Delicias ganará una plaza gracias al derribo de unos talleres de los años setenta

La nave industrial del antiguo Edificio Cádiz, abandonada desde hace veinte años, situada en la esquina de las calles Cádiz y Huelva./J. Sanz
La nave industrial del antiguo Edificio Cádiz, abandonada desde hace veinte años, situada en la esquina de las calles Cádiz y Huelva. / J. Sanz

El proyecto, que se paralizó en 2006 por la crisis, incluye la construcción de 55 pisos entre las calles Cádiz y Huelva

J. Sanz
J. SANZValladolid

El urbanismo moderno va ganando poco a poco terreno al urbanismo salvaje que entre los años sesenta y setenta convirtió manzanas enteras de barrios como Delicias en un enjambre de viviendas separadas por callejuelas que apenas dejaban espacio al esparcimiento de sus habitantes. Es el caso de los bloques apelotonados entre los paseos de San Isidro y San Vicente, cuyo corazón es hoy una enorme mole de acero y ladrillo de cuatro mil metros cuadrados que lleva más de veinte años abandonada. Una constructora local ha sacado ahora del olvido el proyecto para reducir a escombros los antiguos talleres situados en la esquina de las calles Cádiz y Huelva con la intención de abrir a continuación una nueva plaza que cambiará el grisáceo paisaje urbano que los vecinos del entorno llevan viendo desde sus ventanas «desde los años setenta».

El proyecto, que viene a prolongar las intervenciones realizadas en los últimos años en otras tres manzanas del entorno, aunque las plazas ganadas a los patios cerrados quedaron un tanto encajonadas, colea desde hace doce años y contempla la construcción de un bloque de cinco alturas en forma de ‘L’ situado al fondo de la actual nave, que acogerá 55 viviendas, y la apertura de una plaza abierta sobre una superficie de 1.400 metros cuadrados con vistas a la esquina de Cádiz con Huelva.

Veinte años de abandono

El primer paso para rescatar este proyecto del olvido lo dio ayer la Junta de Gobierno del Ayuntamiento con la concesión de la licencia de demolición de la nave que durante treinta años ocupó el taller de suministros industriales González y Maillo SL (GYM), que ocupa una superficie de 4.000 metros cuadrados, casi una manzana entera, y que fue abandonada hace «veinte años», cuando la veterana empresa (hoy desaparecida) se trasladó al polígono industrial de La Mora. Su marcha dejó atrás un enorme problema urbanístico que acabó provocando las quejas de los vecinos fruto de la insalubridad que generó la presencia de ratas y palomas, sobre todo, en el interior.

La promotora prevé derribar la nave en marzo e iniciar la construcción el próximo verano

Otra promotora ya intentó demoler la nave para sacar adelante el actual proyecto, que fue aprobado en 2006, pero la crisis se la llevó por delante en forma de quiebra y el plan fue abandonado. «Es un proyecto que llevaba muchos años parado y que resulta muy interesante para el barrio al prolongar esa secuencia de plazitas que se han ido abriendo allí en los últimos años para ganar espacios abiertos en una zona muy densa de bloques de viviendas», apunta el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia.

La primera fase del proyecto se llevará a cabo, en principio, durante el mes de marzo. «La idea es demoler la nave al completo esta primavera para después solicitar las pertinentes licencias de construcción de las viviendas e iniciar los trabajos tanto de los bloques como de la plaza en torno a mayo o junio», apuntaron ayer fuentes de la constructora que ha retomado este plan.

Cubiertas de uralita

Los trabajos de derribo de la nave no serán sencillo debido a la presencia del peligroso amianto en la cubierta (de uralita) de los antiguos talleres, con vistas a la calle Huelva. «Una empresa especializada retirará este material, del que solo se salvan las oficinas (por el lateral de Cádiz), para luego dar paso a la demolición de la estructura metálica y de ladrillo», mucho más sencilla, señalan las mismas fuentes. El coste de la operación rondará los setenta mil euros.

Después, «si todo va bien», comenzarán las obras de construcción de las viviendas y la urbanización de la nueva plaza. «Nuestro objetivo es intentar empezar en junio y que la zona peatonal de 1.400 metros cuadrados pueda estar concluida y abierta en un plazo de dieciocho meses», señala la promotora.

«Ojalá saquen adelante el proyecto después de veinte años viendo el deterioro de esos talleres», coincidían en señalar los vecinos del bloque situado justo enfrente de la esquina de las calles Cádiz y Huelva, con entrada por la primera, cansados de «toparse con la uralita cada vez que miramos por la ventana». Los antiguos talleres GYM llegaron a ser «muy conocidos en su día, cuando se mudaron aquí en torno a los años setenta –sus primeras oficinas estuvieron en calle Miguel Íscar–», recuerdan los testigos del abandono de una nave que por fin pasará por la piqueta.

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