Más de 1.500 velas iluminan el vía crucis más místico en la huerta de los padres carmelitas

Un momento del vía crucis de los carmelitas. /A. Tanarro
Un momento del vía crucis de los carmelitas. / A. Tanarro

Cientos de personas participan en la oración en uno de los momentos más emblemáticos de la Semana Santa segoviana

EFESegovia

Cientos de personas han participado en el vía crucis que se desarrolla en el huerto del monasterio de los padres carmelitas, donde descansan parte de los restos de su fundador, San Juan de la Cruz, en el que se saca en andas una imagen del Cristo de la Buena Muerte, del siglo XVII, anónimo.

La celebración, organizada por la Junta de Cofradías, Hermandades y Feligresías de la Semana Santa de Segovia, que ha repartido más de 1.500 velas, este Miércoles Santo, en la jornada previa al Triduo Pascual, se ha convertido en uno de los ejes centrales de la celebración de la Pasión en Segovia.

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Además de los participantes portando sus luminarias al atardecer, en un ambiente de recogimiento y respeto, las Estaciones se han ido desarrollando por la senda labrada en la roca, que conduce a los altos de las Peñas Grajeras, donde se halla una pequeña ermita dedicada a Santa Teresa, refugio espiritual del santo de Fontiveros.

Teniendo en cuenta que el aforo es limitado, la Junta de Cofradías optó porque las estaciones permanecieran instaladas en la huerta durante todo el tiempo litúrgico de Cuaresma, con el fin de facilitar y fomentar en los fieles el ejercicio del Vía Crucis.

Aunque la puerta de acceso no se abre hasta las ocho y medida de la tarde, son numerosas las personas que han permanecido a la espera para participar de un acto religioso que tiene como fondo la ciudad antigua de Segovia, declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

Mientras que se va ascendiendo a lo alto de la ladera, en una procesión de luz y recogimiento, que ha presidido el obispo de Segovia, César Franco, se divisa el Alcázar, que fue sede de los Reyes de Castilla, en forma de proa de un gran navío bajo la que concluyen los ríos Eresma y Clamores.

Detrás, la Catedral, de las última góticas de España y de Europa, conocida como la 'Dama de las Catedrales', que comenzó a construirse en 1525 según las trazas de Juan Gil de Hontañón, con una torre que mide 90 metros.

Todo ello rodeado del caserío que conforma el centro histórico rodeado por su muralla medieval, sobresaliendo las torres de las iglesias románicas, como la de San Esteban, una de las más altas de Europa, o los torreones de antiguos palacios.

En el monasterio carmelitano amplió su sabiduría San Juan de la Cruz, tras fundarlo en 1568, sobre otro anterior de la comunidad de Trinitarios, asentada en 1206, donde escribió 'Noche oscura', 'Cántico espiritual' y 'Llama de amor viva'.

El silencio del vía crucis sólo se rompe por los rezos y cánticos que permiten revivir los últimos días de vida en la tierra de Jesús con hitos como la oración en el huerto, el prendimiento, el juicio, la flagelación, la vía dolorosa, la crucifixión, la agonía, la muerte, la piedad, el entierro y la resurrección.

Cada Estación está marcada por unas figuras representativas en chapa galvanizada, elaboradas por quien fuera presidente de la Cofradía de San Marcos, Prudencio Zorzo, fallecido hace dos años, uno de los cofrades activos de la Semana Santa de Segovia, declarada de Interés Turístico Nacional, el año pasado.

Al finalizar la cita, en el barrio próximo de San Marcos, irrumpe el estruendo conocido como 'El silencio del tambor', que organiza la cofradía de este barrio segoviano ubicado a la vera del Eresma, acompañada por el resto de bandas de Segovia, en la explanada junto a la parroquia.

 

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