La científica española Margarita Salas, premio al inventor europeo del año

La científica española Margarita Salas, premio al inventor europeo del año

«Puso la secuenciación de ADN al alcance de muchos más científicos y ha allanado el camino para nuevos avances», destaca el jurado

J. L. GONZÁLEZ

Más de medio siglo lleva investigando Margarita Salas (Canero, 1938). Esta mujer que ha logrado importantes avances científicos, que ha roto techos de cristal, que ha ganado decenas de galardones por su trabajo, se mostró ayer especialmente satisfecha al recibir el Premio Inventor Europeo en reconocimiento a su carrera investigadora. «Me han dado premios por mi investigación básica, pero nunca uno, ni dos, por mis invenciones», señaló la bioquímica asturiana. Porque ayer, a Margarita Salas, además del galardón que concede la Oficina Europea de Patentes valiéndose de un jurado de expertos internacionales, también le entregaron el Premio Popular, elegido por el público entre los 15 finalistas que concurrían a estos galardones.

El jurado profesional lo tenía claro. El descubrimiento por parte de Salas de la ADN polimerasa del virus bacteriológico phi29, que permite secuenciar de manera sencilla el genoma y que ha facilitado numerosas aplicaciones en medicina, ciencia forense y arqueología, entre otras áreas, la hace merecedora del premio. «Su trabajo ha puesto la secuenciación del ADN al alcance de muchos más investigadores y científicos y ha allanado el camino para nuevos avances en genética», señaló el presidente de la Oficina Europea de Patentes, António Campinos.

El avance de la científica asturiana, que data de 1989, se convirtió en la patente más rentable del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Entre los años 2003 y 2009 representó más de la mitad de los derechos de autor de la organización, alcanzando un retorno de millones de euros que permitieron afrontar nuevas investigaciones.

De dinero, de financiación, habló ayer Margarita Salas, quien reclamó más apoyo para la ciencia ya que, a su juicio, «lleva años bajo mínimos». «Le pediría al Gobierno que crea que la ciencia es importante para el desarrollo del país». Ella, que en los inicios de su carrera trabajó en EE UU, reclamó además apoyo para poder recuperar el talento formado en España y que investiga ahora para otros estados por la falta de oportunidades en su propia tierra. «Si no aumenta la financiación, no podemos traernos a nadie, desgraciadamente», señaló.

Tuvo tiempo también la científica asturiana para reflexionar sobre lo que supone para ella la ciencia. «Para mí, la investigación es una pasión, no podría concebir la vida sin ella, y este premio me da más energía todavía para seguir adelante», dice a sus 80 años una mujer que sigue acudiendo a su puesto de trabajo en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas para intentar traer nuevos avances y descubrimientos que mejoren la vida de las personas. El ministro de Ciencia y Tecnología, Pedro Duque, felicitó a la bioquímica asturiana, de quien destacó «su trayectoria magnífica en genética y biología molecular».