El 45% del tiempo de las bajas laborales sobra

El 45% del tiempo de las bajas laborales sobra
A. T.

Investigadores del campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid revelan que el absentismo laboral ha costado en España 3.000 millones de euros en los últimos nueve años

CLAUDIA CARRASCAL Segovia

La prolongación de las bajas (la incapacidad laboral temporal o transitoria) a causa de la siniestralidad laboral es una práctica común entre los españoles, hasta el punto de que en torno al 45% del tiempo que permanecen de baja tras un accidente de trabajo es innecesario y constituye un comportamiento fraudulento para las arcas públicas. Esta es la conclusión a la que han llegado los investigadores del campus de la UVA María Zambrano de Segovia Ángel Martín-Román y Alfonso Moral en su último estudio. En la provincia de Segovia, el año pasado se registraron 1.949 accidentes laborales.

Se trata de un pionero método econométrico que les ha permitido calcular el coste que supone el absentismo laboral por accidentes en el puesto de trabajo de todos los empleados que tienen jornada completa, excluyendo los funcionarios. Una cifra que según han determinado asciende a 3.000 millones de euros en nueve años, es decir una media superior a los 330 millones al año.

Propuesta innovadora

Esta propuesta metodológica innovadora pretende ser un referente a nivel nacional e internacional y ya ha sido publicada en la prestigiosa revista 'European Journal of Health Economics'.

El objetivo del trabajo es evaluar, estableciendo un límite mínimo, el tiempo de recuperación para cada tipo de patología y a partir de ahí determinar qué parte de la baja es atribuible al comportamiento oportunista del trabajador, es decir, el riesgo moral y cuál a la recuperación médica, explica Martín-Román.

Esguinces y lumbalgias lideran el fraude

Ángel Martín-Román insiste en que el 95% de los accidentes laborales están clasificados como leves y son precisamente algunos de los agrupados en esta categoría, como las torceduras, esguinces o lumbalgias, los que tienen una diagnosis más difícil. También se incluyen en este grupo otros como los ataques de corazón, ya que son más graves, pero también tienen un componente subjetivo en su tratamiento. «Es complicado determinar hasta qué punto este tipo de afecciones son inhabilitantes porque se trata de una sensación personal de dolor en la que el médico apenas tiene capacidad para un diagnóstico objetivo», comenta. Además, este tipo de patologías constituyen el 40% de los accidentes que desembocan en baja laboral. Cuando el periodo de recuperación puede ser determinado con mayor objetividad, el comportamiento del trabajador tiene menor peso, por lo que en enfermedades como amputaciones, fracturas o quemaduras son menos frecuentes estos abusos.

Partiendo de esta base, el resultado obtenido indica que la media del periodo de baja en los cerca de un millón de accidentes laborales que se registran al año en España para este tipo de trabajadores es de 26 días de recuperación. De ellos, 14,5 son atribuibles al tiempo estándar de recuperación de la enfermedad en cuestión, mientras que 11,5 son considerados absentismo y dependen de la visión subjetiva del trabajador, que prolonga el tiempo de recuperación más de lo estrictamente necesario.

Esta investigación, basada en datos proporcionados por la Tesorería General de la Seguridad Social acerca de las bajas registradas en los nueve años comprendidos entre 2005 y 2013, detalla que la compensación media pagada a un trabajador de baja es de 1.105 euros. De ellos en torno a 612 se corresponden a la causa médica o psicológica y 494 son el resultado del comportamiento del trabajador.

3.000 millones cuesta el absentismo

Siguiendo esta senda las bajas de los trabajadores a tiempo completo costaron en el periodo analizado 6.922 millones de euros, de los cuales 3.800 fueron por baja estrictamente médica, necesaria para la recuperación, y 3.000 atribuibles al absentismo.

Del mismo modo, evidencia que las bajas asociadas a razones médicas suponen una pérdida de 91 millones de días trabajados en España y de ellos 72,3 millones de días son resultado del oportunismo.

En Segovia, el número de accidentes laborales aumenta de forma progresiva desde 2015. No obstante, el número de accidentes mortales se ha reducido en los últimos 20 años. Según los datos aportados por Comisiones Obreras de Segovia y las estadísticas del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, en 2017 en la provincia se registraron en el puesto de trabajo 1.949 accidentes con baja. De ellos, solo dos fueron mortales y once graves; el resto han sido calificados como leves.

Esto supone un incremento de un 6,2% con respecto al año anterior, cuando se registraron 1.830. Además, el aumento es más notable si se tienen en cuenta los últimos cuatro años, ya que el crecimiento porcentual desde 2014 es del 26,2%. Por otra parte, según los últimos datos oficiales, en 2016 en Segovia se perdieron un total 55.840 jornadas laborales.

Los sectores más peligrosos

Los investigadores y docentes universitarios todavía no han desgranado su estudio acerca del coste que supone el absentismo para el Estado hasta el nivel autonómico o local. Eso sí, reconocen que, en un trabajo previo publicado por la Fundación Caja Segovia, la ciudad del Acueducto arrojaba unos menores niveles de incidencia de la siniestralidad laboral que el conjunto nacional, e incluso, por debajo de la media de Castilla y León a lo largo de los años 90.

Durante los primeros años del siglo XXI Segovia evoluciona de forma muy similar a las demás provincias de la comunidad castellana y leonesa y los datos de incidencia se van igualando también al resto de España, aunque todavía con niveles sensiblemente inferiores.

En cuanto a los sectores de actividad con mayor número de accidentes laborales en Segovia, al igual que en el resto del país, destacan la construcción, la industria, la agricultura y también el sector servicios, apunta Martín-Román.

Una medida anticrisis

Las bajas por accidente laborar y sus duraciones, al igual que las crisis económicas, son cíclicas. En este sentido, Moral detalla que cuando el ritmo de trabajo aumenta durante la fase alcista del ciclo económico hay mayor propensión a los accidentes laborales. También en estas épocas se incrementa el porcentaje de trabajadores inexpertos que son, en su opinión, más susceptibles de experimentar un accidente.

Otro de los aspectos que influyen es que al reportar un accidente laboral las probabilidades de ser despedido aumentan, por lo que los trabajadores son más propensos a informar de estos accidentes en las fases alcistas en las que, si son despedidos, tienen más posibilidades de encontrar un nuevo empleo. Este también es el motivo por el que se arriesgan más a alargar sus bajas cuando la situación económica es favorable.

Además, Moral explica que en muchas ocasiones se utiliza la baja como una medida anticrisis. «Hay más contratos temporales y la ley determina que a un trabajador de baja no se le puede despedir, por lo que muchos aprovechan la situación para generar ingresos durante un periodo más prolongado».

El conocido como 'efecto lunes', día de la semana en el que más bajas laborales se registran, también se observa en Segovia. Asimismo, los grupos de trabajadores con edades superiores a los 35 años presentan una mayor concentración de accidentes, según reflejan las estadísticas de la Seguridad Social.

Por último, Martín-Román insiste en que este trabajo no solo tiene que poner en relieve la vertiente económica del problema sino también la social. «Tiene que servir para que el Gobierno busque soluciones. Para ello tiene dos vías, imponer sanciones de tipo económico o bien analizar el fondo de la cuestión y tener en cuenta que se puede evitar cifras tan elevadas de absentismo con una mayor motivación al trabajador. Buenos salarios y condiciones generan menos comportamientos oportunistas», reflexiona el profesor.

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