Una ruta guiada desvela entre tumbas los tesoros artísticos del cementerio del Carmen

Jesús Anta, durante su explicación en el panteón de personas ilustres./
Jesús Anta, durante su explicación en el panteón de personas ilustres.

La asociación vecinal del barrio Belén programa una visita que reivindica el valor histórico y cultural del camposanto

VÍCTOR VELA

Aquí, en este jardín de lápidas, en este barrio de paredes encaladas, en esta ciudad de 45.000 almas, aquí también hay obras de arte. Panteones diseñados por los grandes escultores de la historia de Valladolid. Sepulturas que llevan la firma de insignes arquitectos. Tumbas que reciben flores (en el mejor de los casos) y no turistas. Hasta ahora. La asociación de vecinos deBelén ha organizado este fin de semana con Jesús Anta como guía unas visitas al cementerio del Carmen para conocer el patrimonio que atesora el camposanto. Habitual en otras ciudades, Valladolid se suma así a la tendencia de recorrer las necrópolis con otra mirada. Y la idea de que existen postales que, de estar fuera de estos muros, figurarían entre los bienes más famosos de la ciudad.

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Como los panteones de las familias Sigler Bustamante (ricos comerciantes del siglo XIX, de ascendencia cántabra) o los Maquieira. Sus enterramientos justo en el paseo que se abre desde la entrada principal son obra de Nicolás Fernández de la Oliva, el escultor que, por ejemplo, esculpió la estatua de Cervantes (en la plaza de la Universidad)o la escultura de la abundancia, en la sede del BBVAen Duque de la Victoria. Estos sepulcros incluyen imágenes de las virtudes teologales de fe (se solía representar con una cruz en el hombro izquierdo y la mano derecha en el pecho, o bien con los ojos vendados) y esperanza (las manos unidas o los brazos abiertos mirando al cielo).

Pero hay más firmas ilustres en el cementerio del carmen. Como la de Jerómino Ortiz de Urbina. Hay obras suyas que merecen miles de visitas al año. Ahí está el Pasaje Gutiérrez.O el Colegio San José. Pero también es el responsable del segundo panteón situado en el paseo longitudinal número 7, firmado en 1902. «El principal problema del cementerio es que no hay nada catalogado», explica Anta durante la visita. El mantenimiento depende de las familias... y hay algunos casos de enterramientos abandonados. No todos tienen valor histórico o artístico, pero, en principio el Consistorio no está obligado a la conservación de aquellos que apuntan a un indudable valor. Como las dos sepulturas de entorno a 1920 con obras del militar José Martínez Oteiza. Una representa a una mujer que emerge de una roca. Hay también un Cristo yacente. Pueden verse en el cuadro situado entre el paseo cuatro transversal y el dos longitudinal.

Hay ejemplos más recientes, como la imagen en bronce vaciado (casi de tamaño natural)que el escultor Luis Santiago (autor de la imagen de Rosa Chacel en Poniente)hizo del Tío Borlas (cinco transversal, dos longitudinal). Este es uno de los pocos retratos que existen en el cementerio sobre los cuerpos enterrados en las distintas tumbas. Otro, de mucho menos tamaño, es el busto del intendente militar Luis Altolaguirre, en la sepultura que tiene junto al panteón de personas ilustres.

Este especial rincón del cementerio fue construido a finales del sigloXIXpara albergar el cuerpo del escritor José Zorrilla, quien en su testamento pidió ser enterrado en Valladolid. Para ello, el Ayuntamiento encargó su diseño al riosecano Aurelio Carretero, autor del monumento a Zorrilla (en la plaza del mismo nombre)o de la que el conde Ansúrez tiene en la Plaza Mayor. La de este panteón de ilustres es una alegoría de Castilla que ahora acompaña las tumbas de Macías Picavea, Narciso Alonso Cortés, Emilio Ferrari, Pío del Río Hortega... o Rosa Chacel (cuyo entierro llevó a que el panteón de hombres ilustres pasara a ser llamado de personas ilustres).

El recorrido por el cementerio del Carmen incluye también paradas en las tumbas de masones (simbolizadas por pirámides o triángulos, muchas de ellas en los enterramientos de tierra), de personajes históricos (como el alcalde Miguel Íscar, Onésimo Redondo o Santiago Alba)o de la puerta principal, con el cuerpo bajo de la antigua iglesia de San Gabriel.