Medicina alerta de que siete asignaturas corren riesgo de quedarse sin profesorado en Valladolid

Fachada de la Facultad de Medicina de Valladolid./Jonathan Tajes
Fachada de la Facultad de Medicina de Valladolid. / Jonathan Tajes

Sanidad y la UVA acercan posturas y acuerdan ceder ocho plazas del Sacyl para cubrir las necesidades, que son acuciantes en Ginecología, Nefrología o Pediatría

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINAS

El decano de Medicina, José María Fernández, guarda una hoja de Excel en su ordenador que cada vez tiene peor color. En amarillo aparecen resaltados los profesores próximos a jubilarse. «Y cada vez es más amarilla». Hasta el punto de que siete unidades docentes corren un riesgo cierto de quedarse sin profesor para el próximo curso. Y no son cualquiera, sino algunas de las que cuentan con mayor carga en el currículum: Dermatología,Nefrología, Medicina de Familia, Ginecología, Pediatría, Urología y Medicina Nuclear. En Pediatría, incluso, harían falta dos plazas.

La cuestión es que la Universidad de Valladolid no cuenta con 'tasa de reposición' para hacer frente a estas contrataciones, a pesar de que tiene los profesionales formados para acceder a ellas. El Gobierno de Mariano Rajoy estableció durante la crisis esa tasa de reposición, que implica que se pueden efectuar un número de contrataciones en función de las jubilaciones y bajas que se produzcan. Llegó a ser del 10% en los peores años de la crisis, lo que mermó notablemente la plantilla docente de Medicina de profesores funcionarios fijos (titulares y catedráticos) hasta los 70 actuales, aproximadamente. Ahora la tasa es del 100%, pero esa limitación se une a otra impuesta también por el Gobierno central, el techo de gasto. La Universidad de Valladolid, a pesar de contar con superávit y números negros, no podía incrementar la partida en gastos de personal fijo.

Una posibilidad de solventar la falta de esa 'tasa de reposición', de la que ahora no dispone la UVA, es que sea Sacyl quien ceda parte de la suya para cubrir esas plazas. Por eso ayer se reunieron en el Palacio de Santa Cruz el rector, Antonio Largo, y el consejero de Sanidad, Antonio Sáez, junto al recién designado delegado del rector para las relaciones con el Sacyl, Daniel de Luis. «La UVA nos ha planteado una situación que entendemos y es que como consecuencia de la limitación de la tasa de reposición necesitamos incrementar el número de profesores vinculados en Medicina. Así lo vamos a ir haciendo, aunque es un problema que ocurre en toda España», señaló el consejero.

Cuanto antes

Buenas palabras que fueron muy bien acogidas por el rector y por el propio decano de Medicina, que sin embargo apuntó la urgencia de que se cumpla cuanto antes esa promesa. «Tenemos ocho unidades docentes en las que solo hay profesores asociados. En algunos casos, incluso, ya han comunicado que si no se arregla la situación, será su último curso», confiesa José María Fernández. Los asociados perciben una retribución muy pequeña y, en el caso de estas unidades docentes, una carga de clases muy grande que, además, comparten con su labor asistencial en los hospitales. Se da la circunstancia, además, de que en todos esos casos hay profesores que han logrado acreditarse para la figura específica de contratado doctor vinculado permanente, pero que no tienen una plaza a la que acceder.

Estas plazas especiales se crearon para acoger a estos profesionales que tenían muy complicado cumplir con los requisitos de la Agencia Nacional para la Calidad de la Enseñanza (Aneca) a la hora de acreditarse para titulares o catedráticos. Estos requisitos incluyen publicar artículos de investigación en revistas indexadas, impartir docencia y, al mismo tiempo, seguir con su actividad asistencial. Así, solo podían acceder a plazas de contratado doctor incompatibles con su ejercicio en los hospitales y de tipo laboral, sin posibilidad de ser permanentes. Es decir, debían dejar su puesto fijo en el hospital para quedarse con un puesto laboral sin continuidad garantizada en la universidad. Eso provocó que nadie quisiera dar el paso y se creó un agujero formativo en los departamentos de Ciencias de la Salud.

Las plazas de contratado doctor convinculación permanente han relajado los requisitos. Primero, permiten seguir con la actividad clínica. En segundo lugar, los méritos por su ejercicio profesional tienen más relevancia, y no solo los de investigación. Y en tercer lugar, la acreditación se puede hacer a través de la Acsucyl, (agencia de acreditación de Castilla y León), más rápida.

La media de edad en la Facultad de Medicina es de 62 años. Los profesores pueden jubilarse a los 70, pero es que el plazo para asegurarse el relevo no es tan amplio en algunas especialidades. En Anatomía Patológica, por ejemplo, el siguiente en despedirse será Juan José Mateos, ex consejero de Educación que retornó a su puesto tras las últimas elecciones autonómicas. Antonio Sáez explicó que existen «32 profesores titulares o catedráticos» que además realizan trabajo asistencial, además de «343 asociados en Ciencias de la Salud que trabajan en centros de Sacyl».

Esos profesores a tiempo completo que ejercen en centros hospitalarios tienen derecho a reducir su jornada clínica en un 20%, si bien en la práctica son muchos los que no se acogen a ese derecho.

Dentro de las acciones que quieren impulsar la Consejería de Sanidad y la Universidad de Valladolid se encuentra, además, la intención de potenciar la especialidad de Medicina de Familia. «No hay ni un catedrático de Medicina de Familia en toda España, son escasos los titulares y es algo que hay que ir incorporando a la Facultad de Medicina con más intensidad». En Valladolid cuentan en el departamento con un acreditado para contratado doctor con vinculación permanente.

De hecho, en Medicina ya existen 20 profesores acreditados para acceder a esta figura y otros dos, para ayudante doctor. Conseguir que accedan será clave para que la facultad mantenga su puesto entre las 10 mejores de España por su profesorado, como reflejaba el ranking de la Fundación CyD.

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