José Carlos Domínguez Curiel, director Gerente de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE)

«Participaremos activamente en recuperar el patrimonio ferroviario de Valladolid»

José Carlos Domínguez Curiel, director gerente de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. /F. F. E.
José Carlos Domínguez Curiel, director gerente de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. / F. F. E.

Esta fundación pública está elaborando un Plan Estratégico para recuperar los viejos activos de Renfe

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

Vallisoletano de 52 años, está al frente de la FFE y conoce bien el sector, ya que ingresó en Renfe en 1983, en la Escuela de Aprendices de Valladolid. Desde su puesto en Madrid, trata de poner en valor el patrimonio ferroviario, al que sumarán las instalaciones que se dejen en Farnesio.

–Va a cumplir un año al frente de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. ¿Cuál es su balance?

–Desde el punto de vista personal, para un ferroviario, hijo y nieto de ferroviarios, dirigir la Fundación de los Ferrocarriles Españoles es un honor, un privilegio y una gran responsabilidad. Afortunadamente, la Fundación cuenta con un equipo humano de una profesionalidad y capacidad encomiables, lo que facilita afrontar proyectos con optimismo y garantía de éxito. Nos hemos marcado como objetivo prioritario establecer un Plan Estratégico. Más de 30.000 escolares pasarán por nuestros Museos en actividades educativas en 2019, en los que se desarrollarán en torno a 200 actividades y exposiciones, además de eventos en los que participarán más de 250.000 personas y otras colaboraciones con instituciones en jornadas, congresos, exposiciones. También desarrollamos otras acciones culturales en distintos espacios, entre las que destaca el concurso internacional y exposición fotográfica 'Caminos de Hierro', que itinera por los vestíbulos de distintas terminales ferroviarias, y que a principios de año se pudo visitar en la estación de Campo Grande de Valladolid.

–¿Qué objetivos persigue esta Fundación pública, que es bastante desconocida por la ciudadanía?

–En 2020 la Fundación cumplirá 35 años al servicio del sector y de la sociedad española. A lo largo de estos años, y respondiendo siempre a sus objetivos fundacionales, han sido múltiples las actividades en las que nuestra institución ha estado presente. De hecho, desde sus comienzos, la Fundación ha sido el foro en donde se han debatido los diferentes puntos de vista en torno al nuevo ferrocarril, en donde la Alta Velocidad ha sido el gran motor de cambio. Pero esa mirada prospectiva no le ha restado capacidad para emprender acciones encaminadas a la difusión, preservación y recuperación del ingente patrimonio histórico ferroviario que se conserva, tanto el tangible como el intangible, siendo sus dos museos, Madrid y Vilanova, su Biblioteca y Archivo Histórico Ferroviario, su Tren de la Fresa y el Programa Vías Verdes los máximos exponentes de esa labor.

–¿Hemos tenido conciencia los españoles de lo que supone el valor histórico de los ferrocarriles?

–Cada vez es más frecuente este reconocimiento del valor patrimonial, reflejado en las visitas a los museos, su uso como recurso educativo por la comunidad escolar, y su percepción como depositarios del ingente patrimonio que custodian y preservan. Esa toma de conciencia también se aprecia en la creciente utilización de las infraestructuras lineales en desuso acondicionadas como Vías Verdes y en el uso de los trenes históricos, como el emblemático Tren de la Fresa. Nuestro reto es continuar en esta labor.

Antiguo depósito de locomotoras, hoy abandonado, en la estación de Campo Grande de Valladolid.
Antiguo depósito de locomotoras, hoy abandonado, en la estación de Campo Grande de Valladolid. / G. VILLAMIL

–Usted es de Valladolid, una provincia donde existen decenas de antiguas estaciones de trenes cerradas. ¿Qué salida de uso tienen?

–Esta es una competencia de uno de nuestros patronos fundadores, Adif. Y me consta, porque procedo de Adif y he sido durante años delegado de Patrimonio y Urbanismo en la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia, el buen trabajo que viene realizando en este sentido. En esta línea de trabajo, tiene gran importancia la generación de actividades en estos antiguos trazados, cuando estos no son necesarios para la explotación ferroviaria. Y un ejemplo serían las vías verdes.

–El Ayuntamiento de Valladolid lleva años tratando de recuperar los antiguos talleres de Renfe y de la estación Campo Grande. ¿Hay ideas desde la Fundación?

–El Taller de Valladolid fue mi primer destino en la Escuela de Aprendices, y fue el lugar en el que trabajaron mi padre y mi abuelo; como comprenderá es una instalación a la que tengo gran cariño. Desde el Ayuntamiento siempre se ha valorado la gran vinculación con el ferrocarril y la importancia que ha tenido para la ciudad. La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Valladolid y la Agrupación de Trenes Históricos de España trabajan desde hace tiempo con este objetivo. En el desarrollo de estas actuaciones participará activamente la Fundación aportando su conocimiento, colaborando con la cesión de material, etcétera. Actualmente, Asvafer dispone de material ferroviario cedido por la Fundación para su puesta en valor en instalaciones ferroviarias de Valladolid.

–Muchas corporaciones municipales (Peñafiel entre ellas) han solicitado recuperar pasarelas ferroviarias para uso peatonal. ¿Hay algún proyecto en marcha?

–Por supuesto, y sirva como ejemplo precisamente nuestra colaboración con el Ayuntamiento de Peñafiel con la redacción del Proyecto Constructivo del Corredor Peatonal Ferroviario que se desarrolla sobre parte de la explanación de la línea del ferrocarril en desuso Valladolid-Ariza. El objetivo es el acondicionamiento del puente metálico sobre el río Duratón para su uso como pasarela peatonal, así como del camino de conexión entre la calle Pino Macareno y la carretera VA-101. La importancia de este tramo ferroviario radica en el hecho de que se convertirá en un itinerario de gran interés social, potenciador de la movilidad local no motorizada, y el aumento de la calidad de vida.

-Castilla y León, por su ubicación geográfica y de paso al Norte, tiene decenas de kilómetros de vías que se podrían recuperar. ¿La Comisión Europea apoyaría este tipo de proyectos regionales? ¿Hay experiencias en otros países europeos?

-Sin duda, la Unión Europea promueve e impulsa programas para recuperar este tipo de infraestructuras cada vez más demandadas por la sociedad. Como he mencionado anteriormente, la utilización de vías cerradas o abandonadas para otros usos está muy extendida en Europa, y la Unión Europea siempre ha apostado por una economía sostenible. Para ello, teniendo en cuenta la extensión de la red ferroviaria europea, apuesta decididamente por este tipo de actuaciones que colaboran a la vertebración territorial, como ya hizo el ferrocarril cuando llegó a estas zonas.

-¿Cabría la posibilidad en el futuro de que empresas privadas pudieran hacerse con tramos de este tipo para explotarlos?

-Es un escenario que posiblemente precisa mayor regulación en el marco de las competencias autonómicas. En Castilla y León, un ejemplo puede ser el ferrocarril de Ponfeblino. En este tipo de actuaciones es deseable la colaboración público privada, desde el punto de vista del turismo patrimonial ferroviario, y del resto de actividades propias del sector.