La Sinfónica Tierra de Segovia cierra la fiesta de San Juan en el Acueducto

La comparsa de Gigantes y Cabezudos, este lunes junto al Acueducto./Antonio de Torre
La comparsa de Gigantes y Cabezudos, este lunes junto al Acueducto. / Antonio de Torre

Los Gigantes y Cabezudos vuelven a desfilar con Los Silverios en un casco histórico con muchos turistas y casi sin segovianos

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Ocurrió este lunes lo que suele cuando un día festivo local es laborable en Madrid y Valladolid: Segovia se quedó vacía. El éxodo de segovianos a las dos capitales aprovechando la festividad de San Juan fue patente en las calles de la ciudad por la mañana y casi hasta las ocho de la tarde. Así, la actividad tuvo un claro protagonismo de los numerosos turistas que inundaron el casco histórico (llegaron en autobús y, además, los trenes Avant y AVE venían llenos) y de un grupo de vecinos fieles a la tradición, que el día de San Juan acuden siempre a La Alhondiga a ver salir a la comparsa de Gigantes y Cabezudos, como es tradición acompañados en su recorrido por Los Silverios. Luego, el cierre de la jornada le correspondió a la Banda Sinfónica Tierra de Segovia.

La jornada comenzó suave. A primera hora, el cielo nuboso tapó lo suficiente el sol para que no subiera mucho la temperatura, y en las calles donde fueron mayoría los turistas, las dianas y pasacalles de la Escuela de Dulzaina, con sus camisetas de homenaje a Mariano San Romualdo 'Manín', atrajeron las fotografías de los visitantes (la mayoría asiáticos) que compartían las calles céntricas cuando llegaban con algunos jóvenes que se retiraban a sus casas después de una noche intensa que, probablemente, comenzaron con la actuación de Alaska y Fangoria en la Plaza Mayor.

El multitudinario concierto había dado paso a la Hoguera de San Juan, encendida y vigilada por los bomberos y rodeada por los numerosos espectadores que abarrotaron la plaza para presenciar la actuación de la diva pop y asistir luego a la verbena con la orquesta Cañón. Fue luego también destacada la asistencia a la Noche del Teatro que programó el taller municipal en San Nicolás, pues el evento es consustancial con las fiestas de Segovia y cuenta con un público fiel que, además, se renueva cada año.

La noche de transición al día festivo incluyó el recorrido nocturno de la marcha de las cuatro ermitas, que terminó con el desayuno en la de San Antonio de Juarrillos a la espera de que el sol saliera dando vueltas. Quizá alguien lo viera, pero sería difícil porque el día de la fiesta amaneció nublado, aunque con buena temperatura, una mínima de más de 17 grados a las siete de la mañana. Luego, el termómetro fue subiendo la marca hasta los 27,7 grados que alcanzó a las seis de la tarde, para descender dos horas después hasta 22,4, seis grados menos.

Así, la mañana fue idónea para asistir al desfile de la comparsa de Gigantes y Cabezudos, que salió de La Alhóndiga con Fuencisla y Frutos (los segovianos, los más altos) y con las figuras que representan a los cinco continentes, todos tumbados y de espaldas para cruzar la puerta de la sede del Archivo Municipal. La salida de la comparsa se realizó con la dirección como siempre de Juan Antonio Sanz, del grupo Libélula, artífice de la restauración que comenzó hace cinco años para devolver su esplendor a las figuras que, probablemente, formen el conjunto de este tipo más antiguo de España.

Las correrías de los cabezudos y de los más pequeños fueron el motivo de muchas fotografías en esta mañana de calles casi vacías. Por la tarde hubo tiempo para el descanso y el paseo (y para el regreso de los que se fueron), a la espera del concierto de la Banda Sinfónica Tierra de Segovia junto al Acueducto (este martes repite en la plaza de SanLorenzo), que comenzó con un ligero retraso para ofrecer un repertorio que comenzó con el homenaje a Héctor Guerrero del director, Chema García Portela, interpretando el pasodoble 'Bárbara' y que continuó con música contemporánea y obras de Bizet, Bernstein, Flores Chaviano y Freddy Mercury ('Bohemian Raphsody') y finalizar con una selección de piezas de conocidas zarzuelas como 'La Gran Vía'.