AYUNTAMIENTO

Un juez cuestiona una prueba para ascender a una plaza de oficial de la Policía Municipal de Valladolid

Dos agentes de la Policía Municipal de Valladolid en la Acera de Recoletos. /A. MINGUEZA
Dos agentes de la Policía Municipal de Valladolid en la Acera de Recoletos. / A. MINGUEZA

El agente recurrió a los tribunales después de ser excluido para la vacante, y el juzgado pide que se justifique cómo se puntuó el ejercicio que hizo

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

El magistrado de lo Contencioso-administrativo número 4 de Valladolid ha estimado parcialmente la demanda promovida por un agente de la Policía Municipal de Valladolid, que se presentó a unas pruebas para ascender a la categoría de oficial, en una convocatoria interna que se realizó el pasado año, y a la que optaban otros cinco miembros más del cuerpo.

El ascenso profesional supone pasar de cobrar unos 1.700 euros al mes como agente de base, a los 2.200 euros si se accedía a la escala de oficial.

Aunque el policía había cuestionado en su demanda la actuación del tribunal designado, respecto a las pruebas de aptitud física en las que se exigía la asistencia y presencia de todos los convocados con independencia de que algunos de ellos optaran por no realizar las mismas por contar con puntuación suficiente, el juzgado Contencioso-administrativo solo le da la razón en su recurso respecto a la petición para que el tribunal explique la puntuación de su examen práctico.

En dicho supuesto práctico, al que debían de contestar los aspirantes para este ascenso, se establecían posibles casos de intervención de los oficiales a los que tenían que responder por escrito, recordando la normativa de seguridad y administrativa que hay que aplicar.

En este caso, los candidatos debían de responder cómo actuarían tras recibir una llamada en la Sala del 092, en la que se comunicaba la presencia de un perro suelto en los alrededores de la discoteca ubicada en la Feria de Muestras. El animal podría provocar un accidente de tráfico, pero a su llegada la dotación no localiza al perro. Sin embargo, sí se acerca una joven que les dice que el portero de la discoteca le ha impedido a ella entrar en la sala alegando que no iba disfrazada.

Según se recoge en el ejercicio práctico que forma parte del expedientes analizado por magistrado, la joven de 16 años presentaba síntomas de haber consumido algún tipo de sustancia alcohólica o drogas.

Menores y copas

Los aspirantes debían de responder en estas circunstancias cómo actuarían al observar que dentro del local se reparten papeletas a las personas que acceden a la sala en las que se puede leer «si tomas dos copas, la tercera es de regalo».

El supuesto práctico concluye pidiendo al aspirante que a la vez dé una respuesta cuando desde la Sala del 092 se le informa que un grupo de jóvenes está realizando grafitis junto al auditorio de la Feria de Muestras. Dos tienen 18 años y el tercero 15 de edad, y se les requisa una bolsita con una sustancia verde.

Aunque el juez acepta las intervenciones como posibles casos reales, pese a que los servicios jurídicos de UGT sostuvieron en el juicio que las tareas de los oficiales no contemplan servicios en turno de noche, la sentencia establece que el candidato no ha podido conocer «la aplicación de los criterios a aplicar por el órgano de valoración de las respuestas (...). En el caso que se enjuicia no existe ninguna motivación sobre las razones por las que el demandante obtiene 3,80 puntos en el ejercicio práctico como consecuencia de aplicar los criterios de valoración establecidos en las bases de la convocatoria», dice el fallo.

Pese a ello, la resolución recuerda que «no es necesario repetir el ejercicio práctico porque como se ha dicho, la infracción no se ha producido en la realización del mismo, sino en la motivación de su calificación».

La sentencia ha sido recurrida ante la Sala de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Castilla y León.