El nuevo campus de Segovia tendrá cafetería y una cancha deportiva anexa

El rector de la UVA, Antonio Largo, ante las obras de la segunda fase del campus de Segovia. /Antonio de Torre
El rector de la UVA, Antonio Largo, ante las obras de la segunda fase del campus de Segovia. / Antonio de Torre

El rector de la UVA visita las obras de la segunda fase, cuya entrega sufrirá un nuevo retraso y se producirá en octubre

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Al final, la comunidad que forman alumnos, profesores y empleados de administración y servicios del campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid en Segovia va a tener su cafetería, una instalación que no tuvo cabida en la primera fase de la construcción del complejo y que la segunda 'olvidó' y relegó por suponer un coste excesivo cuando la prioridad era redimensionar la infraestructura de acuerdo con el presupuesto constreñido por el corsé que impuso la Junta como condición para reabrir el grifo de la financiación.

El rector de la UVA, Antonio Largo, ha visitado este martes la recta final de los trabajos que se llevan a cabo para completar el proyecto ideado por el equipo de arquitectos de José Ignacio Linazasoro y Ricardo Sánchez. Antes de conocer de primera mano y de viva voz el desarrollo de las obras, el máximo responsable de la institución académica anunció que el campus tendrá su cafetería, cuyo emplazamiento está por «encajar».

Antonio Largo no estableció fechas, aunque de sus palabras se deduce que el propósito es que esté lista y en funcionamiento en un corto plazo de tiempo. Posiblemente –esbozó–, se ponga en servicio el año que viene, de manera paralela a los remates que la UVA debe acometer para el equipamiento de las nuevas dependencias. El rector recordó que la previsión de habilitar un espacio para una cafetería «se recupera de la primera fase».

Encaje en el primer edificio

En cuanto al lugar donde puede ubicarse, los técnicos serán los que decidan, aunque Antonio Largo dio algunas pistas sobre las intenciones en las que trabaja la institución. El espacio que hay en la actualidad hay a la derecha, nada más entrar en el campus por la puerta principal de la plaza de la Universidad, está ocupado por la unidad técnica de administración. Ésta pasaría a las nuevas dependencias de la segunda fase cuando acaben las obras, por lo que quedaría liberado un ámbito en el que podría encajar la cafetería.

Cuadrillas trabajando en distintos espacios de la segunda fase del campus de la UVA en Segovia. / A. de Torre

De todos modos, el rector insiste en que «hay que ver cómo compatibilizarlo». Sus dimensiones serán «las adecuadas» para el complejo universitario.

El anterior equipo de gobierno de la Universidad de Valladolid ya había hecho sus cálculos sobre la superficie deseable para la creación de una cafetería y el desembolso que supondría. En un tiempo de estrecheces económicas, la dirección decidió relegar el proyecto. El gasto se disparaba. El espacio idóneo que debería ocupar la estancia era de entre 500 y 1.000 metros cuadrados. A partir de ahí, la instalación costaría entre 500.000 y un millón de euros, alegó entonces el rectorado presidido por Daniel Miguel. Esos montantes representaban entre el 7% y el 15 % del presupuesto total de la segunda fase.

Ahora que ya está bien encaminada la finalización de esta obra, parece haber llegado el momento de pensar en otras infraestructuras. Eso sí, el rector manifestó que los imprevistos sobrevenidos durante la ejecución de la construcción van a demorar un poco más de lo previsto la puesta en servicio de las instalaciones académicas.

De hecho, la UVA contaba con haber recepcionado la obra a finales del pasado mes de junio; sin embargo los operarios y las máquinas continúan trabajando. El vicerrector de Infraestructuras, Julio Grijalba, desgranó las dos circunstancias que han condicionado el ritmo de la edificación debido a las modificaciones que ha habido que introducir por el camino. Por un lado, el hallazgo de bolos de granito que no estaban previstos y cuya demolición exigió sumo cuidado y precisión al estar dentro de un entorno urbano. Por otro, el cambio normativo relacionado con el cableado eléctrico.

En el presupuesto de 2019

El rector de la UVA anticipó que dicho retraso hará que la recepción de la obra por parte de la institución académica se emplace al mes de octubre. Esto supone postergar también el pleno funcionamiento de la segunda fase al segundo cuatrimestre del curso que viene, por lo que entre febrero y marzo deberán estar en servicio las nuevas instalaciones.

Largo agregó que la culminación de la segunda fase no contempla el equipamiento de las nuevas estancias. Lo más sencillo y rápido será el traslado de los profesores a sus nuevos despachos; pero otros espacios, como el salón de actos, tardarán un poco más en ser 'vestidos' con las dotaciones adecuadas.

«El equipamiento básico estaba en la financiación inicial», matizó el responsable de la institución. Sin embargo, el resto de dotaciones se sufragará en función de las necesidades, aunque en cualquier caso, será con cargo al presupuesto de 2019 de la UVA.

Con gradas y unos vestuarios

Fuera ya del paraguas de la segunda fase del campus María Zambrano, el rector avanzó que para el año que viene también se va a trabajar en «encajar» el proyecto de construir unas instalaciones deportivas, otra de las demandas más frecuentes de la comunidad universitaria segoviana.

El vicerrector de Infraestructuras concretó que la iniciativa que plantea la entidad consiste en una «cancha que tendrá uso multideportivo, con unos pequeños vestuarios, gradas y veremos si también con la posibilidad de que sea cubierto y cerrado».

Esta instalación se ubicará en la parte trasera del terreno donde las cuadrillas culminan la segunda fase del complejo académico y que en la actualidad está ocupado por contenedores y material de la obra.

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