La chinche americana merma la producción de piñón y amenaza a decenas de empresas en Valladolid

Imagen de la chinche americana sobre una piña en la provincia de Valladolid. /El Norte
Imagen de la chinche americana sobre una piña en la provincia de Valladolid. / El Norte

La industria alerta de que no aguantará «más de dos años» si no se erradica este insecto

Lorena Sancho Yuste
LORENA SANCHO YUSTEValladolid

El oro blanco de pinares, el codiciado piñón que desde hace décadas sitúa Valladolid como una de las principales productoras del país, está en peligro. Desde hace siete años hay una chinche americana –denominada 'Leptoglossus occidentalis'– que ha ido paulatinamente mermando la cosecha de piñas y el rendimiento de piñón hasta llegar a la situación «límite, desastrosa y gravísima» con la que las decenas de empresas y autónomos que se dedican al sector se han topado este año. La campaña será casi nula. De apenas mes y medio (lo normal son cinco meses), con la consiguiente reducción en el número de trabajadores contratados para las cuadrillas que las recogen y la merma brutal de la producción. Si lo habitual era obtener cuatro kilos de piñón blanco por cada cien kilos de piña recolectada, este año no alcanza ni los 800 gramos. «Y la cosecha de piña ha caído al 10% de lo habitual; si hace siete años conseguíamos en una campaña 400.000 kilos, ahora estamos entre 35.000 y 40.000», se lamenta Rodolfo Padrones, presidente de la Asociación Castellana de Elaboradores de Piñón (Acep).

La situación es grave. El insecto actúa en las piñas, de forma sigilosa y casi inapreciable, y estropea la producción de piñón. Apenas hay cosecha y las subastas que en otros tiempos inyectaban sumas cuantiosas a las arcas de numerosos municipios ahora apenas lograr rebasar el precio de tasación. «Y los que han optado por pujar y entrar ahí porque no se pueden quedar en casa se han encontrado con que no es viable, que no están obteniendo rédito a su inversión», señala Rodolfo Padrones.

El piñón no entra en la industria. Hay poco, con un rendimiento de entre un 50 y un 80% menos de lo habitual. Y el futuro, de no cambiar de forma inmediata, se presenta «negro». Abocados incluso «a cerrar». «No aguantamos más de dos años en esta situación», advierten desde la asociación de elaboradores de piñón. La competencia del piñón chino o pakistaní es inminente. Son especies diferentes, pero en el mercado se empieza a adentrar ya como sustituto. «El nuestro es el más rico, pero estamos ante una situación seria, muy seria», advierte el presidente de la Asociación de Propietarios Forestales (Asfova), Jesús Pestaña, que aglutina a más de setecientos socios.

Piñones blancos extraídos de una piña frente a los secos obtenidos del mismo producto.
Piñones blancos extraídos de una piña frente a los secos obtenidos del mismo producto. / E. N.

La masa forestal de pino que pertenece a propietarios privados asciende a más de 43.000 hectáreas en Valladolid, más de la mitad. «Y si antes obteníamos unos ingresos por la explotación de las piñas, ahora son casi nulos. Ese es un problema gravísimo, porque al final los propietarios no van a atender a las masas forestales y el resultado es el abandono», advierte.

Posibles soluciones

Hace meses que los piñeros y piñoneros reclaman una solución a la Junta de Castilla y León, cuyos montes, los gestionados de forma pública, saldrán la próxima semana a subasta. Justo un mes después de que empezara la campaña, lo que para el sector refleja que la cosecha «es nula». Hay previstos 153.482 kilos en los 62 lotes que saldrán a subasta, por un importe global de 31.400 euros. Y pese al escaso importe que suman todas las pujas, la previsión es de que la mayoría queden sin recoger. «Hay piñas que de 118 piñones que tenían, 105 eran malos», añade Rodolfo Padrones.

La solución pasa por buscar algún tipo de producto que pueda poner coto a esta chinche. Desde la Asociación Castellana de Elaboradores de Piñón aseguran estar trabajando con la Junta para poner soluciones sobre la mesa. Una de ellas es la de autorizar un fitosanitario que Portugal podría probar la próxima primavera. Pero se encuentran con el problema de cómo aplicarlo, pues el uso de avionetas hace años que se extinguió para tratar los pinos. «El problema es que se ha tardado muchos años en actuar, porque primero nos decían que era el cambio climático y no se han invertido los recursos obtenidos. Ahora se va a llevar más de una industria por delante», advierte Pestaña.

La UVA apuesta por hacer un seguimiento del insecto para poder atajar su crecimiento

Hace varios años que la Universidad de Valladolid, primero en colaboración con la Diputación y ahora también con la Junta, investiga la merma de producción y rendimiento de piñón blanco en la provincia. Y el resultado es muy claro: «El 'Leptoglossus occidentalis' es el causante de los daños que se observan en las piñas», asegura Juan Pajares, del Instituto Universitario de Investigación sobre Gestión Forestal Sostenible. Porque al principio se llegó a pensar que la sequía era en parte la causante del problema. Pero se hizo un estudio con 150 piñas recién polinizadas expuestas y con 150 protegidas. Duró cinco años y las 300, sometidas al mismo estrés climático, arrojaron una mortalidad en los controles que se quedó en el 18% en las protegidas y que alcanzó el 80% antes del tercer año en las expuestas. «Sin duda alguna este bicho tiene un potencial de destrucción tremendo», advierte.

El problema es que este insecto no deja huella de su acción. Apenas se le ve. Por lo que el investigador apuesta por realizar una monitorización y seguimiento del mismo para poder conocer su comportamiento y encontrar algún método «sostenible» para controlarlo. Barajan así la utilización de feromonas femeninas para atraerlo y verlo, estudiar cuántos hay, cómo se dispersan y actúan. E, incluso, ver si así se pueden erradicar. «El problema de los fitosanitarios es de legalidad, porque no están autorizados, pues no hay ninguno selectivo, que solo actúe sobre este insecto sin erradicar otros tipos de animales o especies», concluye.

 

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