La NASA confía en la supercámara española para buscar vida en Marte en 2020

El róver Curiosity./
El róver Curiosity.

El consorcio CamOnMars2020 está formado por las universidades de Valladolid, País Vasco, Málaga y la Complutense

DANIEL CABORNEROMadrid

El proyecto Mars 2020 Rover es la inminente apuesta de la NASA para explorar el suelo del llamado planeta rojo y hallar restos de vida actual o pasada. Y en su implementación participa, desde el 2015, un consorcio español de investigación que se encuentra formado por las universidades de Valladolid (UVa), del País Vasco (UPV/EHU), de Málaga (UMA) y la Complutense de Madrid (UCM).

Dicha alianza, que lleva por nombre CamOnMars2020, es una unión temporal de empresas fundada para conseguir los recursos económicos necesarios a fin de desarrollar una tarjeta de calibración, incrustada en una de las cámaras que portará el nuevo vehículo científico que se envíe a la superficie marciana durante el año 2020.

Esta tarjeta de calibración sería una placa de aproximadamente 12 x 12 centímetros y ya se está construyendo en Elgoibar (Guipúzcoa) por AVS, una empresa que "ha logrado mejorar" su acuerdo con la agencia aeroespacial estadounidense. Así lo ha confirmado en una reciente entrevista Juan Manuel Madariaga, catedrático de Química Analítica en la UPV/EHU y director del equipo investigador español.

Este proyecto que encabeza Madariaga se inició en 2015, aunque fue en diciembre de 2016 cuando su grupo IBeA tomó más impulso después de rubricar su definitiva colaboración con la NASA. Tal acuerdo establecía el diseño pormenorizado de esta placa, denominada SuperCam Calibration Target (SCCT) y dispuesta para colocarse en la rueda trasera derecha del próximo róver en Marte.

Será una de las ocho herramientas que analicen la superficie marciana, en este caso con el reto de "buscar evidencias experimentales que indiquen fases minerales producidas por la presencia del agua o de vida a nivel microscópico". Madariaga ha añadido que la supercámara constará de "cinco técnicas analíticas distintas", trabajando conjuntamente para llegar a una conclusión sobre la muestra terrestre en cuestión; y a ese proceso le ha denominado "calibración cruzada".

"La tarjeta de calibración es parte sustancial del SCCT, que estudiará las rocas y suelo de la superficie de Marte a través de cinco mediciones espectroscópicas: visible, infrarrojo, fluorescencia, LIBS y Raman. Con ellas se obtiene información de la concentración elemental de la muestra que se está analizando, de su composición molecular y estructural y, con la calibración cruzada, de la concentración relativa de cada compuesto químico, y fase mineral en general", ha aseverado el profesor Madariaga.

Pero estas cooperaciones con la NASA no son novedad. Hace casi cuatro años, tuvo sello español la construcción de una estación meteorológica instalada en el robot Curiosity bajo el contexto de la misión InSight. Ahora, Madariaga ha destacado la "técnica novedosa, inclusive para las empleadas en la Tierra" de su nueva tarjeta de calibración. Incluso ha remarcado "la gran aportación del equipo español" al concurso abierto por la NASA en 2014 y al que se presentaron 68 instrumentos distintos de todo el mundo.

El concepto de calibración cruzada

Este concepto de calibración cruzada permitirá "no solo dar la información elemental, que es lo que está haciendo la cámara ChemCam, la que porta el róver Curiosity, sino ir más allá y dar la composición de cada una de las fases minerales de las muestras que se analicen. Se amplia la información una barbaridad", ha declarado el líder investigador de CamOnMars2020.

Ya han previsto posibles contingencias durante el aterrizaje en 2020, en el que el vehículo "se soltará a una altura de dos metros" respecto al suelo de Marte. No obstante, falta precisar dónde se ubicarán los centros originales de recepción de datos y sus respectivos nodos de distribución, de entre los que es "casi seguro" que habrá uno en Valladolid y el otro podría establecerse en la UPV/EHU.

De igual modo, también queda por definir uno de "los grandes temas" como sería la zona donde aterrizará el róver. Por ello se ha advertido de que, de los lugares propuestos, "ninguno coincide" con los cuatro seleccionados por la Agencia Espacial Europea (ESA) para su propia misión marciana en idéntica fecha. El aura de misterio del planeta rojo "es de tal calibre que, al aterrizar en espacios físicos distintos, cada misión encontrará cosas que la otra no va a poder", según ha manifiestado Madariaga.

Vida a nivel celular

"El viaje encontrará cosas sorprendentes y agradables", ha indicado el científico español a tenor de un proyecto con fines como, por ejemplo, preparar las condiciones de posibles expediciones humanas en un futuro cercano. Pues Marte supone cercanía a la Tierra y una composición química similar, por lo que "es el espacio en el que resulta más fácil que exista o haya existido vida a nivel celular", si bien la supervivencia para personas o animales "aún está por resolver".

"Al carecer de una atmósfera de protección, la radiación solar es altísima. Por lo que con la tecnología hoy disponible un humano allí, por mucho traje de escafandra que tuviese, aguantaría [solo] horas", ha explicado Madariaga, reiterando que todavía hay "demasiadas cosas" por solucionar en pos de proteger la vida enviada desde la Tierra, "algo nada fácil; hace falta tiempo y mucho dinero".

Sin embargo, y una vez superada "la barrera tecnológica y el estado de conocimiento actual", Madariaga sí vería "sin ningún problema" una supervivencia al más puro estilo de Matt Damon en su última película espacial. Ya que, si hay "evidencias" de que hace millones de años existían "hasta mares y océanos" en Marte, "es muy probable" que haya "un agua líquida bastante parecida a la que tenemos en la Tierra", según ha concluido el líder del grupo IBeA.

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