«Un buen número de gente no bebe agua del grifo por desinformación»

Una mujer bebe agua de una fuente en Valladolid. /Alberto Mingueza
Una mujer bebe agua de una fuente en Valladolid. / Alberto Mingueza

La concejala de Medio Ambiente y Sostenibilidad de Valladolid María Sánchez y el gerente de Aeopas Luis Babiano defienden el consumo de agua del grifo

IRIS SIMÓN ASTUDILLOValladolid

Cada vez hay más conciencia sobre el problema que supone el plástico, pero aún se consume demasiada agua embotellada. La cultura de usar y tirar está muy asentada, «aunque la gente responde bien cuando hay un impulso», afirma María Sánchez, concejala de Medio Ambiente y Sostenibilidad. «Hay que evitar este consumo de plásticos de un solo uso y en el caso del agua lo tenemos muy fácil: basta con abrir el grifo».

Así lo corrobora también Luis Babiano, gerente de la Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (Aeopas), pues «si nos tomamos en serio la emergencia climática, hay que implantar medidas como tomar agua del grifo». ¿Y por qué beberla antes que la embotellada? Una de las principales razones, la reducción de plástico, ya ha sido apuntada, y es que las botellas no pueden reutilizarse varias veces. Aunque no es perjudicial para la salud, sí que pueden filtrarse ciertos químicos o crearse bacterias del propio contacto con el exterior. Por el contrario, el agua potable de Valladolid «ha superado 2.795 análisis de control a largo del año 2018 y está avalada con certificaciones de calidad que confirman altos estándares de exigencia», añade María Sánchez.

«El agua de Valladolid es de plena confianza para nuestra salud y para la del planeta»

La accesibilidad es otra gran razón por la que abrir el grifo para beber, y así lo sentencia el gerente de Aeopas: «El agua es un derecho humano y hay que valorarla como tal». «El agua nos pertenece a todos», afirma, por lo que hay que hacer que la ciudadanía lo vea como propio. María Sánchez apunta que el reto no está tanto en las casas, pues la población tiene al alcance de la mano un agua que es mucho más barata, pero no es así en la hostelería. «En otras ciudades o países es habitual que te pongan agua del grifo incluso sin pedirla», y es por ello que el Ayuntamiento está trabajando con el sector para que esa costumbre se extienda a Valladolid. «La acogida está siendo buena y ya hemos firmado un protocolo con la Asociación de Empresarios de Hostelería para promoverlo en bares y restaurantes». A esto, Luis Babiano agrega que siempre se habla de la cuestión de la hostelería aunque el 70% del agua embotellada se consuma en los hogares, pero que «aun así, no hay que castigar, sino premiar a los hosteleros que contribuyan con sus acciones, tenerlos como aliados».

Pero los problemas llegan cuando se habla del sabor. Es verdad que puede echar para atrás beber agua del grifo si no sabe bien, aunque esa persona sepa que no es perjudicial. «Eso ya es una elección», afirma Babiano, «pero lo que no se entiende es que haya ciudades en las que sabe bien y no se bebe». Según el gerente de Aeopas, lo que hace falta en estos casos es pedagogía y una buena inversión en la promoción de este servicio, pues sostiene que «hay un alto porcentaje de gente que no bebe agua del grifo por desinformación». Las campañas publicitarias del agua embotellada siempre la relacionan con la belleza o la salud, por lo que lo que hay que hacer que se perciba el agua del grifo de la misma manera. «Es kafkiano ver a una señora de 80 años cargando una garrafa de agua porque cree que la de su grifo no es buena», sentencia Babiano, pues bastantes personas creen que el mal sabor esta asociado a que ese agua tenga demasiado cloro o sustancias perjudiciales.

El papel de las fuentes

El gerente de Aeopas asegura que la mayor parte de estas medidas, implantadas en Cádiz, las tomaron de París. Añade que cada ciudad tiene que tener un plan personalizado que se adapte a sus necesidades, porque igual que Cádiz necesito reformular medidas de París, no se podría implantar lo mismo en Valladolid sin tocar nada. Un ejemplo de ello son las fuentes, pero no solo su colocación, sino también dónde están situadas. «Tiene que haber agua, pero también estar bien ubicada», afirma Luis Babiano, porque sino genera problemas en vez de accesibilidad. Para esto es primordial la participación de los ciudadanos, pues mejor que nadie saben dónde se necesitan. Desde el Ayuntamiento, María Sánchez asegura que se está trabajando en el arreglo de las fuentes, además «de que se pondrán más por la ciudad», pues el mandato anterior hicieron una inversión importante.

España es el tercer país que más agua embotellada consume, lo que tendrá que cambiar si se quiere preservar el planeta como está ahora. El agua juega, y jugará, un papel muy importante en la vida de las personas y de la Tierra, pues puede que esta escasee en unos años debido al cambio climático. El agua del grifo de Valladolid es muy importante en este sentido pues, en palabras de la concejala, «es de plena confianza para nuestra salud y, sin duda, es mucho mejor para la salud del planeta».