Menús a domicilio para mayores por menos de cinco euros

Un trabajador de la empresa que gestiona el servicio se dispone a realizar una de las entregas. /Óscar Costa
Un trabajador de la empresa que gestiona el servicio se dispone a realizar una de las entregas. / Óscar Costa

El servicio municipal de comida a domicilio para dependientes crece un 40% en tres años

CLAUDIA CARRASCALSegovia

Alimentos variados que constituyen una dieta equilibrada y adaptada a las necesidades médicas de cada usuario es la base del servicio municipal de comida a domicilio que ofrece el Ayuntamiento de Segovia desde 2015. Es un sistema de comida en frío, y se entrega dos veces a la semana en los domicilios en bandejas individuales, que tan solo requieren ser calentadas en el microondas por los usuarios para minimizar el esfuerzo. Es una medida que contribuye, junto con servicios como la ayuda a domicilio o la teleasistencia, a que mayores y dependientes no tengan que abandonar sus hogares ante la dificultad que supone para ellos el desempeño de las tareas domésticas comunes.

Aunque no hay nada como la comida casera y la que elaboran las abuelas con recetas tradicionales y productos frescos son el mejor ejemplo, no siempre la cocina supone para ellas un placer. Reconocen que los achaques de la edad complican enormemente la tarea de cocinar a diario. Es el caso de la mayoría de las mujeres, pero también de algunos hombres de avanzada edad acostumbrados a los fogones. Otros, por el contrario, no han desempeñado nunca esta labor y aprender resulta una odisea cuando los problemas de movilidad acompañan.

Para atender estas situaciones de las personas dependientes y mayores, el Ayuntamiento de Segovia puso en marcha hace poco más de tres años esta prestación, que arrancó con 74 beneficiarios. A finales de 2017 esta cifra alcanzaba los 123. Es decir, en torno a un 39,8% más que en sus inicios. De ellos, el 42% son hombres y el 58% mujeres. Aunque siguen predominando las usuarias los datos se han equiparado desde los inicios, ya que comenzó con un 74% de mujeres y menos del 26% de hombres. Es un servicio muy vinculado a la ayuda a domicilio, explica el concejal de Servicios Sociales, Igualdad, Sanidad y Consumo, Andrés Torquemada. Las cifras son muy oscilantes, sin embargo, el cómputo global sigue aumentando de forma progresiva cada año, ya que el número de altas es más abundante que el de bajas.

El año 2017 comenzó con 110 usuarios y ha concluido con 123, trece más en doce meses. En total se han repartido en este periodo 29.952 comidas, que contaron con un presupuesto municipal de 132.238 euros. Esta prestación ha logrado consolidarse en la ciudad y solo durante el mes de enero de este ejercicio se han repartido 2.755 comidas.

Ayudas

El coste es uno de los aspectos más valorados por sus usuarios y es que el importe por menú es de 4,89 euros (IVA incluido). En el caso de que en el mismo domicilio haya más de un beneficiario, el precio se reduce a la mitad, es decir, 2,35 euros por comida. Sin embargo, la mayoría cuentan con ayudas para afrontar este gasto, e incluso, para muchos es gratuito. Esto se debe a que los usuarios pagan en función de los ingresos brutos anuales de la unidad familiar y de su patrimonio, aclara Torquemada.

El resto del importe lo abona el Consistorio, que cuenta con la cofinanciación de la Junta de Castilla y León. En el caso de este acuerdo marco vinculado a Servicios Sociales, la administración autonómica aporta entre el 65 y el 70% del coste del servicio, mientras que el Ayuntamiento se hace cargo de un 30% de los gastos aproximadamente.

Existen dos modalidades, la de cinco comidas semanales de lunes a viernes o la de siete, que también incluye el fin de semana. Esta última es la más demandada, ya que la eligen el 75% de los beneficiarios. Los que optan por la alternativa más reducida suelen ser personas que pasan el fin de semana acompañados de familiares y que, al menos, dos días a la semana no necesitan esta facilidad.

Seguridad alimentaria

La empresa Unión Castellana de Alimentos (Ucalsa) es la encargada de prestar este servicio desde su puesta en marcha. En 2014, cuando comenzó a gestarse este plan y se sacó a concurso el proyecto, Ucalsa obtuvo la mejor puntuación por la calidad que empleaba en los procesos de elaboración, envasado y reparto. En 2016 volvió a presentar la oferta más ventajosa, por lo que sigue haciéndose cargo de la alimentación de mayores y dependientes de la ciudad.

Los platos se elaboran siguiendo un proceso de pasteurización que asegura la ausencia de riesgos en la manipulación y posterior traslado de los alimentos. Unos requisitos y controles que se exigían ya en el pliego de condiciones y que lleva a cabo la adjudicataria. «Existen unas condiciones de calidad muy claras que dan absolutas garantías en toda la cadena. Desde el cocinado hasta el envasado y la distribución» advierte.

Precisamente, los rigurosos controles, la elaboración de los menús por parte de nutricionistas profesionales y el seguimiento, coordinación y evaluación que realiza una trabajadora social han contribuido a que no se hayan producido intoxicaciones ni incidentes en los tres años que lleva vigente, según Torquemada. Asimismo, indica que, en general la gente está muy contenta con el funcionamiento y que les resulta muy cómodo.

Menús variados y específicos

El objetivo es que mayores y dependientes se alimenten de forma saludable y variada. Por eso los menús están compuesto por un primer plato, que puede ser puré, paella, sopa de pescado, pasta, judías verdes o legumbres, entre otros. El segundo plato varía entre pescados, ternera, pollo o huevos. El menú se completa con postre y pan. Para facilitar la labor y ahorrar costes la empresa adquirió también el compromiso de proporcionar un microondas a todos aquellos que no lo tengan. Asimismo, para atender a las necesidades médicas de los comensales. los especialistas que elaboran los menús mensualmente distinguen entre más de una decena de dietas. Entre ellas se incluyen las bajas en grasa, sin sal, para alérgicos, trituradas, hipoglucémicas o varios tipos para diabéticos, entre otras. El 51% de los beneficiarios viven solos y reconocen que, sin este tipo de ayudas domésticas, posiblemente, hubiesen tenido que abandonar sus hogares, ya que el 71% tienen más de 80 años. De ellos el 34% tienen edades comprendidas entre los 85 y los 90 años, el 22% entre 80 y 84 años y un 15% más de 90.

La comida a domicilio no solo evita que los mayores tengan que hacer grandes compras y recorrer varios metros con bolsas hasta llegar a su domicilio, sino que también disminuye la posibilidad de que se produzcan accidentes en la cocina, que es uno de los lugares que más riesgo entrañan para este colectivo.

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