Solo cuatro pasos de los once previstos llegan a la Catedral

El Santa Cristo del Mercado entra en el cuartel de la Guardia Civil. /Óscar Costa
El Santa Cristo del Mercado entra en el cuartel de la Guardia Civil. / Óscar Costa

Las cofradías de San José y Santa Eulalia decidieron salir en procesión en un Jueves Santo para olvidar

CARLOS ÁLVARO Y QUIQUE YUSTESegovia

Fue un Jueves Santo caótico. La decisión final de las cofradías de San José y Santa Eulalia de trasladar sus pasos a la Catedral resultó un fiasco porque empezó a llover y los cofrades tuvieron que acelerar el paso y cubrir las imágenes con plásticos para evitar daños a las imágenes (Santa Eulalia no lo hizo y puso en riesgo la integridad del manto de la Soledad Dolorosa). Al final, solo cuatro pasos de los once previstos llegaron a la Catedral, los tres que custodia la Cofradía de La Piedad (barrio de San José Obrero) y la Dolorosa de Santa Eulalia. Las cofradías de San Millán, Nueva Segovia, San Lorenzo y Ademar (exalumnos maristas) decidieron suspender sus respectivas procesiones y los cofrades del Mercado, simbólicamente, trasladaron la imagen de su Santo Cristo al cercano cuartel de la Guardia Civil, donde ha pasado la noche.

La temida lluvia, pues, chafó las esperadas procesiones del Jueves Santo y a los cofrades no les quedó más remedio que resignarse. «¡Con el mes de marzo que hemos tenido, primaveral!», se lamentaban algunos. «Los representantes de las cofradías y hermandades son conscientes de los riesgos que se corren sacando las imágenes y asumen la situación, aunque da mucha pena porque son meses de trabajo y preparativos. No obstante, confiamos en que la lluvia cese y nos dé un respiro», afirmaba Víctor García Rubio, presidente de la Junta de Cofradías, a primera hora de la tarde.

Minutos antes, había mantenido una reunión de crisis con los representantes de las cofradías y hermandades. En ella, las agrupaciones de San Millán, Nueva Segovia y San Lorenzo confirmaron que de ninguna manera desfilarían. La Cofradía de la Soledad al pie de la Cruz y del Santísimo Cristo en su Última Palabra, de San Millán, ya lo había anunciado a través de un comunicado público. Sus miembros son conscientes del valor que tienen las imágenes que portan –ambas del escultor Aniceto Marinas– y no corrieron un solo riesgo. El resto de cofradías decidió esperar y, ya bien entrada la tarde, el Mercado y los Maristas resolvieron en el mismo sentido, aunque estos sí rezaron las estaciones de su vía crucis a cubierto, en el patio del colegio, como lo hicieron los cofrades del Cristo de los Gascones en el interior de la iglesia de San Justo. Solo San José y Santa Eulalia dieron el paso y la lluvia les alcanzó a medio camino.

«A sufrir y a correr»

Los cofrades de La Piedad nunca tiraron la toalla. «A sufrir y a correr», decía uno de los participantes mientras terminaba de colocarse el hábito morado y blanco. La cofradía había decidido desafiar la lluvia, que en torno a las siete de la tarde parecía querer dar un respiro. Para ganar tiempo al reloj, la cofradía suspendió varios actos, entre ellos la oración en recuerdo a los cofrades difuntos. También se optó por aligerar el paso para lograr un ritmo el doble de rápido del habitual. El objetivo: llegar a la Catedral a las nueve de la noche en lugar de a las diez, hora a la que como mínimo suelen llegar los pasos de El Calvario, La Magdalena al pie de la Cruz y Nuestra Señora de la Piedad. Pasadas las siete y cuarto, y tras los emotivos abrazos entre los cofrades, comenzó la procesión, con unas 300 personas en el cortejo, junto a la iglesia de San José. Rápidamente completaron la avenida de la Constitución y llegaron al Azoguejo, donde la lluvia comenzó a caer con intensidad sobre los cofrades y sobre las tallas, que fueron cubiertas con plásticos. No fue un momento fácil y se solventó como buenamente se pudo, aunque se corrieron serios riesgos. Finalmente, pasadas las nueve de la noche los tres pasos llegaron a la Catedral.

