El nuevo PGOU rebaja de 60.000 a 33.400 los pisos previstos en la periferia

El nuevo PGOU rebaja de 60.000 a 33.400 los pisos previstos en la periferia

Los redactores del nuevo documento de planeamiento abogan por ‘rellenar’ antes los huecos de la ciudad consolidada

J. ASUA

El modelo extensivo de ciudad ha caducado, si es que en algún momento estuvo vigente. Lo reconocen los redactores del nuevo Plan General de Ordenación Urbana, que el próximo 25 de febrero pasará por el pleno en su primer trámite para la aprobación. «Antes de crear nuevos barrios parece oportuno mejorar la sostenibilidad de los existentes y enfatizar, por su relevancia urbana y funcional, tanto los espacios semivacíos interiores como los ligados a la transformación ferroviaria o completar los fragmentos urbanos ya iniciados facilitando el equilibrio de la inversión pública», se lee en la memoria del PGOU. La revisión del documento de planeamiento, que hoy se abordará en una reunión entre la empresa adjudicataria Prointec y los tres grupos políticos en el Ayuntamiento rebaja de 60.000 a 33.366 los pisos previstos en la periferia, en las controvertidas áreas homogéneas, situadas en su mayoría más allá de las rondas.

El concepto de ciudad compacta parece interiorizarse en esta planificación, que definirá el modelo urbano de Valladolid para los próximos años. Dar vía libre a la construcción en el cinturón de la capital no es necesario ahora y podría elevar en exceso una factura municipal que hay que asumir entre menos contribuyentes por la pérdida de población. Así, la revisión del PGOU mantendrá dos grandes bolsas de suelo residencial en reserva Las Riberas y Prado Palacio, situadas en el sureste y noroeste de la ciudad, respectivamente con capacidad para 24.602 viviendas y repartirá otras 8.764 entre otros cinco grandes terrenos que antes preveían importantes desarrollos residenciales. El resto, desaparecen como estaban planteadas y se dejan reposar para futuras necesidades y usos.

Los especialistas de Prointec reconocen que la reserva a futuro de 3.416 hectáreas en todas los espacios periféricos del municipio, con una capacidad de casi 60.000 viviendas, respondía a un concepto de crecimiento «sin estructura y sin programación, ni siquiera se estableció alguna indicación urbanística dirigida a priorizar un espacio sobre otro». A esto se ha sumado la nueva legislación, que obliga a justificar la necesidad de más viviendas con datos objetivos y preservando, además, el medio natural.

De esta manera, el nuevo PGOU aboga por dar prioridad a planes parciales ya aprobados y que están sin empezar o a medias, con la intención de tapar huecos de la trama urbana consolidada. ¿Cuáles? Canterac, Los Santos II, La Florida, Las Raposas o San Juan y Valdezoño, entre otros muchos. En estos suelos, más integrados en la ciudad, aún hay capacidad para otras 33.263 viviendas. Si se suman con las anteriores, la previsión de nuevos hogares en el PGOU supera los 66.000.

Una revisión que llega en campaña electoral

La reunión que mantendrán hoy los tres grupos municipales con los redactores del Plan General de Ordenación Urbana abre un nuevo y determinante proceso, con periodo de alegaciones incluido, que ha sido criticado por los dos grupos de la oposición al coincidir con el periodo electoral. El alcalde, Francisco Javier León de la Riva, ya ha advertido que el PP no tiene intención de aprobar el nuevo modelo de ciudad antes de los comicios. Tendrá que ser la futura corporación que nacerá a partir del 24 de mayo la que de el visto bueno al documento. De lograr la Alcaldía el PP se mantendrá el trabajo realizado por Prointec, pero si gobernase la izquierda es más que probable que el planeamiento se revise con el objetivo de limitar la construcción fuera de las rondas.

Esta reorganización, que supone una reducción importante sobre el plan anterior, sigue sin convencer a la oposición, que hoy conocerá de primera mano las directrices del documento. Mientras que la concejala de Urbanismo, Cristina Vidal, aplazó su valoración a la celebración de la reunión, el portavoz del PSOE, Javier Izquierdo, considera que la revisión sigue dando prioridad a los intereses de los propietarios al mantener una capacidad de edificación que no se puede asumir en prestación de servicios cuando los presupuestos menguan. «En los últimos 16 años Valladolid ha perdido 20.000 habitantes, eso supone menos ingresos y dar servicio a nuevos barrios lejos de la trama urbana hace que la factura de mantenimiento de la ciudad sea inasumible», dice. Izquierdo es gráfico. «Si el jabugo, que son los suelos del Plan Rogers, valen ahora el 50% menos, el tocino ni te cuento; además esa grasa urbanística puede crear un colesterol muy perjudicial en el funcionamiento de Valladolid», destaca el concejal socialista.

Manuel Saravia, portavoz de Izquierda Unida, comparte las críticas. «Al parecer, si hay expansión la ciudad debe crecer enormemente, pero si hay recesión, también debe crecer. Crecer siempre, pase lo que pase. Y si la recesión es fortísima como en estos años se propone un crecimiento de 66.000 viviendas nuevas sobre un parque de unas 165.000 viviendas», señala. «Iban a recuperar una buena parte de las áreas homogéneas pasase lo que pasase, y ahí están algunas como Valdechivillas o Fuente Amarga, por ejemplo, que aunque se recompongan, siguen siendo injustificables», concluye. PP, PSOE e IU escucharán hoy los argumentos de los redactores.