Orgía de acción y disparos

Orgía de acción y disparos

El género de disparos recibe a uno de sus representantes más irreverentes, 'Rage 2', un videojuego que traslada la acción más devastadora del original a un mapa de mundo abierto

EDUARDO M. ESPALLARGAS

Si en el nacimiento de los videojuegos se les acuñaba, a veces de manera peyorativa, el término 'matamarcianos', buena culpa de ello se debe a que los títulos más representativos eran obras como 'Space Invaders' (1978), y en el imaginario colectivo la asociación era automática. Hoy, probablemente, uno de los géneros más extendidos es el de los disparos en primera persona, y pese a que hoy la oferta de géneros es ingente, lo cierto es que hay uno para dominarlos a todos: el de los FPS (siglas correspondientes a First Person Shooter, 'disparos en primera persona', en español). Muchos de los títulos más icónicos pertenecen a dicha etiqueta, como el archiconocido 'Call of Duty', pioneros como 'Doom' o iconos como 'Halo' y 'Half-Life'. La lista es amplísima, pero si algo se puede decir de estos títulos es que todos ellos ofrecen experiencias muy diferentes.

Los FPS son videojuegos que representan muy bien cómo ha madurado el medio a lo largo de los años. Basta ver, por ejemplo, el 'Doom' original y el lanzado en 2016, homónimo. Son muchas las capas de profundidad que se han ido añadiendo al arte de disparar virtualmente y, si hay que señalar a un estudio como principal artífice, ese es Id Software. Esa complejidad a la hora de desatar tormentas de balas es la que han querido aplicar a 'Rage 2', la secuela de una de sus propuestas más irreverentes de los últimos años, que ahora desata su acción en un gigantesco mapa de mundo abierto. Pero para entender la importancia de 'Rage', es necesario hacer un alto para esbozar brevemente la historia de sus responsables.

'Rage 2'

Plataforma
Xbox One, PC, PS4
Precio
69,99
Edad
+18

Id Software es uno de los estudios más reputados y queridos del sector. Sus fundadores fuern cuatro informáticos de la compañía Softdisk, quienes en 1991 decidieron crear su propia empresa. Sus nombres ya forman parte de la historia del sector: John Carmack, John Romero, Tom Hall y Adrian Carmack. Afincados en Dallas, Texas, son los creadores de obras tan importantes como el mencionado 'Doom', 'Wolfenstein' o 'Quake'. Desde el principio, tuvieron claro que querían hacer madurar la industria, quitarle ese manto infantil que, bajo su criterio, definía a los videojuegos en aquellos años. El nombre de John Carmack y John Romero se asocia ya al de dos visionaros que cambiaron la cultura popular para siempre, cuya historia narra David Kushner en el libro 'Maestros del Doom', publicado en España por Es Pop Ediciones. Su particular visión los llevó a revolucionar el sector tanto a nivel tecnológico como cultural, y esa apuesta por la acción, la velocidad y la violencia les puso en el centro de la polémica.

No obstante, más allá de los que se empeñan en demonizar al sector de los videojuegos (los de entonces y los de ahora), lo cierto es que los nombres de Carmarck y Romero lo que despiertan es la admiración de millones de aficionados. Kushner, autor del ensayo 'Maestros del Doom', explicó de los dos fundadores de Id Software que «la historia de éxito de los dos John es relevante para cualquier persona interesada en el mundo de los negocios. Estos chicos jamás aceptaron un no por respuesta. Y continuamente se salían de tal modo de los márgenes establecidos que, en determinado momento, un periodista dijo que hacían que Microsoft pareciera una fábrica de cemento». Existen muchas razones, pero lo cierto es que hablar de un nuevo FPS obra de ID Software suele ser sinónimo, como mínimo, de calidad.

Exquisita jugabilidad

No contentos con sus franquicias estrellas, el estudio tejano ha continuado innovando a lo largo de los años. Buen ejemplo de ello es la marca 'Rage', que vio la luz en 2011 y transportada al jugador a un yermo hostil al más puro estilo 'Mad Max'. Su principal fuerte fue la manera en que Id Software plasmó la exquisita jugabilidad marca de la casa en el género FPS con una libertad de acción y una ambientación sobresaliente. Ahora, ocho años después, nos llega una segunda parte con la que el estudio ha querido asociarse con Avalanche Studios para ampliar sus horizontes y dar el salto definitivo al terreno de los mundos abiertos. La propuesta de 'Rage 2' vuelve a ser clara: diviértete pegando tiros sin parar. No obstante, si bien en algunos aspectos es claramente superior a su antecesor, en otros no termina de despuntar.

En el videojuego, los usuarios encarnan a un ranger solitario de nombre Walker que, en medio de un gigantesco Yermo, debe hacer frente a la tiranía del general Cross. Pese a que existe una trama detrás de la acción a raudales que propone el juego, lo cierto es que no tiene demasiada importancia y se narra sin pena ni gloria a lo largo de las misiones. Lo que sí tiene interés es la hostilidad del Yermo, sus diferentes facciones de mutantes y demás seres y, por supuesto, las diferentes formas de hacerles frente. Es en la acción pura donde 'Rage 2' sabe brillar, y es que pone a disposición del jugador una amplia variedad de armas y habilidades para que la destrucción y eliminación de los enemigos sea tan espectacular como efectiva.

En este sentido, destaca el sistema de progresión del personaje, que invita al jugador a explorar cada rincón del escenario para encontrar especialmente las arcas, lugares donde se desbloquea nuevo armamento y habilidades (llamadas estas 'nanotritos'). Del armamento destaca el afilado bumerán wingstick, la devastadora escopeta, el lanzacohetes o el revólver firestorm, entre otras. Cada una es más efectiva en según qué ocasiones, aunque también es cierto que el juego tampoco te obliga a pasar por todas ellas para superar sus retos. Esto es, por tanto, decisión del jugador, aunque por supuesto el título gana enteros si el usuario no se acomoda y explora entre las diferentes opciones. Especialmente, si las armas se usan en combinación con los 'nanotritos', algunas tan gratificantes como Vapuleo, un potente golpe al suelo que hace trizas a los enemigos; o Vórtice, que lanza a los enemigos por los aires y los deja suspendidos a merced de las balas.

En este punto, 'Rage 2' es más 'Rage' que nunca, y vuelve a transmitir unas sensaciones de poder devastador únicas, y su sistema de progresión, mediante el cual podemos mejorar al personaje mediante la inversión de recursos que encontramos en el Yermo, redondea la experiencia. También merecen mención los diferentes tipos de vehículos, que como no podía ser de otra manera, armados hasta las ruedas sirven principalmente para machacar enemigos, más allá de sus bondades como medio de transporte. Los hay de distintos tipos, incluso voladores, y enriquecen aún más los enfrentamientos.

Donde no se muestra tan brillante es a la hora de engancharnos a lo que estamos haciendo, es decir, las misiones y la trama. En este sentido, y a la altura de generación de consolas que estamos, se puede esperar un poco más de ese mundo abierto, con mayor variedad de misiones. El juego se muestra en ocasiones repetitivo, más aún si somos un jugador perezoso que no le interesa desbloquear todas las armas y demás opciones. Al mundo de 'Rage 2' le falta vida pero, desde luego, arrebatársela a todos los enemigos posibles sí que es una experiencia gratificante. Con esta esperada secuela quizás no ha cumplido las expectativas en determinados aspectos, pero sí que destacan en otros tanto o más importantes. De lo que no hay duda posible es de que los aficionados a la acción más loca y devastadora tienen videojuego para rato.