Juan Carlos Mestre: quienes niegan el cambio climático son «imbéciles» y hay que situarlos «en el lugar de los incultos»

Juan Carlos Mestre y Angélica Tanarro, en la Casa de la Lectura antes de iniciar la charla. /Óscar Costa
Juan Carlos Mestre y Angélica Tanarro, en la Casa de la Lectura antes de iniciar la charla. / Óscar Costa

Asegura que «el desafío futuro de la poesía pasa por el ecologismo»

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Después de una introducción con cuestiones de la periodista y respuestas ingeniosas del poeta, Angélica Tanarro hizo una pregunta directa a Juan Carlos Mestre: ¿Puede la poesía cambiar la sociedad? Difiere el escritor de lo que piensa su «amado» Antonio Gamoneda, y le contradice, aunque «en voz baja», para afirmar que «la poesía, desde hace mucho tiempo, es una herramienta fundamental para parlamentar», pues «solo en la palabra de la poesía reside la verdad». Y en especial en estos tiempo «de los grandes sátrapas». Luego, aseguró que son los ciudadanos comunes quienes «hacen de las palabras su destino» y participan en la reconstrucción civil de la felicidad y, al interrogante de cómo hacer que esa palabra «se extienda y se contagie», contestó que «leyendo a los poetas» y abriendo la discusión, «como Marifé Santiago, que es poeta, entregando tiempo a gestionar la cultura», porque «en la poesía, el lenguaje de la delicadeza humana, reside la esperanza de los pueblos».

Juan Carlos Mestre participó en la última charla del Parlamento Poético, la actividad de Constelación Machado coordinada para que los escritores con una reconocida obra lírica debatieran los asuntos más candentes de la actualidad. En su charla con Angélica Tanarro (a la que no pudo asistir Antonio Colinas) la propuesta era el cambio climático, con el sugerente título de 'La tontería del hombre es inagotable'.

Mestre hizo suyo el titular cuando se le preguntó sobre ecologismo y los negacionistas del cambio climático. «El desafío de la poesía y el desafío del futuro pasa necesariamente por el ecologismo, la poesía es la ecología de las palabras y el ecologismo es el pensamiento más honrado que puede tener en estos momentos un ciudadano frente a la generosidad de la tierra», manifestó, para añadir que «imbéciles hay en todas partes, los negacionistas no podemos sino situarlos en el lugar de los incultos, de aquellos que han perdido el respeto por el ser humano y también por la naturaleza. No tienen una razón, y es una discusión que no podemos volver a abrir, porque la ignorancia ejercida adrede es una categoría de pensamiento que carece de absoluta importancia».

El poeta también habló de Antonio Machado como referente, pues para él representa «no solo la memoria de la inteligencia más digna de nuestro país, sino también la perdurable conciencia de entender desde la perdurabilidad, desde el diálogo y las palabras, la idea de España». Para Mestre, Machado es «la conciencia ética de la presencia del otro», como «solitario que abominaba de la soledad» y como poeta que «reactualizó aquel viejo desafío romántico de John Keats, que el poeta en presencia de otro se considerará siempre su igual, sea este el rey o el más pobre del clan de los mendigos».

El legado machadiano

Su discurso es el de la poesía como necesidad, agregó Mestre. Y quien le precedió en la sala de la Casa de la lectura, el exministro y poeta César Antonio Molina, que participó en una mesa sobre la igualdad, afirmó que «Machado entendió muy bien lo que es este país, lo duro y difícil que era, lo ingrato», pero también que «era un campo donde, a pesar de los pedregales, se podía cultivar. Y la educación, como la cultura, es cultivo».

Fue Machado escéptico y en cierto modo pesimista, aunque «siempre creyó en su país», comentó Molina. «Tenía fe, y creo que no lo defraudamos. Tardamos en no defraudarlo, pasaron décadas, pero creo que la democracia no defraudó a Machado», manifestó el exministro.

Y porque «esto no es para siempre», agregó, «la democracia hay que cultivarla. Estamos en un tiempo en el que la democracia debemos dedicarnos a salvaguardarla, a mantenerla e impulsarla. Creo que Machado fue consciente, como Cervantes, Jovellanos o Azaña, y su obra proviene de la consciencia sobre lo que es España y sus gentes, y en la confianza de que todo eso puede mejorarse, y la cultura y la educación fue y sigue siendo fundamental porque todavía no tenemos el nivel de otros países europeos». «Los gobiernos, sean del color que sean, tienen que ser conscientes de que la educación y la cultura están por encima de cualquier partidismo».