Así ven las mujeres las trampas que esconde Valladolid

Túnel de Labradores. /Ramón Gómez
Túnel de Labradores. / Ramón Gómez

«Mi espacio del terror fue durante toda mi adolescencia el túnel de las Delicias»

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

N.

«Entrar en los portales de las casas. En la época del violador de los portales a una compañera la atracaron en un portal y yo vivía cerca, y siempre he tenido esa psicosis. También, en cualquier calle vacía, si oyes pasos, te giras y si ves que es una chica te tranquilizas. Si no, aprietas el paso o cambias de acera».

F.

«La calle Rúa Oscura. Es como un túnel. Como su nombre indica, oscura, como un escondite lleno de sombras. Aún ahora cuando la cruzo recuerdo aquella sensación al salir del portal. Eso es extensible a los puentes, especialmente de noche, que solo tienen una entrada y una salida que provocan cierta sensación de claustrofobia cuando, caminando, ves venir a alguien de frente».

F.

«Me han dado siempre respeto los recovecos de las calles del Cuatro de Marzo, donde estaba mi instituto. Todas parecidas y algunas sin salida, como un laberinto del que en caso de necesidad resultaría difícil escapar».

N.

«Túneles, parkings... El Campo Grande de noche, porque aunque cierra por las noches, en invierno anochece antes»

L.

«Mi marido es taxista. Por la noche, cuando lleva a altas horas de la madrugada a alguna chica, él se queda esperando fuera en el coche hasta que la ve entrar en el portal. No se va hasta que comprueba que ha entrado y que todo está OK. Dice que muchas chicas cogen el taxi para trayectos muy cortos por miedo. Algunas se lo piden, que por favor, no se vaya hasta que no hayan entrado, pero.... aunque no se lo pidan, él lo hace».

R.

«Un espacio trampa es el túnel de las Delicias, porque tiene tres accesos diferentes y da la sensación de que te pueden emboscar si pasas sola por la noche. Aunque tampoco el túnel de la Circular se siente mucho más seguro».

E.

«Sin lugar a dudas mi espacio del miedo o más bien del terror fue durante toda mi adolescencia, y aún hoy no me hace gracia a ciertas horas, el túnel de las Delicias. No solo por su estructura, con ese codo que le resta visibilidad, sino por el estado lamentable que siempre ha tenido. El túnel peatonal de Arco de Ladrillo no es mejor pero es más corto y lo he usado menos. Tan sencillo mejorarlos como una decoración programada de grafiteros profesionales que persuada a los grafiteros cutres y más iluminación».

P.

«Pasos bajo las vías en San Isidro, Delicias, etc... Sucios, mal iluminados y, lo que es peor, ratoneras. Con forma de U no ves al entrar lo que te puedes encontrar. Las chicas no lo suelen atravesar después del anochecer solas».

Anónima

«Vivo en las Delicias, pasar el túnel de Labradores a partir de las 22:30 de la noche es para pensárselo. Antes no tenía miedo , después de un buen susto procuro no salir de noche».

M.

«La calle Eusebio González Suárez, desde el instituto Julián Marías, hasta el Centro Cívico Parquesol, en pleno invierno, por la tarde, cuando ya no hay luz natural. La calle Sementera, también cuando es invierno y anochece tan pronto». 

M. J.

«Cualquier paso subterráneo para pasar la vía del tren. Sobre todo el del barrio Pilarica»

N.

«Eran las tres de la tarde. Evitando la calle Ángel García, que tiene un bar que no me gusta nada, decidí ir por la calle Pilarica, paralela a la anterior. Fue peor el remedio que la enfermedad. Pasó a mi lado un chico alto, con pinta normal, y sin mediar palabra me dio una bofetada y siguió su camino. Me quedé atónita y por supuesto no pude hacer nada. Ni siquiera le insulté, por miedo a que se diera la vuelta y nos hiciera algo peor. ¿Por qué habrá gente que disfruta haciendo daño a los demás? Y lo peor de todo es que me siento afortunada porque no nos mataron ni nos violaron. ¡Qué rabia e impotencia siento cuando lo recuerdo!»

