Javier Izquierdo: «Con el soterramiento, el PP tiene la cara más dura que el hormigón»

Javier Izquierdo, candidato del PSOE al Congreso por Valladolid. /JAVIER IZQUIERDO
Javier Izquierdo, candidato del PSOE al Congreso por Valladolid. / JAVIER IZQUIERDO

El candidato del PSOE al Congreso apela a unas «urnas llenas de votos para evitar la suma de las derechas»

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

Javier Izquierdo (Asturias, 1970, desde los seis años en Valladolid) entró en política tarde. A los 29 años. Después de que Rodríguez Zapatero se hiciera con el mando del PSOE. «Había un proyecto de derechos sociales para modernizar el país. Y esas cosas se cumplieron». Hoy forma parte del núcleo que respaldó a Pedro Sánchez en su primera etapa, en el 'no es no', y ahora, como presidente del Gobierno.

–Las encuestas soplan a su favor... ¿morirán de éxito por adelantado?

–La encuesta de verdad es la del 28 de abril. Cuando uno piensa que las cosas están hechas, generalmente no se suele conseguir el objetivo. Tenemos ejemplos recientes. Si las urnas no se llenan de votos... En Andalucía parecía que todo estaba hecho y la abstención ha posibilitado un gobierno de las tres derechas.

–¿Y en Valladolid?

–Seguimos la tónica nacional. Hay ilusión con el proyecto de Pedro Sánchez y el PSOE. En diez meses, el país ha dado un cambio espectacular.

–¿Espectacular?

–Está la revalorización de las pensiones. Se ha recuperado el subsidio para parados de más de 52 años (más de cinco mil en Castilla y León). Se incrementa el salario mínimo interprofesional a 900 euros (más de cien mil trabajadores en Castilla y León). Se intenta suprimir el copago farmacéutico a los pensionistas que tienen menos renta. Hay un sinfín de medidas a las que sistemáticamente la derecha se ha opuesto.

–Recuperar votos en Valladolid no parece difícil, vienen de sus peores resultados históricos.

–En toda España, el PSOE va a mejorar de manera notable. Pero no hay que dar nada por hecho. El 28 de abril, los ciudadanos tendrán que elegir entre una España que avanza, orgullosa de lo hecho en los últimos 40 años, y que sea referente internacional por los valores que representa.

–¿O?

–O una España que plantea reducir el salario mínimo interprofesional, recortar los derechos de las mujeres e incluso la protección frente a la violencia de género...

–Eso son 'fake news', dice el PP.

–Cuando los escuchas no lo parece. Si Pablo Casado dice que va a poner el salario mínimo interprofesional en 850 euros... y ahora está en 900. Eso, de toda la vida, es restar o bajar.

«Si con 84 diputados el cambio es espectacular, que la gente piense lo que podríamos lograr con más»

–La derecha afronta hoy la fragmentación que ya vivió la izquierda.

–La situación interna de las derechas y sus relaciones me importan poco. Lo importante es que la gente vaya a votar. Si se queda en casa, las tres derechas pueden sumar. Ya nos dicen todos los días, claramente, que van a pactar entre ellos. Y parece que hay una competición por ver quién establece la medida más dura, incluso contra el estado de bienestar.

–¿Con quién pactaría el PSOE?

–El PSOE quiere conseguir la mayoría más amplia posible. Igual que hay un riesgo de que las tres derechas sumen, hay una oportunidad que pasa por un amplio respaldo al PSOE.

–No ha contestado.

–Ahora es lo que toca. Lo que no vamos a hacer es fijar cordones sanitarios, como Ciudadanos, que rechaza acuerdos con una formación política como la nuestra, que lleva 140 años sirviendo a España, que ha estado en todos los consensos importantes. Es más, que cuando está en la oposición, también apoya las cuestiones de estado. Ciudadanos no tiene el menor empacho en decir que con nosotros no va a pactar, pero no tiene ningún problema en hacerlo con la extrema derecha, como en Andalucía.

–O sea, que el PSOE no dice que no, por su parte, a un acuerdo con Cs.

–El PSOE va a intentar obtener un respaldo más amplio. Si ahora, con 84 diputados, hemos conseguido los cambios que hemos hecho, que la gente piense lo que podríamos lograr con más respaldo parlamentario.

–Sus presupuestos para Valladolid tampoco diferían mucho de los del PP. Cero euros para la Ciudad de la Justicia, poquito en autovías...

–No comparto esa opinión. El Consejo de Ministros licitó el viernes dos tramos de la Autovía del Duero...

–¿Casualidad en plena campaña?

–No. Es el ritmo de la gestión política y del impulso que se ha llevado en estos meses. Cuando llegamos al ministerio nos encontramos con un importante número de proyectos empantanados. Ya me hubiera gustado haber salido del ministerio con la licitación ya en marcha y con la adjudicación de esas obras.

–Por los proyectos de licitación no pasan coches. ¿Para cuándo las obras?

–La intención es licitar, adjudicar y que las obras comiencen este año.

«Si hubiera pacto con los independentistas, se habrían aprobado los presupuestos»

–Zapatero anunció la apertura de la autovía a León para 2009. Ya ha llovido.

