Porque no todo va a ser recogimiento

Participantes en la cata-maridaje de jamón y vino celebrada estos días en Yanguas de Eresma./
Participantes en la cata-maridaje de jamón y vino celebrada estos días en Yanguas de Eresma.

Los vecinos de Yanguas de Eresma comparten los actos religiosos y procesiones con juegos tradicionales, catas, concursos de repostería y una exposición infantil de dibujos

EL NORTEsegovia

La Semana Santa de Yanguas de Eresma aúna la tradición litúrgica que se manifiesta en los oficios y el fervor que embriaga a la procesión de la Soledad, el vía crucis, la procesión del Encuentro o la misa de Resurrección. Pero además, el municipio segoviano conmemora la Pasión con un programa de actividades complementarias en las que participan los parroquianos.

Para muestra, el botón de la exposición de los dibujos infantiles ganadores del concurso de pintura que celebra el pueblo cada 15 de agosto, festividad de Nuestra Señora de la Asunción. La muestra exhibe una recopilación de esos trabajos desde 1993 hasta 2015 que ha llevado a cabo un vecino de la localidad gracias al cual ha sido posible colmar de ilusión a los niños, padres y abuelos que recuerdan la incursión artística de los más pequeños de la casa.

Yanguas de Eresma también ha disfrutado a lo largo de estas jornadas de una cata-maridaje de vino y jamón, muy bien aceptada los convecinos y en la que se les explicó cómo diferenciar unos caldos de otros, tanto tintos de Ribera de Duero y de de otras denominaciones, como rosados y blancos.

Dulces de Semana Santa

Este fin de semana, el municipio endulza la Semana Santa con un doble concurso de repostería, uno con elaboraciones propias y tradicionales a las alturas del calendario en las que se está; y otro en el que que los niños podrán dar rienda suelta a su creatividad. Así pues, Yanguas va a poder degustar unos apetitosos postres de Semana Santa, como rosquillas, hojuelas, florones y las infalibles torrijas, según informa Cristina Fuentes.

Para terminar, también es tiempo de mantener vivas las costumbres más lúdicas y autóctonas. Los hombres del municipio dan fe de sus destrezas y habilidades en juegos como la calva y el chite en un gran encuentro popular donde, además de exhibir su puntería, dan buena cuenta de las viandas compuestas fundamentalmente de jamón y queso, todo bien regado con el vino de la localidad para recuperar fuerzas después de los juegos.

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