«Queremos la unidad de la izquierda para multiplicar, no para entrar en bancarrota»

José Luis Ordóñez, candidato de Unidas Podemos al Congreso, durante la entrevista concedida a El Norte de Castilla. /A. de Torre
José Luis Ordóñez, candidato de Unidas Podemos al Congreso, durante la entrevista concedida a El Norte de Castilla. / A. de Torre

El candidato de Unidas Podemos al Congreso, José Luis Ordóñez, cree que su formación, IU, «se ha fortalecido» con respecto a la alianza de los comicios anteriores

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

José Luis Ordóñez –con 71 años recién cumplidos, geólogo y periodista ferroviario– encabeza la lista de Unidas Podemos al Congreso. Segovia es una de las cuatro únicas provincias en España, junto a Palencia, Málaga y Guadalajara, en las que Izquierda Unida ocupa el número uno de la candidatura de la confluencia rubricada a nivel nacional con Podemos y Equo. El coordinador provincial de IU encadenará a lo largo de las próximas semanas precampañas y campañas electorales, ya que también se presenta a la Alcaldía de Fuentepelayo en los comicios que se celebrarán el 26 de mayo.

–¿Cuánto hay de IU en esta nueva apuesta electoral por agrupar al votante de la izquierda? Se lo digo porque parece que Izquierda Unida ha ido difuminándose en el protagonismo que acapara Podemos.

–Con respecto a 2016 hay muchas más posibilidades de que en estas elecciones la visibilidad de Izquierda Unida sea más notoria. En el logotipo viene el nombre completo, en vez de las siglas, y a mayor tamaño. Tampoco la otra vez tuvimos tantos primeros puestos. Esa crítica sobre la disolución era interna, pero notoria. Muchos medios cuando hablaban de nosotros decían que éramos de Podemos, pero el grupo parlamentario era Unidos Podemos. Incluso el propio Alberto Garzón [líder nacional de Izquierda Unida] ha llegado a ser considerado de Podemos por terceros, personas que no ven más allá del titula. ¡Y hasta a José Sarrión en Castilla y León le ha ocurrido!

–Pero no me negará que esos ejemplos atestiguan esa impresión sobre una fagocitación de IU por parte de Podemos.

–Es que además, dentro de nosotros, teníamos a una persona muy significativa [en referencia al exdiputado y antiguo coordinador general de IU, Gaspar Llamazares] que precisamente decía que nos estábamos disolviendo dentro de Podemos. Eso también ayudaba a la confusión. Sin embargo, puedo confirmar que no es así, más bien se está fortaleciendo.

–¿En qué se basa?

–En las encuestas se ve cómo ha habido en estos cuatro años un incremento de la valoración que tienen de IU los potenciales votantes.

–Al escuchar las críticas al chalé de Pablo Iglesias e Irene Montero, o al ver la 'espantada' de Íñigo Errejón en Madrid y los enfrentamientos internos en Podemos que se han sucedido en los últimos meses, ¿cree que la confluencia llega a la cita electoral debilitada?

–Viendo las encuestas, las tendencias y lo que reflejaba cuando se preguntaba a las personas por las organizaciones que más les representaban, estábamos observando la tendencia a la baja de Podemos. Y cuando se producen hechos graves como el caso de Errejón, o que el grupo parlamentario de Podemos en las Cortes regionales pase de diez a cuatro personas cuando se van a convocar las elecciones, es muy significativo de que ahí pasa algo. No juzgo porque son otra organización. Queremos la unidad para multiplicar, no para entrar en una bancarrota.

–La primera alianza electoral bajo las siglas de Unidos Podemos tampoco obtuvo los frutos deseados.

–Bueno, eso es desde un punto de vista matemático. En unas inmediatas elecciones anteriores no habíamos logrado ir juntos. Aunque ya había tendencia en ese momento a la bajada de Podemos, creímos que era muy importante demostrar a la sociedad que la izquierda estaba unida ante unas elecciones generales. Por eso estimamos que la concurrencia conjunta era más elegante y adecuada a las necesidades sociales.

El espíritu del 15-M

–¿Qué ha cambiado en este tiempo? La llama del movimiento del 15-M parece haberse apagado con la entrada en la vida política.

–Aquel espíritu fue aquel espíritu. La vida sigue. No ha cambiado nada si nos referimos a los axiomas; pero sí ha cambiado mucho la sociedad. Nosotros no nos dedicamos a manejar la política como un tema comercial en el que estamos pendientes de cómo está nuestro 'partener' en los negocios. Nos manejamos con respecto a lo que la sociedad pide y necesita. Esa es la base fundamental por la que hemos vuelto a buscar la máxima unidad de la izquierda.

