Las casetas regionales abren sus puertas en Valladolid a ritmo de tambores y gaitas

Varios asistentes montan su propio comedor mientras disfrutan de la Feria. /R. G.
Varios asistentes montan su propio comedor mientras disfrutan de la Feria. / R. G.

La XXXVI edición de la Feria de Folklore y Gastronomía confirma que «nadie cuenta con un evento como este»

PATRICIA ORTEGA

Muertos de calor. Así es como estaban ayer, durante el desfile, los representantes de las casetas regionales que se exponen en el recinto ferial de Parquesol.

Durante la XXXVI edición de la Feria de Folklore y Gastronomía de Valladolid, Marta Benito se vistió con las ropas típicas de su región, Asturias, al igual que el resto de Casas (Andalucía, Ávila, Canarias, Cantabria, Cataluña, Salamanca, Galicia, León, Melilla. Murcia, Navarra, La Rioja, Segovia, Valencia y Zamora). Afirma, con una sonrisa de oreja a oreja, que «estará currando durante todas las fiestas en su caseta, pero que está muy feliz».

Y, es que, este evento «es posible gracias a los dirigentes de las casas y sus posteriores líderes», como anunció ayer José Luis Bellido, presidente de la Federación de Casas Regionales y Provinciales de Castilla y León, en el acto de inauguración de la Feria.

Puesto que ayer se celebraban los días de Asturias y León, ambas banderas se alzaron a la derecha del escenario, entre la que representa a la unidad de regiones. Tras el alzamiento de ambas, se dejaron escuchar varios tambores y gaitas en su honor. Al igual que se dedicaron unos segundos de silencio para escuchar el himno nacional cuando Óscar Puente –alcalde de la provincia–, Alberto Collantes –representante de la Diputación– y María de Diego –representante de la Comunidad– alzaron las de Valladolid, España y Castilla y León. Tras este acto y las posteriores palabras de estos, la Feria tomó comienzo.

Para asombro de alguno, varias familias instalaron en el lugar su propio comedor formado por una mesa y varias sillas desplegables. En el centro, varias raciones de comida de diversos lugares. La más famosa fue el plato de paella (cuyo precio es de cinco euros con cincuenta céntimos).

Como novedad, este año la Casa de Murcia ha entrado en el círculo que conforma esta Feria, pero, sin embargo, Aragón ya no estará presente.

Lo que está claro es que, como declaró el alcalde, «esta Feria nos indica que la tierra que nos acoge no es siempre la que nos ve nacer». La emigración hacia otra regiones del país ha permitido que estos formen nuevas casetas y regresen a su lugar de origen, aunque solo sea durante unos días, para dar a conocer sus nuevos conocimientos adquiridos en la cocina. Nadie puede negar que la gastronomía es «la mejor forma para que todos los pueblos se conozcan» porque «a pesar de nuestras diferencias, somos un mismo país».

Y, por último, hay que recordar que –como dijo Bellido– «por suerte para nosotros, en España no hay ninguna Comunidad que se acerque a tener una Feria como la que tenemos aquí».

El vaso que permite salval al medioambiente

A la entrada del recinto dedicado a la Feria de Folklore y Gastronomía, el Ayuntamiento ha instalado un puesto de venta de vasos de plástico duro para que los asistentes utilicen un solo recipiente en lugar de pedir uno en cada caseta.

El modus operandi es el siguiente: lo primero que hay que hacer es pagar un euro a uno de los encargados de la caseta como fianza, coger un vaso, disfrutar de las tapas con el nuevo utensilio que has adquirido en lugar del que te dan en el resto de casetas y, finalmente, volver al punto inicial para entregar el vaso y recoger el euro de fianza. Gracias a este plan, el medioambiente sufrirá menos y los asistentes podrán disfrutar del día.

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