía para ir pagando los intereses del banco y la financiación. Pero la entrega se retrasó y como vieron el desastre, no se fiaban. Así que casi todos retiraron el dinero«. Tuvo que abonar también las cuantías adeudadas a los proveedores y la deuda de la Seguridad Social se le derivó también. Pagó 90.000 euros en sueldos a los trabajadores.

El Páramo pagó 1,67 millones de euros a Dórico y Cuenta Visión y reclama, al menos, 2,6 millones porque, ha apuntado el promotor, «luego me subastaron viviendas, el banco se quedó con casi todo, los edificios que se quedaron sin terminar se tuvieron que vender a mitad de precio y en ese tiempo cambió la normativa (urbanística) y hubo que suprimir una planta entera».