Un pregonero a caballo convoca a todos los vallisoletanos a acudir al Sermón de las Siete Palabras

Los jinetes de la cofradía de las Siete Palabras, con su pregonero al frente./ Gabriel Villamil
Los jinetes de la cofradía de las Siete Palabras, con su pregonero al frente. / Gabriel Villamil

La lluvia ha permitido al pregonero Álvaro Gimeno convocar desde primera hora de la mañana a cientos de vecinos

EL NORTEValladolid

El pregonero a caballo Álvaro Gimeno ha vuelto a convocar desde primera hora de este Viernes Santo, como se hizo por primera vez hace 75 años, a todos los vallisoletanos para que acudan este mediodía a escuchar en la Plaza Mayor el tradicional Sermón de las Siete Palabras, que este año impartirá el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro.

El toque sostenido de cornetín y los versos solemnes del soneto del pregón a caballo, con el mismo texto que se escuchó el 7 de abril de 1944, han despertado poco después de las 8:30 horas a Valladolid en este Viernes Santo, en una mañana entre nubes y claros aunque en principio sin la presencia de la lluvia que ayer suspendió la mayoría de las procesiones programadas.

En la primera de sus postas, los jinetes de la cofradía de las Siete Palabras, con su pregonero al frente, Álvaro Gimeno, han recibido del cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, el apergaminado pregón, acompañados de una nutrida comitiva de fieles y turistas.

Se trata de un soneto compuesto para aquel 1944 por Félix Antonio González (1921-2009) y que los jinetes con su clásica túnica color blanco hueso y capirotes y cíngulos rojos de la Cofradía de las Siete Palabras, llevarán por toda la ciudad para convocar a los ciudadanos al pregón del mediodía en la Plaza Mayor.

La propia puerta del Arzobispado ha sido la primera de las trece postas en las que se ha leído el pregón, y en la que se han congregado varias decenas de personas para escuchar bien de mañana el soneto, una llamada que en los últimos 50 años solo se ha suspendido una vez y tres se ha variado o acortado su recorrido.

Tras el oportuno toque sostenido de cornetín que anuncia el principio y final de cada posta, el habitual pregonero Alvaro Gimeno Vela, sin dejar la montura, proseguirá entonando de viva voz el soneto, con paradas en las iglesias más representativas de la capital como San Pablo o la Catedral, pero también en el Clínico de Valladolid, la Academia de Caballería o la Plaza de Colón, con la Iglesia de Santiago Apostol, sede de la cofradía de las Siete Palabras, como penúltima parada.

Una de las primeras paradas del pregonero, Álvaro Gimero.
Una de las primeras paradas del pregonero, Álvaro Gimero. / Gabriel Villamil

«Oíd, oíd, oíd»

«Oíd, oíd, oíd!, pueblos dormidos,/ Siete Palabras presas en el viento,/ siete corceles del dolor huidos./ Oíd la voz humana, casi aliento,/ de los labios más altos, desprendidos/ de tanta sed y tanto rendimiento./ ¡Oíd, oíd, oíd!, pueblos dormidos,/ Siete Palabras presas en el viento./ ¡Aprestad a su luz vuestros oídos!» , ha clamado el pregonero.

Esta tradición procesional se remonta al 7 de abril de 1944, fecha desde la que en cada Viernes Santo o de la Cruz, un grupo de cofrades de las Siete Palabras a caballo convocan a los fieles desde primeras horas de la mañana para asistir al Sermón que se pronuncia en la Plaza Mayor, siguiendo las costumbres de los siglos XVI y XVII.

Tras la penúltima parada, en las inmediaciones de la Iglesia de Santiago, los jinetes, acompañados del resto de los cofrades y de los siete pasos correspondientes a las siete últimas palabras que Cristo dijo en la cruz, desfilarán hasta la Plaza Mayor donde de hace la última lectura del pregón, antes de que el arzobispo de Madrid dé lectura al sermón de las siete palabras, las últimas que dijo Jesús en la cruz antes de expirar.

En esta procesión, según informa Efe, participan todos los hermanos de las veinte cofradías de Valladolid, único acto en el que esto sucede junto con la procesión general de este Viernes Santo, que desde las 19:30 horas recorrerá hoy el centro de la ciudad para revivir, por medio 33 pasos salidos de las manos de los imagineros castellanos, toda la silenciosa 'Pasión' de esta jornada.