Cientos de segovianos llenan el casco histórico para asistir a la procesión de La Borriquilla

El paso de La Borriquilla sale de la Plaza Mayor por Cronista Lecea./Antonio Tanarro
El paso de La Borriquilla sale de la Plaza Mayor por Cronista Lecea. / Antonio Tanarro

El obispo César Franco preside en San Miguel la bendición de las Palmas y la eucaristía en la Catedral

M. A. LÓPEZSegovia

En su última carta pastoral, el obispo de la Diócesis de Segovia, César Franco, habla de que el drama de Adán y el de Cristo son inseparables, y apunta que «en la Semana Santa ambos se relacionan e iluminan», para añadir luego que frente a la desobediencia de uno destaca la sumisión del segundo, que acepta su destino. El prelado, que presidió este domingo en San Miguel la bendición de las Palmas, explicó que «la liturgia del Domingo de Ramos nos presenta a Jesús, que entra triunfante en Jerusalén y es aclamado con palmas y vítores como Rey», pero poco después es reo de muerte y «anuncia el triunfo de la resurrección». Esta es la simbología de la Procesión del Domingo de Ramos, que llevó a cientos de segovianos a las 11:30 a la iglesia de San Miguel con sus palmas y ramos de laurel, con representación de todas las cofradías y de la corporación municipal.

Después, palmas en mano y con el aroma del incienso en el aire, entraron en la Catedral por la puerta de San Frutos, donde el obispo presidió la misa concelebrada y advirtió a los fieles de que iba a ser «larga», y por eso recomendó a quien no pudiera estar mucho tiempo de pie que se sentase.

Fue larga la misa. Hasta las 13:05 no salió de la Catedral el cortejo de cofrades con los pendones de cada agrupación, precedidos por los tambores y la dulzaina de la Cofradía Penitencial Nuestro Señor Jesús con la Cruz a Cuestas y María Santísima de las Angustias, de la Asociación de Ex alumnos Maristas (Ademar), con el paso de 'Jesús entrando en Jreusalén' que realizó el escultor José María García Moro en los años 60 del siglo pasado y que se conoce popularmente como La Borriquilla.

Tras la carroza, los responsables de la Junta de Cofradías, del Cabildo de la Catedral, la alcaldesa Clara Luquero y varios concejales de todos los grupos (excepto el de IU) realizaron el recorrido que, cuando empezó, ya encontró la Plaza Mayor abarrotada de segovianos y turistas en una mañana dominical de cielo encapotado y temperatura suave y agradable.

El cambio que ha experimentado esta procesión con el tiempo lo resume la frase de una mujer de edad avanzada, quien comentaba a su acompañante que «cuando vine aquí el primer año desde Madrid, en los 60, la Semana Santa de Segovia me dió una imagen pobre, con las faldillas de los hábitos raídas... Hoy es otra cosa».

Se vio en esta Procesión Litúrgica de las Palmas con el paso de La Borriquilla, sobria pero con las capas y hábitos bien planchados y de raso reluciente, a lo largo del recorrido entre la Catedral y el regreso a la Plaza Mayor, tras pasar por las calles de Cronista Lecea, Colón, Arias Dávila, Gobernador Llasera, Herrería, Juan Bravo e Infanta Isabel. Lo vieron cientos de personas. Desde el inicio del cortejo, con los jóvenes cofrades a cara descubierta al , alrededor de las dos de la tarde