Valsaín recuerda con cariño a Blanca Fernández Ochoa

María Jesús Martín (i), con Blanca Fernández Ochoa./M. J. M.
María Jesús Martín (i), con Blanca Fernández Ochoa. / M. J. M.

La exmedallista olímpica era una persona muy querida en la localidad segoviana

Fernando Arconada
FERNANDO ARCONADASegovia

Por carcanía, por el entorno natural, por la pasión por el esquí (un lugar de referencia de grandes campeones, familias como Arias, Velasco, Fernández Ochoa, Martín Merino, García Oliver...), por amistad y por otras muchas razones. Blanca Fernández Ochoa era una persona muy vinculada a la localidad segoviana de Valsaín, (llegó a ser pregonera de sus fiestas) y en concreto con la familia Martín-Merino. «Era muy cariñosa», recuerdan todavía con la conmoción que ha supuesto la pérdida de la medallista olímpica en las inmediaciones del pico de La Peñota. «Ha sido una pena», añadían, recordando con emoción la exitosa trayectoria de la familia Fernández Ochoa.

Blanca Fernández Ochoa nació en 1963 y en aquellos años, el Puerto era un gran foco de trabajo; a muchos les permitió aprender a esquiar. Y así, la familia Martín-Merino se convirtió en un referente del esquí nórdico español, con más de una veintena de títulos entre hermanos. Esta familia (en concreto el ya fallecido campeón de esquí de fondo Jesús Martín Merino), siempre estuvo muy agradecida al padre de los Fernández Ochoa, ya que fue la primera persona que le puso en una competición de fondo para neófitos. 'Paco escuela', así es como llamaban a Paco Fernández, padre de Blanca.

Una de las personas que la recuerda con cariño es la profesora de esquí María Jesús Martín. «Apenas tenía seis años cuando subía de la mano de mi padre Jesús Martín Merino, en moto sujeta con un cinturón, no me llegaban las manos a su cintura y bajábamos con un pino atado arrastrando detrás, para hacer contrapeso. Fue cuando conocí a toda la familia Fernández Ochoa. Paquito fallecido en 2006, Juan Manuel, Jesús, Ricardo, José María, Blanca, Luis y Lola. Su casa era la sede de la Escuela de Esquí en Navacerrada, un recuerdo lleno de alegría y de esquís, siempre preparados para ir a las pistas. Días de ventisca -manos heladas-, días de nieve, mucha nieve, vacaciones y fines de semana. Salir de casa y esquiar era todo uno. A los pocos años, mis padres regentaron el Club alpino Guadarrama, un hecho que me dio la oportunidad de acercarme mucho más al mundo del esquí y a todos los que en aquella época, subían a Navacerrada«.

Esta afición, apunta María Jesús Martín, «también la potenciaban los profesores pertenecientes a la Escuela de Esquí, siempre estaban dispuestos a incluirnos en sus cursillos, tal como Canito, que después fue entrenador del equipo nacional y director de Sierra Nevada, José María Fernández dedicado durante los fines de semana a dar clase y gran cirujano, Luis Herraíz, Rafael Gil, profesor de fin de semana gran amigo de la familia. Formábamos parte del Club Siete Picos y nos volvía locas salir a esquiar y se conoce que no nos importaba ni pasar frío, ni arriesgar con los palos de las bajadas, para realizar nuestras primeras carreras. En aquella época yo era muy miedosa, no valía para la competición. Pero Blanca era el anti- yo, era muy intrépida. Recuerdo un día que nos perdimos por la niebla en una pista que se llamaba La Mancha, en Navacerrada y en vez de bajar por la pista fuimos a dar a la carretera llorando, yo le decía dejamos aquí los esquís, pero gracias a ella no los perdimos porque si me hace caso, dejarlos allí en medio de la nieve, hubiera significado no recuperarlos. Aquel día de crudo invierno, aparecimos en la Escuela y allí nos estaban esperando con una bronca de bienvenida«, recuerda con emoción.

«Así nació mi amistad con la campeona Blanca, al vivir una enfrente de la otra, y posteriormente mantenida en el tiempo, y a las numerosas coincidencias de seguir viéndonos y esquiando en otras montañas… Al igual, mi familia Martín-Merino con la Fernández Ochoa está ligada también en el Museo del Esquí donde sus salas están impregnadas con sus recuerdos y hazañas de una y otra familia».

Estos son parte de los comienzos y entrañables recuerdos de estas pequeñas esquiadoras que dieron lugar, en el caso de la esquiadora de Valsaín Martín-Merino, dedicarse como profesora a la enseñanza del esquí alpino, en la Escuela Española de Esquí 1974, y a la convalidación internacional siendo la única participante española entre cuatrocientos aspirantes, en las pruebas de capacitación técnicas celebradas en Alpe d'Huez . Un total de cuarenta y cuatro años, entre tiempo total y parcial, dedicada a la enseñanza del esquí dentro y fuera de España.