Fallece Teresa Ortega Coca, pionera de los Estudios de Arte Contemporáneo

Teresa Ortega Coca, en 2008. /Ical
Teresa Ortega Coca, en 2008. / Ical

Profesora de la Universidad de Valladolid, impulsó la Asociación de Críticos de Arte y dio a conocer la obra de Eduardo García Benito

Enrique Berzal
ENRIQUE BERZAL

Eran los años 60. El Norte de Castilla no tenía empacho alguno en resaltar, en su sección de cultura, las críticas de arte que semanalmente publicaba en 'Diario Regional' esa «dibujante primorosa y buena pintora» que era María Teresa Ortega Coca, unas críticas que «jamás son agrias», pues «generalmente se inclinan a la benevolencia y siempre dicen algo sustancioso personal e inteligente». Pocos años después, aquella «dibujante primorosa» nacida en Madrid el 10 de octubre de 1930 se convertiría en una de las mayores especialistas en el arte contemporáneo español, docente de prestigio, impulsora y pionera de su estudio en Castilla y León.

Su fallecimiento, ocurrido el 12 de este mes a las diez y media de la mañana, dejó consternados a compañeros de la Universidad, familiares y amigos. Entre estos últimos, a la escultora Concha Gay, que incide en la «gran pérdida» que supone «para la comunidad artística y para tantos alumnos que han pasado por sus clases»; también, desde luego, a Blanca García Vega, catedrática de Historia del Arte de la Universidad vallisoletana que no duda en calificarla como una de las máximas especialistas y divulgadoras del arte contemporáneo español.

Hija del militar republicano Leopoldo Ortega Nieto y de la triguereña Julita Ortega Coca (María Teresa fue enterrada en Trigueros del Valle), fue autora de exitosas exposiciones de pintura en los 60: «Lo vendió todo y un día dijo: 'Muy buena no debo ser, pues consigo vender todo lo que pinto', y empezó a estudiar Arte», recuerda Blanca García Vega. Cuando se licenció en Filosofía y Letras, sección de Historia, en la Universidad de Valladolid en 1970, Teresa Ortega ya era madre de familia numerosa. Al año siguiente comenzó a dirigir la sección de Arte del Ateneo vallisoletano, labor que desempeñó durante muchos años y por la que dicha institución le rindió homenaje en 2015.

Su etapa como crítica de arte en 'Diario Regional', abruptamente cortada en 1968, la continuó en El Norte de Castilla a principios de los 70. Se doctoró en 1984 con una tesis dedicada a 'La escultura contemporánea española', por la que recibió el Premio Extraordinario de Doctorado, y fue profesora titular de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid hasta su jubilación. Entre sus numerosas publicaciones sobresalen los trabajos sobre Eduardo García Benito, de quien era buena amiga y parte de cuyo legado artístico inventarió y donó a la ciudad, 'La actividad artística en Valladolid (de 1950 a 1980)', Lorenzo Frechilla (1989), Venancio Blanco (1994), 'Eduardo García Benito y el Art Déco' (1999) y el estudio y redacción de fichas técnicas para varias exposiciones de Las Edades del Hombre (1993, 1999, 2003 y 2004).

Impulsó y presidió, hasta 2009, la Asociación de Críticos de Arte de Castilla y León, fue comisaria científica de la I Bienal Internacional de Florencia (1997), colaboró en el inicio de la Feria Internacional ARCO y en 1998 la Fundación Inamori la designó para el jurado del prestigioso Premio Kioto de Japón.

 

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