Cristo del Mercado

La Cofradía de la Esclavitud del Santo Cristo de la Cruz, del Cristo del Mercado tuvo más dudas para decidir si se salía o no hacia la Catedral. La incertidumbre se mantuvo hasta minutos antes de las siete y media, la hora prevista para comenzar con el traslado del paso. Finalmente, y ante la previsión de lluvia, optaron por una «breve pero intensa estación de penitencia» que consistió en sacar a la imagen de la ermita del barrio y trasladarla, por la puerta de Madrid y la avenida de Juan Carlos I, al cuartel de la Guardia Civil, donde la talla pasó la noche. La decisión de la cofradía generó cierta decepción entre los vecinos, que comprendieron el riesgo que suponía exponer la talla durante casi cuatro horas de traslado hasta la Catedral. Pero, al menos, las decenas de personas que se congregaron en la plaza del barrio pudieron observar cómo los cofrades portaban sobre sus hombros al Cristo de la ermita. Tras una 'levantá' en recuerdo de don Domiciano (fallecido el pasado febrero) que arrancó numerosos aplausos del público, la imagen fue trasladada al cuartel de la Guardia Civil, al que llegó antes de las nueve de la noche. No fue la primera vez que el Santo Cristo de la Cruz buscó resguardo en la comandancia de la Guardia Civil para protegerse de la lluvia, aunque sí la primera que lo hace en Jueves Santo. Hace unos años, sorprendida la cofradía en plena Procesión de los Pasos por las inclemencias del tiempo, también buscó cobijo para la imagen en el cuartel, de donde espera salir hoy, sobre ruedas, camino de la Catedral.

Santa Eulalia

La Hermandad de la Soledad Dolorosa y Cofradía del Recogimiento salió con casi tres cuartos de hora de retraso, pero salió. Su junta directiva esperó hasta la hora límite y, al ver que no llovía, decidió desfilar. La imagen de la Soledad Dolorosa lucía imponente, pero los cofrades no dejaban de mirar al cielo. Finalmente, se decidió salir, y el paso partió de las cocheras de la Academia de Artillería, en la calle de San Antón, camino de la Plaza Mayor. La lluvia reapareció a la altura de la plaza de Santa Eulalia, lo que obligó a hermanos y cofrades a acelerar el paso. Por las calles de San Francisco, Cervantes y Juan Bravo se vivieron momentos difíciles. Había personas entre el público que pedían encarecidamente que cubrieran a la Virgen con un plástico, por temor a que el manto pudiera resultar dañado

Viernes Santo incierto

El resultado del Jueves Santo deja un Viernes Santo sujeto a las contingencias del tiempo. Si llega a celebrarse, la Procesión de los Pasos estará coja porque faltarán imágenes fundamentales. San Millán ya ha anunciado que, pase lo que pase, solo desfilará con el Cristo de Marinas y dejará la Soledad –más delicada– en la iglesia. Por su parte, los exalumnos maristas ya no subirán sus pasos a la Catedral, por lo que no participarán en el desfile general. También faltará, con toda seguridad, el Cristo Yacente de Gregorio Fernández. Es impensable que la Catedral –titular de la talla– dé su permiso, teniendo en cuenta el valor histórico y artístico de la pieza.

El resto no descarta participar y, como las previsiones anuncian una tregua durante toda la mañana, han establecido un horario para los diferentes traslados, según informó el presidente de la Junta de Cofradías. Así, de permitirlo el tiempo, la cofradía de La Flagelación, de Nueva Segovia, trasladaría su paso a las 10:30 horas; los cofrades del Mercado subirían su Cristo a las 11:30 horas, desde el cuartel de la Guardia Civil y sobre ruedas (nunca a hombros); a esa misma hora partirá de San Lorenzo el paso La Oración en el Huerto, y San Millán procesionará con el Cristo de Marinas a las 12:30. También se mantienen el vía crucis y posterior procesión con el Santo Cristo de San Marcos (10:45 horas, desde la iglesia del barrio) y el traslado del Santo Cristo de los Gascones (11:30, desde San Justo).

Después, se decidirá si hay o no Procesión de los Pasos porque, si llueve, se suspenderá de inmediato, como marca el protocolo de la Junta de Cofradías. «Si finalmente podemos salir, lo haremos con dignidad, aunque falten imágenes», añadió. Los cofrades se pasarán la jornada mirando al cielo.