–¿Esa idea de aglutinar a la izquierda se ve amenazada por un Partido Socialista que en sus gestos parece querer ocupar y liderar ese espacio?

–El Partido Socialista se llama a sí mismo de izquierda; pero ellos son centro o como mucho centroizquierda. Ellos han pasado por un malísimo momento y parece que están en un proceso reconstituyente y se están resituando en la sociedad en mejores condiciones. Lo que pase con el PSOE nos importa desde un punto de vista de la formación de un gobierno; pero no desde un punto vista electoral. No podríamos ir nunca con el PSOE en unas elecciones porque entonces sí podríamos caer en un proceso de fagocitación por su parte, porque a ellos les apoya el capital financiero y a nosotros no. De todos modos, yo hago todo lo posible por tener buenas relaciones políticas y acuerdos en la provincia con el Partido Socialista. En un territorio como este, tan ruralizado, es mucho más positivo el PSOE desde el punto de vista de la gobernanza que el PP o Ciudadanos.

Ser la clave para gobernar

–¿Ve a Unidas Podemos en un posible gobierno con los socialistas?

–Acudimos a las elecciones con la intención de que la izquierda tenga la mayor presencia posible en el Parlamento para que cuando se tenga que formar el gobierno se tenga que contar con la izquierda.

–¿Qué prioridades contempla para Segovia la ambición de Unidas Podemos al Congreso?

–Es una provincia con una baja densidad de población, en la que un tercio de la gente está concentrada en la capital y con una clara tendencia a despoblarse. Es un paradigma de la 'España vaciada' que han vaciado las decisiones de los otros gobiernos. Ante esta situación, una cuestión esencial es conseguir responder a la ilusión de la gente, porque ahora hay un gran desapego. No me extraña, porque la sociedad ha detectado que cuando vota a unas determinadas organizaciones y éstas llegan al gobierno, la ilusión depositada se desvanece porque lo que hacen cuando gobiernan es atender al 1% de la sociedad, a los más ricos. En otro 99% percibe que hay una gran separación entre las personas representantes y los representados

–¿Ese desafecto es solo un problema de desilusión y decepción?

–También tiene que ver con la crisis económica de la que no hemos salido, que a su vez ha provocado una crisis institucional en España. Es evidente con el caso de Cataluña y con una gran cantidad de cosas positivas y de carácter social que dice la Constitución y que no se han materializado. Esto lleva a una crisis de la democracia y es la razón por la que aparecen los salvapatrias de la extrema derecha.

¿Hay que reformar la Carta Magna?

–Hay que hacer un proceso constituyente porque la actual se ha quedo obsoleta. Tendríamos que hacer una Constitución nueva para que no se produzca esa laguna entre lo que dice el texto y lo que se materializa. Una de las cuestiones que debemos de plantear es el tipo de Estado, que tiene que ser muy democrático, muy social y además republicano; y en el ámbito territorial, federal.

«No sabemos insultar»

–Ahora que cita a la República, hace unos días se generó una polémica en la ciudad por una intervención de la alcaldesa en la que detrás de ella se había colocado una bandera republicana. ¿Qué opinión le merecen esas críticas?

–Son inconsideraciones de nuestra historia. Esa bandera no es solo de la República, sino que ha sido la bandera de España durante un periodo. No es solo la de Carlos I la bandera de España. Quien se rasga las vestiduras con esto está muy interesado en que no tengamos una democracia plena, porque en la República todos los cargos públicos se eligen por la población.

–¿Qué campaña electoral espera?

–No sabemos insultar; así que espero que no me pinchen tanto que me hagan perder los papeles, porque tengo mi genio. Esos comportamientos son los que hacen que las personas se alejen de la política porque les asustan y crean desconfianza.

–¿Y a usted le asusta el resurgir de la extrema derecha?

–Tanto como asustarme, no. Me parece que lo están alimentando los que por ejemplo alimentaron hace casi un siglo que estallara una guerra incivil. Esa gente que pretende mantener sus privilegios por encima de todo y de cualquier manera. Cuando ven que las cosas no funcionan como ellos querrían y que la gente no obedece a lo que a ellos les conviene de una forma natural, se buscan este tipo de propuestas y políticas. hasta hace poco estaban dentro del PP, pero sabíamos que había una derecha, un centroderecha y una extrema derecha. Ahora se han desgajado para poder jugar su propio papel en caso de que los que manden les llamen a la palestra.