Los 930 empleados de Iveco en Valladolid temen un recorte del 18% con el nuevo ERTE

Fábrica de Iveco en Valladolid. /J. M.
Fábrica de Iveco en Valladolid. / J. M.

El comité de empresa designó ayer a los ocho negociadores de la parte social, y la semana que viene conocerán las medidas

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

El pleno del comité de empresa de Iveco en Valladolid designó ayer a los ocho representantes de los trabajadores, que se sentarán en la mesa la próxima semana para negociar con la dirección la aplicación de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) para unos 930 empleados, que son los que tiene actualmente la factoría.

Aunque se desconocen las medidas que solicitará la empresa, los trabajadores temen que se aplique un recorte de las jornadas semanales, que afectaría también a los salarios.

Iveco viene aplicando desde hace año y medio un ERTE en su factoría de Madrid, que supone un recorte retributivo del 18%, una medida que se teme que llegue a Valladolid.

A la vuelta de las vacaciones, la marca automovilística ha anunciado al comité la presentación de esta regulación de empleo, amparándose en un descenso de las ventas este año, que está motivada, en parte, por la entrada en vigor de la normativa europea anticontaminación (WLTP) de los motores de transporte.

En la factoría de Valladolid se fabrican chasis y cabinas. La furgoneta cerrada se hace en Italia, mientras que una parte de los motores proceden de otro centro de Francia.

Ventas internacionales

Precisamente, el 50% de las furgonetas que salen de Valladolid tienen como destino el país galo, y el resto se distribuyen en el Reino Unido (15%), Marruecos, Portugal, Australia y España.

La factoría vallisoletana fabrica una media de 122 furgonetas Daily al día. Además, los operarios realizan el ensamblaje con chapa y pintura para el camión Stralis, que sale del centro de Madrid, por lo que la actividad industrial se ha venido manteniendo.

Sin embargo, la entrada en vigor de las medidas ambientales está influyendo en el mercado internacional a corto y medio plazo, por cuanto la compra de un vehículo tiene una proyección de al menos una década. Y, si se producen restricciones en la circulación, o en los accesos al centro de las ciudades, la adquisición debe meditarse más.

Muchos concesionarios solicitaron antes del verano el modelo de la furgoneta más antiguo, porque tenían mayor salida con precios más económicos. Ello ha alterado la producción.

Como es habitual, la bajada de la actividad de estas multinacionales afecta también al empleo de las 'industrias satélites', que proveen de piezas a Iveco. Es el caso de Gestamp, que fabrica componentes de automoción en Dueñas (Palencia) para Iveco. O la francesa Faurecia.

La plantilla de Iveco ha registrado desde el 2007 un total de 17 expedientes de empleo, pero desde 2016 no se registraba en la fábrica de la carretera de Soria ninguna modificación laboral. Desde el quinto ERTE, el complemento salarial que percibían los trabajadores era del 82% cuando se iban a su casa.

La mayor parte de esta cantidad procedía del subsidio de desempleo (en algunos casos, el 70% de la base reguladora que se cotice), y la multinacional complementaba con el resto. En activo, un operario de Iveco cobra unos 1.300 euros netos.

En su reunión de ayer, se nombraron a dos representantes por cada uno de los sindicatos que se sientan en el comité de empresa (Comisiones, UGT, CGT y Sindicato de Empleados y Técnicos en Iveco).

Ellos escucharán el lunes o martes, a los negociadores de la compañía, que deberán aportar la documentación que justifique el expediente temporal. La Mesa dispone de 15 días para cerrar un acuerdo. En caso contrario, la multinacional tiene vía libre para ejecutar las medidas de ajuste, conforme a la reforma laboral del 2012.

Ajustes contemplados en el convenio

Los cambios de la normativa ambiental aprobados por la Comisión Europea están influyendo en la actividad del sector del automóvil. A ello se ha sumado, en el caso español, los meses de inestabilidad política por la falta de Gobierno y el clima electoral.

En el 2006, la factoría vallisoletana superaba el millar de empleados, cifra que ha ido decreciendo por los ajustes del sector.

«Hemos tenido altibajos en la producción, pero este año la entrada en vigor de la norma europea de control de emisiones ha hecho que el mercado se haya alterado», reconoce el presidente del comité de empresa Juan Carlos Calvo (CC OO).

Los sindicatos se muestran contrarios a aplicar más ajustes salariales, «porque ya tenemos la flexibilidad que necesitan en el convenio, para adaptarnos a la demanda». En la actualidad, la factoría vallisoletana tiene dos turnos, con unos 400 trabajadores cada uno, al que se añade el de la noche, con cerca del centenar, que se pone en marcha cuando se precisa.