El primer ministro italiano impone a Salvini el desembarco de los menores del Open Arms

Un menor que se encontraba entre los migrantes varados en el barco de rescate de migrantes españoles Open Arms desembarca en Lampedusa, Italia./REUTERS
Un menor que se encontraba entre los migrantes varados en el barco de rescate de migrantes españoles Open Arms desembarca en Lampedusa, Italia. / REUTERS

La ONG española advierte que no puede garantizar la seguridad del resto de migrantes a bordo, algunos de los cuales amenazan con el suicidio

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Los 27 menores no acompañados que desde hace dos semanas permanecían a bordo del Open Arms pisaron este sábado la isla italiana de Lampedusa, la más cercana a las costas europeas si se toma como referencia a Libia. Se trata, además, del lugar de la UE donde la ONG española insiste en desembarcar a más del centenar de náufragos que aún transporta a bordo, un argumento que, por otro lado, ratifica la ley internacional del mar.

Es, no obstante, una victoria parcial para el Open Arms. Según recordó la ONG, «107 personas, más 19 tripulantes siguen sufriendo a bordo». Desde la embarcación humanitaria se insiste en que «continúa el abuso de los que pretenden tapar un fracaso político provocando el sufrimiento innecesario a los más vulnerables».

El desembarco de los menores recibió luz verde en contra del criterio de Matteo Salvini. De hecho, la orden la emitió su superior, el primer ministro, Giuseppe Conte, que está enfrentado abiertamente a Salvini -a su vez titular del Interior y líder de la formación ultra de La Liga, favorita en las últimas encuestas del país-.

La crítica situación de los rescatados podría obligar al buque a poner rumbo a puerto sin permiso

Lo cierto es que este sábado Salvini dio las primeras muestras de flaqueza en lo que respecta a la crisis del Open Arms. «En contra de mi voluntad y en el enésimo ejemplo de mi leal colaboración, dispongo que no se pongan obstáculos a la ejecución de su decisión (la de Conte sobre los menores no acompañados)», señaló. Es una cesión, pero en ningún caso, al menos de momento, significa enarbolar la bandera blanca. Italia vive un clima de precampaña electoral y Salvini, que aspira a sustituir a Conte al frente del Gobierno de Roma, está dispuesto a recolectar lo máximo de la cosecha de votos que le podría proporcionar su discurso antiinmigración.

Tampoco es que el aun primer ministro Conte o los antiguos socios de La Liga en el Ejecutivo, los populistas Movimiento 5 Estrellas, hayan criticado a lo largo de los últimos quince meses la política de puertos cerrados que ha impuesto el ministro del Interior. Los 27 migrantes no acompañados abandonaron el barco este sábado, pero aún hay más de un centenar de personas que, tras más de dos semanas recluidas en un espacio minúsculo de 37 metros de largo por 9,5 metros de ancho, amenazan ya con suicidarse.

Situación «insostenible»

Los rescatados, según insiste la ONG española, padecen graves problemas psicológicos. Y ante la posibilidad de ser devueltos a Libia, donde fueron objeto de abusos, torturas y esclavismo, prefieren lanzarse de nuevo al mar. Más aún cuando divisan desde la cubierta del Open Arms las costas de Lampedusa, que están a menos de 800 metros. Es el lugar donde la Guarda de Finanza, fuerza de seguridad dependiente del Ministerio del Interior, y por tanto de Salvini, ha bloqueado el buque humanitario.

«A partir de hoy no nos podemos sentir responsables ni garantizar la seguridad de las 134 personas ni los 19 voluntarios de la tripulación, que están secuestrados en el Open Arms, porque ya es imposible mantener la calma. En cualquier momento se desata una acción colectiva y no podremos detenerla», advirtió el director de la ONG española, Òscar Camps.

Enfilar hacia el puerto es una posibilidad que ya deslizaron los responsables del Open Arms hace días. Lo harían, avanzaron, si corre peligro la vida de alguna de las personas que viajan a bordo. A su favor juega la decisión de un tribunal de la región de Lazio que el miércoles permitió al buque español adentrarse en aguas italianas y ordenó prestar ayuda médica a sus tripulantes. También la orden del ministro de Transportes que permite el desembarco. Pero Interior, es decir Salvini, se niega en rotundo.

«Señor Sánchez, perdone que le moleste en sus vacaciones»

El fundador de Open Armas ONG se dirigió este sábado al presidente del Gobierno a través de las redes sociales para denunciar la situación del barco frente a las costas italianas y advertir al Ejecutivo de que ciudadanos españoles «están siendo víctimas de un secuestro, y no de piratas somalíes». «Señor Sánchez Castejón –publicó en Twitter Oscar Camps–, perdone que le moleste en sus vacaciones».

El mensaje iba acompañado de un vídeo sobre la cubierta en el que Camps relata lo «insostenible» de la convivencia a bordo tras más de dos semanas «de hacinamiento» y en el mar. «Ni siquiera a un detenido –censura– se le puede tratar de esta manera y aquí nos tiene retenidos contra nuestra voluntad un Gobierno europeo». De ser él político o presidente, apunta en la grabación, se le «caería la cara de vergüenza».

El 15 de agosto, y tras las reticencias iniciales, el Ejecutivo accedió a acoger a una parte de los rescatados por el Open Arms. Desde el Gobierno de Pedro Sánchez trasladaron a la Comisión Europea y a las autoridades italianas su disposición a participar «en un reparto equilibrado» de los inmigrantes del barco. Y este sábado reclamaron al resto de países e instituciones el cumplimiento de sus obligaciones.

La vicepresidenta calificó de «absolutamente inentendible» la posición que mantiene Italia, donde el ministro del Interior, Matteo Salvini, reconoció que iba a permitir el desembarco de los menores no acompañados «contra su voluntad». «Hace falta que la ciudadanía, las instituciones y, desde luego, la democracia se defiendan del radicalismo de la ultraderecha», abogó Carmen Calvo en unas declaraciones durante su visita a la Feria de Málaga.

La número dos de Sánchez defendió, además, en plena crisis y ante la presión creciente, la actuación habitual de España y Salvamento Marítimo en el rescate de inmigrantes e insistió en que el trabajo es diario con «embarcaciones que no salen en los informativos y que no tienen foto». Frente a Italia, reivindicó que los «puertos españoles son puertos que están abiertos» y que los barcos «no corren nunca riesgo humanitario» si la costa más próxima es la española.

Varios gobiernos autonómicos, entre ellos el valenciano, que atendió en 2018 al buque Aquarius, han expresado ya su conformidad con acoger inmigrantes del Open Arms. La Generalitat, además, ha ofrecido los puertos catalanes para que el barco atraque. El presidente de Vox, sin embargo, cerró este sábado filas con Salvini: «Produce envidia la dignidad de Italia».

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