La ludopatía perjudica a unas 150 familias al año en Segovia

Ruleta instalada en uno de los salones de juego de Segovia/Antonio De Torre
Ruleta instalada en uno de los salones de juego de Segovia / Antonio De Torre

Segovia es una de las cuatro provincias de la región que no tiene asociación de jugadores rehabilitados

ÁLVARO GÓMEZSegovia

La adicción al juego, aunque aún no reconocida por la Junta de Castilla y León, destroza la vida de cientos de familias cada año. Los ludópatas son arrastrados por una ola poco conocida en España, donde de hecho se fomenta la adicción con la presencia cada vez mayor de salones de juego y el bombardeo constante de publicidad en los medios de comunicación. El alcance de este problema en Segovia es desconocido por la inexistencia de asociaciones dedicadas a la lucha contra el juego. Basándose en estimaciones, el número de personas que cada año ven truncado su modo de vida por culpa de la adicción al juego es cercano a las 150, pues según Ángel Aranzana, presidente de la Federación Castellano y Leonesa de Jugadores de Azar Rehabilitados (Fecyljar), este es el número de familias que tratan anualmente en una provincia con condiciones similares como es Salamanca, donde sí existe una asociación de ayuda.

El perfil de las personas afectadas por el juego ha cambiado en los últimos años. Si bien hace tiempo el perfil medio de un ludópata era en torno a los 50 años de edad, trabajador, adicto por lo general a las tragaperras en los hombres y al bingo en las mujeres, la población que ahora está enganchada al juego es más joven, generalmente compuesta por parados y con gran presencia de inmigrantes. «Ahora el perfil ha cambiado completamente, ha bajado muchísimo la edad, que ronda los 25 o 30 años, y afecta a estudiantes, gente con carreras», explica Aranzana. El detonante común de los jugadores según el presidente de Fecyljar son las apuestas deportivas y el juego online. Este último es el que convierte a más jugadores en adictos debido a la sencillez en su utilización y la posibilidad de apostar sin que nadie del entorno se entere. «No tienen que ir a ningún sitio, no les ve nadie. Pueden apostar desde un ordenador o incluso desde su smartphone», subraya. Aún así, cada vez es mayor el número de personas que se desplaza hasta los salones de juego según indica el gerente de uno de los locales que hay en Segovia. «Es gente que va buscando un dinero rápido, entra en las casas de apuestas y, al perder, termina enganchándose al juego e intenta recuperar el dinero que no tenían pero se han jugado», explica Aranzana.

La posibilidad de jugar de manera responsable sí existe según defienden en la Federación, pero conviene educar en lo que significa el juego y en la prevención. «Los únicos que no pueden jugar son las personas ya afectadas por ludopatía. No existe un juego responsable para ellas», explica el presidente de las asociaciones de jugadores. Para quien ha caído en la infinita espiral del juego existe solución y pasa por el tratamiento por parte de expertos. En la Asociación de Jugadores Patológicos de Valladolid (Ajupareva) y en la de Jugadores Rehabilitados Miguel Delibes reciben cada año a 300 familias y el primer paso que cometen es el de la acogida por parte de un jugador rehabilitado y un familiar. Tras el análisis de un trabajador social, es el psiquiatra del centro el que finalmente diagnostica si el perjudicado padece o no ludopatía y en qué grado le afecta. A partir del diagnóstico, el jugador comienza con la terapia tanto individual como grupal.

Presencia de casas de apuesta en los salones de juego

Los salones de juego y las casas de apuestas cada vez tienen más presencia en la ciudad de Segovia y, con ellos, crece el peligro de la adicción al juego en una provincia en la que de momento no hay una entidad dedicada únicamente a la rehabilitación de los jugadores. En la actualidad son cuatro los salones de juego con casas de apuestas existentes en la capital desde la autorización del primero en 2014, situado en el paseo Ezequiel González. El resto se han ido instalando gradualmente, siendo el segundo el de la avenida del Obispo Quesada, autorizado en 2016, y el tercero el de la travesía Doctor Sancho, habilitado desde el año pasado. La última autorización es la del salón situado en la calle José Zorrilla, con el permiso legal obtenido en abril de este año. Además, está en trámite la solicitud de un nuevo centro de juego en Segovia, además de otra en Cuéllar. Este sería el primer salón de juego instalado en la provincia aparte de la capital. Los cuatro salones de juego, además de varias máquinas de azar como tragaperras o ruletas, cuentan con la presencia de casas de apuestas, empresas que se dedican al juego y dan la posibilidad a los usuarios de apostar a diferentes eventos, especialmente los deportivos. Además de las ubicadas en los salones de juego, también existen otras casas de apuestas en locales particulares, aunque en la actualidad solo se da un caso así en la calle de los Jardinillos de San Roque. Desde la creación de la Ley Reguladora del Juego en 2014 por parte de la Junta de Castilla y León y su posterior instauración en los próximos años, la presencia de las casas de apuestas en Segovia asciende a cinco de estos negocios en a penas cuatro años.

Para conseguir la rehabilitación, las asociaciones recomiendan mínimo dos años para que la recuperación sea plena. «Como cualquier adicto, lo primero que tiene que hacer es una fase de reconocimiento de la enfermedad, donde hay gente que tarda más en asimilar el problema», explica Aranzana. El siguiente paso tiene que ver con cambiar los hábitos de vida y seguir una serie de pautas impuestas por los expertos para alejar cualquier posibilidad de recaer en la ludopatía. A partir de ahí y cumpliendo lo establecido durante un periodo de al menos dos años se puede hablar de rehabilitación en el juego.

Jornadas en las provincias sin asociación

El principal problema para ayudar a los ludópatas en Segovia y su provincia es la falta de una asociación de jugadores rehabilitados que tienda una mano a los familiares en la lucha contra la adicción. En Castilla y León tan solo hay cinco asociaciones y, junto a Segovia, las provincias de Zamora, Soria y Ávila no tienen representación. Por ello, la Federación regional, creada este mismo año, trabajará para implantar el asociacionismo en aquellos lugares donde aún no existe.

«La idea es hacer el año que viene las primeras jornadas en Palencia, que serán en marzo, y a partir de ahí trasladarnos cada año a las diferentes capitales de provincia para darnos a conocer y que la gente vaya sabiendo sobre ludopatía y lo que se puede hacer con las asociaciones», detalla Ángel Aranzana. A pesar de la falta de asociación en Segovia, el presidente considera que la situación es mejor que en otras localidades debido a la cercanía con Madrid, donde las familias de adictos al juego pueden poner a los afectados en manos de expertos. Aranzana trabaja cada día en Ajupareva, una de las dos asociaciones vallisoletanas, y reconoce que recibe a personas de toda la región. «En Valladolid atendemos a gente de todo Castilla y León. Aquí no se cierra la puerta a nadie que venga con problemas de juego», exclama.

Un aspecto que debe mejorar es el de la publicidad, que actualmente está en manos del Congreso. «Entendemos que al igual que se prohibió la publicidad del tabaco y del alcohol, se tiene que acabar con la publicidad en el juego, sobre todo teniendo en cuenta que lo emiten en cualquier hora sin importar si es horario infantil o no», denuncian en la Federación. Esta publicidad, además de generar nuevos adictos, perjudica el proceso de rehabilitación de los ludópatas que están en tratamiento.

 

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