Las bibliotecas plantan batalla a la piratería

Una chica busca un libro en las estanterías de la biblioteca. /G. Villamil
Una chica busca un libro en las estanterías de la biblioteca. / G. Villamil

La descarga ilegal de libros no ha dejado de crecer en los últimos años pese a que existe una solución regulada y gratuita

IRIS SIMÓN ASTUDILLOValladolid

¿Quién no ha estado en algún momento de su vida en una biblioteca? Aunque no es algo que la población tenga presente a diario, los servicios que ofrecen las instalaciones como la 'Francisco Javier Martín Abril' son muy diversos, pues pueden ir desde salas de estudio hasta organizar exposiciones y actividades para niños, pero por lo que más se las conoce es por el préstamo de libros. ¿Por qué entonces no se ha mencionado nunca a las bibliotecas contra la piratería de estas obras?

Las descargas ilegales vienen siendo muy comunes desde principios de siglo, pero se acrecentaron de forma masiva en los años posteriores a la crisis. El furor por estos archivos gratuitos de Internet comenzó con las discográficas y el mercado de la música para después continuar con los videojuegos, las películas y los libros.

Para una persona muy lectora es comprensible no querer comprar todas las obras que le interesan porque a un precio medio de 20 euros por volumen puede resultar una afición costosa. Lo que se planteó al principio, y que sigue ganando adeptos, fue invertir en un libro electrónico y pagar por los textos virtuales cuyo precio podía quedar entre los 6 y 10 euros, algo más asumible. ¿Si ahora se paga por las series en Netflix y HBO, por qué no pagar una cuota mensual por este gusto por las palabras?

Las ventajas de las bibliotecas

A pesar de este precio reducido, los textos virtuales siguen costando dinero y cuando una sociedad está dentro de la cultura del 'todo gratis' no parece que el libro electrónico tenga un hueco si no es con las descargas ilegales. Asimismo, hay una parte importante de la población que sigue adorando el papel; no son solo unos románticos, sino que a muchas personas las resulta más llevadero y agradable pasar las páginas de la obra física que pulsar el botón de una pantalla. Es más, mantener los volúmenes de papel vivos beneficia a los propios lectores, pues los escritores no pueden vivir de lo que escriben si nadie lo compra. Aquí es cuando entran en juego las bibliotecas, a las que cada vez acuden más personas pidiendo un volumen concreto.

Según las instalaciones de préstamo 'Francisco Javier Martín Abril', con Internet la población lee más, pues al tener un mayor número de fuentes de información sobre las obras o los géneros que les interesan, después pueden acudir a solicitar ese título al centro. «Antes la gente solo podía ver los libros más leídos en la prensa o sus suplementos; ahora buscas la temática en el buscador y tienes lo que quieres», afirman desde este archivo.

En estas instalaciones, el lector puede pedir casi cualquier volumen, ya sea nuevo o de hace años, pues «tenemos un sistema muy fuerte de préstamo entre bibliotecas, dado que ahora se comparten los libros de toda la comunidad», afirma María Victoria Soto, concejala de Educación, Infancia, Juventud e Igualdad, quien asegura haber doblado las obras disponibles. Este préstamo interbibliotecario es muy beneficioso para el público, pues la persona no se tiene que desplazar hasta otra localidad, sino que recibe el volumen en su centro. Aun así, si el usuario no encuentra la obra que desea mediante este método, este se puede comprar sin ningún tipo de problema.

No hay excusa

«Al funcionar en red con un catálogo común tenemos mucho margen de maniobra, y aunque puede haber alguna carencia, consideramos que el presupuesto es suficiente», declaran desde las instalaciones de 'Francisco Javier Martín Abril'. En concreto, el dinero destinado a los gastos de las bibliotecas es de 1.739.649 euros, un presupuesto que incluye no solo las nuevas adquisiciones de obras, sino cuestiones como el sueldo del personal. En este presupuesto también están incluidas las licencias de libros electrónicos que se pueden encontrar en el catálogo 'on line' eBiblio.

Desde el Ayuntamiento afirman estar comprometidos con el freno de la piratería, pues según la concejala, «hay que tener en cuenta los derechos de autor, que se respetan muy poco», además de que con todos los fondos con los que cuentan actualmente las bibliotecas no se entiende que haya tantas descargas ilegales. Desde el centro 'Francisco Javier Martín Abril' afirman que este tipo de actos «han afectado al mundo del libro en general, pues lo electrónico es muy cómodo», y más si es gratis y en tu casa, pero sentencian que «hay gente que lee en todos los soportes, sobre todo si el volumen tiene muchas páginas, pues parece que resultan más asequibles en papel».