La Junta acelera la restauración del monte abrasado en el incendio de agosto

Un helicóptero vierte sobre el suelo quemado la paja de cereal que acolcha el terreno y lo protege de la erosión en el valle del arroyo Morete. /A. Tanarro
Un helicóptero vierte sobre el suelo quemado la paja de cereal que acolcha el terreno y lo protege de la erosión en el valle del arroyo Morete. / A. Tanarro

El acolchado del suelo en la zona del Parque Nacional de Guadarrama frena la degradación

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

La superficie forestal abrasada en el incendio del 4 de agosto fue de 400,88 hectáreas, no todas de arbolado. En la parte superior del valle del arroyo Morete, ya en terreno del Parque Nacional Sierra de Guadarrama, predomina la pradera y el piornal. Y aunque allí llegaron también las llamas y dejaron desnudas las rocas, la regeneración natural del suelo ha comenzado. Arriba, entre las cenizas sobresalen brotes de robles, y ladera abajo, a los dos lados de la pista forestal reconstruida (quedó muy dañada por los camiones y máquinas que trabajaron en la extinción del fuego), ya se ven manchas de hierba y muchos helechos. Lo que tardará mucho más tiempo en recobrar el aspecto anteriores el espacio que todavía ocupan las masas arboladas ennegrecidas. En parte porque la decisión de replantar, al casi todo el terreno una finca particular, corresponde a la propiedad, y en parte también porque, de hacerse plantaciones (trabajo que se realiza entre febrero y marzo,) el terreno se prepara desde octubre, y no está previsto.

En el área con menos vegetación, que corresponde al Parque Nacional, es casi seguro que el Ministerio decida no hacer plantaciones y es probable que en dos años el matorral vuelva a ocupar todo el espacio afectado. La regeneración es allí espontánea. En esta zona descarnada del monte se ve una mancha amarillenta cada vez más grande. Es la paja de cereal que esparcen desde el miércoles dos helicóptero y las brigadas. Se trata de frenar la degradación y reducir las posibles pérdidas de suelo por las escorrentías de las lluvias, de acelerar la restauración de todos los elementos de los ecosistemas.

Lo comprobó ayer el delegado territorial de la Junta, José Mazarías, acompañado del jefe de la Sección Territorial de Gestión Forestal y autor del proyecto de restauración, el ingeniero Ignacio Quintanilla, y el alcalde del Real Sitio de San Ildefonso, Samuel Alonso. Los helicópteros despegan del campo de Polo de La Granja con la paja de cereal y vuelan hasta el monte, donde sueltan la carga para tapizar el suelo donde hay más riesgo de que las lluvias, si son fuertes, arrastren las cenizas hacia el cauce de los arroyos Morete, Carneros y Peña Berrueco, el principal para abastecer al estanque de El Mar en los jardines del Palacio Real, desde el que se suministra a la población.

La carga es de unos 500 kilos cada vez, de pacas de paja desmenuzadas y preparadas por la cuadrilla de tierra. Es la técnica de 'helimulching', de acolchado del suelo, para sanarlo y disminuir en lo posible la erosión, las escorrentías y la pérdida de nutrientes del suelo en las zonas quemadas, como indicó Mazarías. Con esta técnica, que también se realiza de forma manual por las cuadrillas en algunas zonas de mejor acceso, se ha comprobado la eficacia para la protección directa del suelo.

Las operaciones de 'helimulching' comenzaron anteayer y probablemente finalizarán hoy, con una media de 30 vuelos y descargas cada día de los helicópteros. Cuando acaben habrán depositado sobre el suelo quemado de la sierra entre 35 y 40 toneladas de paja de cereal, entre 11.000 y 15.000 kilos cada día y con un rendimiento de dos toneladas y media por hectárea, es decir, sobre un total de 12 a 15 hectáreas.

Seis meses

El proyecto del ingeniero Quintanilla comenzó a aplicarse sobre el terreno el 9 de septiembre y ha supuesto ya la construcción, con la madera quemada, de fajinas y albarradas, una especie de dique o decantador con un lecho de piedra para impedir los arrastres y también con el objetivo de minimizar los aportes de cenizas y partículas de suelo a los arroyos.

Antes han sido ya reparados los caminos y pistas forestales, en cuyos lados se ha levantado en muchos tramos una pequeña barrera que también sirve para frenar el agua y retener las cenizas. Uno de los procesos posteriores, antes de la reforestación, será dar un repaso a los caminos que ya han sido arreglados, pero que seguramente necesitarán esta segunda actuación para que sea fácil el acceso a la zona de trabajo.

Estos trabajos del proyecto de restauración tienen una duración programada de seis meses, se están desarrollando de acuerdo con el calendario previsto y sin inconvenientes. «Son el primer paso para la reforestación que después se llevará a cabo en etapas y procesos posteriores», comentó el delegado de la Junta.

Otro riesgo, la posible proliferación de insectos xilófagos (devoradores de madera) se ataja con las trampas ya instaladas en medio del monte, y los pastizales y piornales ya han empezado a recuperarse solos. Para la repoblación de los terrenos particulares podrá haber ayudas y para la de los públicos, unas 10 hectáreas, se piensa en pinos y especies accesorias, avellanos, cerezos o servales. Pero tendrá que esperar.