–Ha llovido, sí. Ha habido una crisis económica importante. Lo que nos hemos encontrado es un tramo que se puede poner servicio en León y hemos adjudicado la redacción de dos proyectos entre Villanubla y Rioseco.

–¿Hay que explicar al votante vallisoletano algunas decisiones del gobierno de Sánchez? Los pactos con Bildu, los independentistas...

–¿Pero cuál es el pacto?

–Apoyos en la moción de censura.

–Ahí se planteó un debate sobre la salud de nuestra democracia. Había un gobierno sustentado en un partido condenado por financiación irregular, con enriquecimiento de alguno de sus dirigentes. Se tomó una decisión para limpiar nuestra democracia con una figura plenamente constitucional: una moción de censura.

–Con el apoyo de...

–Solo la rechazó el PP y el que decía que venía a regenerar la vida pública, Ciudadanos, de manera incomprensible. Niego la mayor, no hay ningún pacto con los independentistas. Si hubiera habido algún pacto, se habrían aprobado los presupuestos. ¿Dónde está el pacto?

–¿Y respecto al Toro de la Vega?

–Esa es la posición que adoptó la Junta. Parece que nadie se acuerda de que quien aprobó un decreto ley para prohibir el Toro de la Vega fue la Junta y el consejero de Presidencia.

-¿A los trabajadores de Renault, cómo explicarles la propuesta de poner fin al diésel?

–Hay que lanzar un mensaje de tranquilidad, que es el que recojo de todas las empresas del automóvil. Hay una normativa europea que establece unos plazos del cambio de modelo energético en el que está incluido el tipo de vehículos que tienen que circular por nuestras ciudades y carreteras. No es una decisión exclusiva de España. En esto, las empresas nos dan sopas con ondas: están mucho más avanzadas en la investigación de vehículos eléctricos, vehículos híbridos, mucho más de lo que algunos partidos tratan de trasladar. Es evidente que Renault lleva años trabajando en vehículos eléctricos, híbridos. Más allá de que se quieran azuzar miedos, las empresas están preparadas para esa transformación y creo que fijar una fecha arroja más certidumbre que no tenerla.

–¿Contra la despoblación...?

–Lo primero es el empleo. Lo segundo, buenos servicios públicos, para lo que son importantes los recursos. Y yo aquí hago una pregunta al PP.

–A ver.

–Si anuncian una rebaja fiscal de 18.000 millones de euros, que supone el 25% del gasto sanitario de nuestro país, ¿cómo piensan garantizar que no siga habiendo recortes?

–¿El PSOE quiere más impuestos?

–Hemos propuesto un modelo fiscal que pasa por incrementar el IRPF a las rentas de más de 130.000 euros anuales, aumentar el 1% el impuesto de patrimonio, que las empresas con un sinfín de bonificaciones y un tipo real efectivo muy bajo tributen al menos un 15% de sus beneficios. Y, simultáneamente, que las pymes que facturen menos de un millón paguen dos puntos menos en el impuesto de sociedades para favorecer el crecimiento.Un modelo fiscal que habla de transacciones financieras y los impuestos a las tecnológicas. Un modelo que es progresivo y en el que, como dice la Constitución, contribuye más quien más tiene para sostener un estado del bienestar.

–El soterramiento vuelve a las promesas electorales.

–Lo importante es explicar las cosas con datos y objetividad. Vivimos veinte años de un alcalde del PP que prometió, campaña tras campaña, el soterramiento. Cuando se fue, nos encontramos con una deuda de 400 millones y una sociedad que podía quebrar y que, con la quiebra, podía dar al traste el traslado de los talleres de Renfe, que comenzó el lunes. Ese era un riesgo cierto que se ha disipado con el nuevo convenio, que firmaron tres administraciones (dos de ellas gobernadas por el PPen su momento, parece que ahora se les olvida). Hay que explicar lo que cuestan las cosas y si las administraciones tienen capacidad para financiar esto.

–¿Y no se tiene?

–Cuando un ministro como De la Serna (PP) viene a Valladolid y dice que no hay dinero para el soterramiento (y la exministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, lo apoyó), cuando la Junta hace exactamente lo mismo (y la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, candidata delPP, lo autorizó), lo que tienen que hacer es explicar ahora de dónde van a sacar el dinero. Si no, seguirán engañando a los ciudadanos y tratando de generar ilusiones que no se compadecen con la realidad de los hechos y las decisiones que han tomado en los últimos años.En esto, el PP tiene la cara más dura que el hormigón armado.

–Llegó a la política local de la mano de Soraya Rodríguez, ¿qué vio en usted que no ve ahora en el PSOE?

–Es una pregunta para ella.

–¿Usted que cree?

–La posibilidad de venir a Valladolid como concejal contó con un impulso importante del actual alcalde. Óscar Puente confió en mí y en lo que podía aportar por mis conocimientos de Urbanismo. Una de las personas que más influyó para que pudiera estar en esa candidatura fue él.

–Y sobre Soraya, ¿qué?

–Es evidente lo que ha ocurrido y no merece la pena.

–Pasapalabra, vamos.

–Eso.