El Silencio vuelve a tomar Medina

El Atado a la Columna, en la procesión por las calles de la localidad. /Fran Jiménez
El Atado a la Columna, en la procesión por las calles de la localidad. / Fran Jiménez

Los once pasos de la procesión de la Vera Cruz se quedaron sin salir por culpa de la lluvia

Patricia González
PATRICIA GONZÁLEZMedina del Campo

Al igual que en ediciones anteriores, la expectación por ver recorrer parte del casco histórico de Medina del Campo a dos de las tallas más importantes del patrimonio religioso medinense era máxima. Ni la lluvia y ni el aire de los primeros minutos pudieron empañar la emoción contenida de los cerca de doscientos cofrades de la hermandad de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna, que un año más pudieron realizar su promesa de silencio en señal de respeto a la que es, sin duda alguna, la procesión más bonita de todas las que desfilan durante los ocho días de Pasión por las calles de la villa de las ferias. «Este año estamos muy emocionados», aseguraron varios cofrades que a pesar de no dejar de mirar al cielo sabían que la responsabilidad de colarse en cientos de miles de hogares españoles (esta procesión fue retransmitida en Televisión Española) era elevada.

El sonido roto de los tambores y los solos de las trompetas y cornetas, el ritmo pausado y acompasado de los hermanos y la espectacularidad de las tallas de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna y el Cristo de La Agonía, ambas esculturas datadas en 1565 y obras del artista Domingo Beltrán, hicieron el resto. «Para nosotros, que somos vecinos del barrio, es una procesión muy bonita ya que nos llena de emoción ver a nuestras imágenes desfilar por las calles con el sentimiento con el que la cofradía lo hace», aseguraban varias vecinas, residentes en el distrito de Santiago, que no pudieron contener las lágrimas al escuchar la marcha procesional que la banda de cornetas y tambores compuso en memoria de una de una joven cofrade que falleció recientemente. La marcha, denominada Nostalgia, fue estrenada el pasado domingo. «Fue muy emotivo, todos nos emocionamos mucho por lo que representa», aseguraba el presidente de la cofradía, Julián Velasco, que añadía que «el sentimiento» que profesan «y la devoción» hacia las tallas les hace «intentar mejorar año a año».

Tal es así que la denominada promesa del silencio que cada año hace un hermano diferente y que inaugura el desfile «tiene lista de espera hasta el 2027, por lo que todavía tenemos muchos años por delante para seguir manteniendo esta procesión». Durante algo más de dos horas los capirotes rojos recorrieron varias plazas y calles del municipio en las que realizaron algunos altos para que cantaores de flamenco del municipio, como Nemesio Pariente, cantaran saetas a las tallas.

Según la Junta de Semana Santa esta cofradía salió en procesión por primera vez en 1924 acompañado a la talla de Jesús Atado a la Columna a pesar de que esta imagen nunca fue concebida como paso. A a raíz de esta salida se constituyó la cofradía y en 1944 instauró una nueva procesión, la llamada de la Caridad, que desfilaba primero en la mañana del Viernes Santo y después se trasladaba, hasta nuestro días, a la noche del Jueves Santo. En su origen esta procesión salía de la iglesia San Martín, donde actualmente se encuentra el Museo de las Ferias y continuaba haciendo paradas en la cárcel, el asilo y el hospital.

En marzo de 1949 se aprueba el nuevo paso, el de la Santa Cruz y desde 1955 se suma otro, el Santo Cristo de la Agonía, existiendo en su seno entre 1954 y la década de 1960 la sección del Santo Cristo de la Agonía compuesta por sesenta empleados de FESA.

En 1966 se aprueba la restauración de las dos carrozas y se confecciona el actual estandarte del Santo Cristo de la Agonía. El cabildo general de 21 de abril de 1986 aprueba la creación de la banda de cornetas y tambores y el 15 de febrero de 1992 se inauguró oficialmente la Sede social o Casa del Cofrade propia. En la actualidad organiza los rosarios de penitencia para hombres en los que sale el Crucificado procedente de la iglesia de San Martín, las noches del Lunes y Martes Santo.

Los cofrades del Descendimiento secan la talla del Cristo en la iglesia de San Miguel.
Los cofrades del Descendimiento secan la talla del Cristo en la iglesia de San Miguel. / Fran JIménez

Sin los faroles

La lluvia imposibilitó que uno de los desfiles más emblemáticos de la provincia de Valladolid, la procesión de la Vera Cruz, saliera a la calle. Alrededor de las once de la noche la Junta de Semana Santa mantuvo una reunión y en ella, ante las previsiones de precipitaciones, decidieron suspender este desfile que se caracteriza por los faroles de forja que portan los cofrades y que simboliza a la perfección el sentimiento de recogimiento y austeridad tan característico de los ocho días de Pasión medinenses. Un total de once tallas conforman la planta de esta procesión que tendrá que esperar hasta el próximo año para recorrer las calles de la localidad.

Una de las tallas más importantes de La Vera Cruz es la Piedad de Barrientos. Esta imagen, que volvió a las calles de Medina del Campo hace varios años, es a juicio de uno de los conservadores del Museo Nacional de Escultura, una de las «más importantes del patrimonio artístico de la localidad debido a que es uno de los escasos testimonios que han llegado hasta nuestros días del desaparecido Hospital de la Piedad y San Antonio Abad, institución fundada en 1445 por el obispo Fr. Lope de Barrientos».