La UVA recibirá la segunda fase del campus María Zambrano en noviembre

Estado actual de las obras de la segunda fase del campus./Antonio de Torre
Estado actual de las obras de la segunda fase del campus. / Antonio de Torre

El rector, Antonio Largo, espera que esté operativo en el segundo cuatrimestre del curso

QUIQUE YUSTESegovia

No fue en junio, como inicialmente estaba previsto. No será en octubre, como anunció el nuevo rector de la Universidad de Valladolid, Antonio Largo, en su primera visita a las obras de la segunda fase del campus María Zambrano. Será finalmente en noviembre cuando la UVA recibirá el edificio en el que todavía se encuentran trabajando operarios de la empresa Ocide Construcción, la adjudicataria de unos trabajos que se iniciaron en el verano de 2016 con un presupuesto de 9,6 millones de euros.

Largo espera que no se produzcan nuevos sobresaltos y puedan recibir el edificio sin más retrasos. En primavera, los responsables de la institución universitaria reconocieron un sobrecoste de 700.000 euros en las obras del inmueble debido a las dificultades encontradas en el subsuelo que impidieron disponer del edificio para el inicio del curso escolar, idea que manejaba tanto el anterior como el nuevo equipo rector de la Universidad Valladolid.

Pero cuando se reciba el edificio todavía quedarán pasos por dar para que estudiantes y profesores puedan disfrutar del mismo. Entre ellos, Largo señala el acondicionamiento y reurbanización del campus María Zambrano, que contempla el ensanchamiento de aceras en el perímetro que rodea a los edificios, así como posibles cambios en la calle Caño Grande que aún no se han concretado. «Esperamos hacer este mismo año el acondicionamiento que estaba pendiente y que a nosotros nos corresponde», indicó Largo sobre trabajos en los taludes y la pasarela que pretenden llevar a cabo. «Luego el Ayuntamiento tendrá que completar lo que es competencia suya», añadió. En este sentido, la concejala de Urbanismo, Claudia de Santos, confirmó que la semana pasada se mantuvo una reunión técnica en Valladolid para tratar el asunto, aunque no anunció avances al respecto. Eso sí, subrayó que «no tendría sentido» que la conclusión del edifico de la segunda fase no fuese acompañada del acondicionamiento de la zona. «Iremos al paso», indicó.

Otro de los aspectos pendientes cuando se reciba el edificio es el equipamiento de la nueva instalación. Largo espera que la mayor parte se pueda realizar durante las siguientes semanas para que en el inicio del segundo cuatrimestre, en febrero de 2019, «el nuevo edificio esté operativo para el uso académico». Para ello, subraya la necesidad de trasladar la Unidad Administrativa al nuevo inmueble. Su hueco en el edificio de la primera pase será ocupado, salvo sorpresa, por «una reivindicación histórica» de estudiantes y profesores como es la cafetería, que espera fondos de los presupuestos de 2019 para que entre en servicio a lo largo del segundo cuatrimestre del curso.

Tercera fase

El rector de la UVA también se refirió a la tercera fase del campus, que contempla servicios como una residencia de estudiantes, instalaciones deportivas o la construcción de viviendas de protección oficial. «Tenemos que sentarnos y hablar de cómo podemos enfocarlo. Hay otros agentes que tienen que actuar», indicó Largo en referencia al Ayuntamiento de Segovia. Las conversaciones con la administración municipal para concretar la tercera fase, «todavía muy primigenias» según Largo, estarán relacionadas con la búsqueda del Ayuntamiento de un edificio en el centro de la ciudad para albergar departamentos como Urbanismo. Ahí es donde entra el edificio Santiago Hidalgo, propiedad de la UVA. «Es un plan integral que tenemos que hacer para rematar el campus y que nos beneficiemos todos. Si lo hacemos lo mejor posible va a suponer un mejor servicio para la ciudad», concluyó el rector, que reiteró que las negociaciones «están en una fase muy inicial». Por la misma línea se manifestó Claudia de Santos, quien abogó por ser prudentes aunque sin ocultar que el edifico Santiago Hidalgo «sería perfecto» para los objetivos que persigue el Ayuntamiento.