Fracturan la clavícula y cuatro costillas a una vecina de Viana al mediar en una pelea

Decenas de jóvenes, el sábado por la noche, en la estación de Viana. /H. Sastre
Decenas de jóvenes, el sábado por la noche, en la estación de Viana. / H. Sastre

La mujer fue agredida cuando trató de defender a unas chicas que estaban siendo increpadas por un grupo de muchachos de Laguna

PATRICIA ORTEGA Viana de Cega

La noche festiva más esperada y temida por los vecinos de Viana finalizó con varios incidentes. El más grave ocurrió en la madrugada de ayer cuando una mujer de unos 50 años resultó herida y tuvo que ser hospitalizada debido a las agresiones que sufrió por parte de una banda de jóvenes de Laguna de Duero. La víctima de la agresión se encuentra hospitalizada con cuatro costillas y la clavícula rotas, además de numerosos moratones.

La agredida se dispuso a defender a un grupo de chicas que estaban siendo incordiadas por una banda de jóvenes, que acabaron dando una paliza a la mujer, rompiéndole cuatro costillas y la clavícula, además de provocarle numerosos moratones, según informó ayer Alberto Collantes, alcalde de Viana de Cega. Tras ser atendida en una ambulancia, el personal sanitario decidió que era necesario su ingreso hospitalario, donde aún continúa.

La primera pelea de la última noche de fiestas tuvo lugar a las 04:43 en el parque de la Resinera. Al parecer, un varón de 19 años resultó herido y fue trasladado al Hospital Río Hortega. Apenas treinta minutos después, a las 05:14 horas, el Servicio de Emergencias 112 recibió otra llamada informando de una pelea. En esta ocasión no hubo heridos. Posteriormente, otro joven de 18 años se vio envuelto en una riña –al parecer con la misma banda que agredió a la mujer– en la plaza que se encuentra cerca de la estación de trenes. Este joven también fue enviado a las 07:17 horas al Hospital Río Hortega por heridas leves.

Los integrantes de la banda, residentes en Laguna de Duero, ya han sido identificados. En sus peleas utilizan espráis de gas pimienta, volviendo a sus víctimas más vulnerables y aumentando sus posibilidades de salir ilesos. Collantes asegura que «cuando los barrenderos comenzaron su trabajo, tuvieron que parar por el daño que les estaban ocasionando los restos de los aerosoles».

Pero esta no es la primera ocasión en la que la banda se desplaza hasta los pueblos que están en fiestas para crear altercados. «Durante las pasadas fiestas de La Cisterniga también se vieron envueltos en varias peleas. Parece que ese es su único objetivo», asegura el regidor, quien lamenta los hechos.

A pesar de todos estos incidentes, la última noche de fiestas fue un éxito. «Más de 7.000 personas –entre residentes y visitantes– acudieron al municipio. Estimamos que de los 3.000 turistas, 1.500 se desplazaron en tren. Sin embargo, aún tenemos que hacer los cálculos junto con los agentes de la Guardia Civil», señala el regidor.

El problema de los trenes

Desde hace unos años, las fiestas patronales en honor a San Roque y Nuestra Señora de la Asunción de Viana son famosas entre los jóvenes por la última noche de las mismas. Esto provoca grandes masificaciones que acuden al lugar con el único propósito de pasarlo bien.

Sin embargo, para Renfe no fue una opción ampliar los horarios y plazas de los trenes que se dirigirían a Viana durante la noche del sábado. «De los tres trenes disponibles, durante ese periodo y con recorrido Valladolid-Viana, los de las 22:50 y las 23:10 fueron los que iban más abarrotados. Desde luego fue el día que más 'feedback' encontramos por parte de los jóvenes».

Los valientes que aguantaron hasta el final vieron cómo terminaba a las 05:00 horas la última verbena de las fiestas del municipio de este año 2018. Aquí es donde surge otro gran problema que inquietaba tanto a los desplazados como a los habitantes: el momento de volver a casa. Desde el último tren hasta el primero del día siguiente, las personas que acudieron a Viana debieron decantarse entre volver a sus casas en taxi, en coche de algún conocido o esperar al primer tren de la mañana. Estos últimos permanecieron durante dos horas por las calles , «sobre todo en el parque donde había tenido lugar la verbena y en la calle que se encuentra frente la estación». A las 07:00 llegaba el primer tren, y los jóvenes –ya cansados– subieron a él sin dudarlo. Por suerte, «el momento de volver a casa en tren funcionó bien, no hubo ningún problema». Aunque los trenes iban más abarrotados de lo habitual.

Lucía Ortega, una de los muchos jóvenes que acudieron al evento, escogió el coche como método de desplazamiento. «Termina siendo más barato y más cómodo. Ya no en cuanto al espacio, que también, sino porque de esta forma puedo decidir a qué hora voy y vengo», comenta.

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