San Millán bien vale una tarde

Los pasos de San Millán con las dos tallas de Aniceto Marinas, dispuestos para la salida junto al ábside de la iglesia. /
Los pasos de San Millán con las dos tallas de Aniceto Marinas, dispuestos para la salida junto al ábside de la iglesia.

Los cofrades, acompañados por la Policía Nacional, llevan a La Soledad y el Cristo de Aniceto Marinas

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ

La avenida del Acueducto era un hervidero de gente cuando la cruz guía y los pendones de la cofradía la enfilaron. Pasaban unos minutos de las siete y media y los tambores y cornetas atronaron en la tarde, bulliciosa hacía rato por los numerosos turistas y segovianos que disfrutaban de una tarde cálida, con veinticinco grados y un cielo con muy pocas nubes. Enseguida el gentío formó dos filas para ver pasar el cortejo, para admirar dos de los pasos más célebres, los que el escultor Aniceto Marinas donó a su parroquia, San Millán, a mediados del siglo XX. El público aprecia cada año las dos tallas en su desfile procesional por el barrio, con las carrozas escoltadas por agentes del Cuerpo Nacional de Policía, como ya es tradición desde hace diez años, y acompañada por la banda de cornetas y tambores. Ayer, en la tarde primaveral, volvió a admirarlas.

La Soledad Dolorosa al pie de la Cruz, que es de 1930, y el Santísimo Cristo en su última Palabra, de 1947, son dos muestras espléndidas de la imaginería realizada por el artista segoviano y son las titulares de la cofradía a la que dan nombre. La Soledad tiene una clara inspiración barroca, con el gesto de sufrimiento que denota la tez pálida y casi inexpresiva, por el dolor, con que Marinas representó a la Virgen María al pie de la cruz y apoyada en ella, vestida con una túnica como las de las mujeres de Palestina; son muestras del rigor histórico que buscaba el artista, que también reflejó en la Virgen a una mujer de unos 50 años, la edad que tendría la madre de Jesús. El paso de Cristo en su última Palabra (en el que no se ha eliminado el movimiento de la parte alta de la cruz, que oscila al avanzar la carroza), destaca por la expresión del rostro del crucificado, a punto de expirar, y por el estudio anatómico que hizo el escultor, a quien han alabado el patetismo que logró en esta talla.

La cofradía de San Millán fue la primera de Segovia que salió en procesión con dos pasos. Fue en 1947, cuando Marinas donó el Cristo a la parroquia. Fue también esta cofradía una de las primeras en incorporar mujeres a los desfiles, a finales de la década de 1950, aunque al principio solo en los traslados y no en la Procesión del Viernes Santo.

Ayer los cofrades realizaron el recorrido habitual de los últimos años, saliendo de la iglesia de San Millán para ir por la parte posterior del templo y la calle Hermanos Barral a la plaza de Doctor Gila y de allí de nuevo a Hermanos Barral para subir por Santo Domingo de Silos a la avenida del Acueducto, un itinerario en el que tuvieron al público muy cerca en todo momento. Porque la hora favoreció el seguimiento de la procesión, que terminó de salir de la plaza del Azoguejo hacia las ocho para llegar a la Catedral, como estaba previsto, alrededor de las ocho y media.

Hoy realizarán el vía crucis penitencial a partir de las 11:00 hasta los Altos de la Piedad con la imagen de Jesús Nazareno, que se venera en la iglesia de San Clemente, adscrita a la iglesia de San Millán.

 

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