Lastras de Cuéllar continúa sin agua potable

Rerparto de agua embotellada en la Plaza Mayor de Lastras de Cuéllar. /M. R.
Rerparto de agua embotellada en la Plaza Mayor de Lastras de Cuéllar. / M. R.

El Ayuntamiento reparte botellas a los vecinos ante la elevada concenctración de nitratos en la red de suministro.

MÓNICA RICOLastras de Cuéllar

Los vecinos de Lastras de Cuéllar regresaron este lunes a Los Toriles, las instalaciones municipales ubicadas en la Plaza Mayor, donde se realiza el reparto de agua embotellada. Fue el segundo lunes consecutivo. Un bando de la Alcaldía alertaba, el pasado 26 de septiembre, de la imposibilidad de utilizar el agua del grifo para consumo, debido a los elevados niveles de nitratos que había reflejado la última analítica realizada. La situación no ha cambiado y los vecinos siguen sin poder beber el agua corriente que llega a sus casas.

Así, un lunes más, entre las 10:00 y las 11:00 horas, cientos de vecinos pasaron por la Plaza Mayor. Las puertas de Los Toriles abrieron varios minutos antes, por lo que el momento de iniciar el reparto apenas hay cola. Y durante los 60 minutos del horario previsto, el goteo de vecinos fue incesante. Se reparte un paquete de seis botellas de un litro y medio de agua por semana y persona a todos aquellos que tienen vivienda en el municipio, independientemente de si están o no censados, pues el Ayuntamiento tiene en cuenta que pagan sus impuestos y el canon de agua en el municipio.

El alcalde pide a la Junta una solución «definitiva»

El alcalde Lastras de Cuéllar, Andrés García, manifiesta en la carta que ha enviado a la Junta de Castilla y León que espera una solución definitiva para el abastecimiento de la población, y recuerda cómo cuando se registraron altos índices de arsénico, ya se advirtió que la mejor solución era tomar el agua de las Fuentes del Cega, punto desde donde se abastecen otras localidades del entorno. Entonces, tras diversos estudios de viabilidad, se optó por la instalación de una planta potabilizadora que elimina el arsénico mediante un sistema de absorción por filtración en lecho de óxido férrico, lo que, según señala García, fue una solución parcial porque, aunque eliminó los altos niveles de arsénico, no ha sido suficiente para evitar que otros hayan aumentado, como los nitratos. A la espera de la respuesta de la Junta, el regidor muestra su esperanza con que el problema no se prolongue en el tiempo. Mientras reciben una respuesta de las autoridades, los vecinos tendrán que esperar al menos hasta la próxima semana, cuando se volverá a analizar el agua. En ese momento se comprobará si los índices de nitratos han descendido, lo que se espera teniendo en cuenta que el consumo también puede haber bajado, pues con la llegada del frío son menos los habitantes que de continuo viven en Lastras de Cuéllar. Sin embargo, aunque la concentración de nitratos ahora disminuya, Andrés García recuerda que los niveles en cualquier momento «pueden volver a aparecer», por lo que espera que esta vez se ofrezca una solución definitiva al aba

Durante más de una hora, unos vecinos llegan a la plaza mientras otros se marchan con su agua. El trasiego de personas y vehículos es continuo. El agua se carga en los maleteros de los coches, sobre todo aquellos vecinos que cuentan con varias personas censadas en su vivienda. Incluso hay algunos que lo recogen para sus vecinos. Otros acuden con sus carros de la compra, y varios vecinos en carretillas, método utilizado como medio de transporte para así no tener que dar varios paseos o ir muy cargado con los nueve kilos de peso de cada paquete.

Una de estas vecinas es Paloma, quien asegura que es incómodo tener que acudir todos los lunes a recoger el agua hasta la plaza, una cuestión que «vamos llevando». Sin embargo, para ella lo peor de no poder utilizar el agua del grifo es «a la hora de cocinar». Al mismo tiempo que muestra su esperanza con que la situación se solucione lo antes posible señala que «es una lata, es como tener que ir a la fuente pero a por agua embotellada».

A pesar de que los vecinos ya vivieron una situación similar durante los años 2014 y 2015, que se prolongó durante más de doce meses, los habitantes de Lastras esperan que la solución se dilate menos, porque «no te acostumbras» a vivir sin poder consumir agua del grifo. Aunque en aquel momento el agua no era potable debido a la existencia de arsénico y en esta ocasión es debido a la alta concentración de nitratos.

Tampoco es fácil para José Manuel y María Jesús, dos de los habitantes que no viven en el municipio de continuo. «Venimos de fin de semana, pero no te acostumbras, aunque es lo que nos toca», aseguran. Para ellos aún es más complicado, puesto que no todos los lunes pueden acudir al reparto de agua. «Hay semanas que vienes por ejemplo un martes o un viernes y te encuentras que no tenemos agua. Ese es otro problema añadido, porque ya no nos lo dan», recalcan.

Mientras tanto, desde el Ayuntamiento continúan dando los pasos preceptivos para poder conseguir una solución. El alcalde, Andrés García, ha comunicado a la Junta la situación actual de altos niveles de nitratos en el agua, lo que la convierte en no apta para el consumo en boca. Lo ha hecho por escrito, tal y como se le solicitó desde el gobierno regional.

 

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