S.

«Considero ahora dos tipos de espacios. Las calles estrechas y poco comerciales. Por ejemplo la calle Príncipe, junto a la Plaza Vadillos. También zonas donde corre tinta de sucesos: Barrio de Las Viudas de Valladolid y zonas del barrio Pajarillos. Barrio España, en el centro de la calle Serranía de Ronda y en la calle Monegros, pese a ser calles anchas el espectáculo de suciedad y dejadez hace presagiar sobre lo peor».

P.

«El túnel del apeadero de la Universidad y todo su entorno. El túnel del apeadero me pilla mejor pero es una ratonera. Y lo de sucio se queda corto, es el «meadero y cagadero» de Valladolid. Ahora lo limpian casi todas las semanas porque antes, sobre todo en verano, a un kilómetro de distancia ya olía de forma apestosa. Procuro estar en mi casa antes de las 8 de la tarde (en invierno incluso antes). Se acabó lo de salir. Mis amigos se ofrecen a llevarme, pero no me apetece que tengan que estar molestándose. Los taxis son demasiado caros y, los que estén informados, sabrán que de autobús nada de nada. El 33 ha nacido con la intención de tener una excusa para quitarlo, 45 minutos de frecuencia. Vamos que, o llegas media hora tarde o media hora pronto. Y ya tengo claro que el túnel que empezaron a hacer y que éste Alcalde paralizó no se va a hacer nunca».

B.

«La calle Mantería de noche. Parece una tontería pero no tienes escapatoria, no hay bares donde meterte y he vivido situaciones jodidas con un grupo de tíos persiguiéndome. El túnel de la Circular también, no sabes si al girar te encontrarás con alguien. Pero es peor el de Delicias».

Anónima

«Todos los túneles de la ciudad ofrecen inseguridad. También las plazuelas sitas enfrente de lo que era el antiguo cine Vistarama entre las calles Portillo de Balboa y Tirso de Molina. La calle Mirabel a la altura de los institutos Juan de Juni y el antiguo Santa Teresa de Jesús. Todos los parques, entre ellos el Ribera de Castilla».

Anónima

«Vivo en Valladolid desde hace cuatro años y por suerte, aunque no debería ser así, de noche suelo salir con mis compañeros por lo que, para volver a casa, nos acompañamos unos a otros. Pero en otras ocasiones por X motivos no ha podido ser así y ha habido lugares por los que he sentido angustia al pasar, como es la calle Cadenas de San Gregorio. Otros de los lugares que suelo evitar es el paseo que está en frente de una de las puertas de la facultad de Filosofía y Letras, que es justo el paseo que lleva a la parte de urgencias del Hospital Clínico. También la zona de la Rondilla, por la que alguna vez he tenido que meterme para ir a casa de unas amigas, me da miedo ya que hay muchas callejuelas con muchos bares en los que hay hombres a la puerta y tienes que evitar pasar por delante para que no te silben o digan algo».

Anónima

«Calle que va a Villanueva desde Puente Duero. La que va a la gasolinera de Puente Duero, en una acera no tiene casi farolas y al otro lado de la calle se encuentra el oscuro pinar».

J.

«Después de salir un sábado al centro a picar algo y tomar unos vinos. Si pierdes el autobús y no hay taxis disponibles volver andando a casa y cruzar por cualquiera de los túneles para sortear la vía, el miedo es evidente, pueden atacarte y nadie se enterará por mucho que grites. Estos túneles soterrados son fantasmas listos para producir maldades».

E.

«Viví durante mi infancia y adolescencia en el Barrio Delicias. El túnel del Arco Ladrillo es corto pero va a dar a unas zonas poco iluminadas, vacías, desasosegantes por la noche tanto de un lado como del otro del túnel. Pasar el túnel de las Delicias de Labradores también es inquietante de tarde-noche que día sí y día también tiene la iluminación rota por el vandalismo año tras año (doy fe). No se ve el final del túnel y hay una entrada o salida a mitad de camino por donde escapar, pero también por donde te pueden abordar».