Asprona busca terminar un nuevo edificio en Viana con la recaudación de la Marcha

Trabajadores de Asprona  y Grupo Lince./
Trabajadores de Asprona y Grupo Lince.

El Centro de Día, que atiende a 65 personas, será ampliado

CARMEN DURÁNTEZvalladolid

Al Centro de Día que Asprona tiene en Viana de Cega acuden diariamente 65 personas (48 viven en unas casitas adaptadas en el propio centro y 17 acuden únicamente de 9:30 a 17:00 horas) que tienen grandes afectaciones intelectuales y físicas que les llevan a precisar de una ayuda generalizada, una atención extensa para poder cubrir todas sus necesidades. Actualmente los asistentes a este centro desarrollan sus actividades, en compañía de los profesionales que trabajan con ellos, en unas instalaciones provisionales. Están a la espera de que llegue un 'empujón' económico que permita finalizar las obras del edificio.

Por ello estas 65 personas se convierten en el motivo principal para llevar a cabo el próximo sábado la Marcha de Asprona, pues a ayudar para lograr ese impulso se destinará, tal y como ya sucedió el año pasado, la recaudación obtenida con los patrocinios a los andarines de la caminata. Cuando las obras del nuevo edificio estén finalizadas, este contará con una mejor dotación tecnológica y una estructura adaptada a las circunstancias de los usuarios del centro (la mayoría de ellos cuenta con una silla de ruedas para desplazarse), que dispondrán también de recursos materiales que resultan necesarios para su desarrollo.

Uno de los grandes avances, por básico que parezca, es tal y como explica Mar Barquín, la psicóloga del centro la distribución de los espacios. Actualmente, en esas reducidas instalaciones provisionales de las que hacen uso, la zona en la que se utiliza un ordenador, por ejemplo, comparte su habitáculo con las mesas en las que se trabajan las habilidades manuales.

Y es que la diferenciación de las salas según la tarea que en cada una de ellas se lleva a cabo no responde solo a una cuestión de organización y comodidad, es un hecho que resulta muy importante para la ubicación de los alumnos del centro. «Si llegan a una sala que tiene una pantalla grande sabrán que se va a trabajar con ordenadores y si ven muchasas mesas con platos podrán relacionar que es ahí donde van a comer tarea que actualmente desarrollan en las residencias», señala Barquín.

La importancia de la salud

Pero además, el objetivo que se persigue con el nuevo edificio pasa por que estas 65 personas, tengan, entre otras cosas, salas multisensoriales, que les permitan percibir su propio cuerpo; pantallas digitales con las que poder trabajar en los casos en los que el manejo del ordenador se torna imposible; espacios amplios para mejorar los desplazamientos o una instalación completa (más completa que la actual) de gimnasio y fisioterapia en la que poder trabajar con ahínco uno de los puntos fuertes de este centro: la salud.

«El de salud y cuidado personal es uno de los programas que se trabaja con mayor intensidad», explica Barquín. Uno de los fines principales que busca este trabajo es potenciar «el mantenimiento de la movilidad de las manos», así como la capacidad de andar o las técnicas de respiración.

A base de sesiones individuales de fisioterapia, cambios posturales y programas de movilidad (para mantener la marcha), de manipulación (para el movimiento y la coordinación manual) y de estimulación orofacial, se pretende lograr que las capacidades de autonomía al caminar o de movimiento de las manos no se pierdan. «Lo que pueden lo hacen ellos solos y para lo que no cuentan con toda la ayuda que haga falta», afirma Barquín. Por eso si Lola se bloquea a la hora de mover las piezas de su juego, siempre contará con una mano que mueva la suya para que lo consiga. Igual que Asun o Lalo.

«Animar a la vida»

Pero también, más allá del aspecto físico, si Luismi avisa desde su cama de que quiere que se le haga caso, va a encontrar el cariño y la sonrisa de una de sus cuidadoras. Porque a toda la profesionalidad con la que cuentan a la hora de llevar a cabo su trabajo se suma la alegría y el ánimo con el que lo realizan. «Nuestro gran reto es animar a vivir día a día», asegura Mar Barquín.

La psicóloga del centro explica que iniciativas como la Marcha sirven para hacer visible el trabajo de Asprona, «mantener viva la sensibilidad social y mostrar que hay gente que necesita estas pequeñas aportaciones para conseguir mejorar su calidad de vida».

Asun, Lola, Belén, Luismi o Clemente son los nombres de cinco de esas 65 personas que esperan las mejoras en el Centro de Viana. Ellos, su bienestar, son el motivo que despeja todas las dudas que pudieran quedar para participar en la caminata.

 

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