Los jovenes se rebelan contra el futuro incierto por el cambio climático

Participantes en la concentración de jovenes, este viernes a mediodía, en la plaza de San Martín./Antonio Tanarro
Participantes en la concentración de jovenes, este viernes a mediodía, en la plaza de San Martín. / Antonio Tanarro

Los estudiantes se movilizan ante «la inactividad de los políticos» y reclaman la adopción de medidas urgentes

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

«Es triste que una niña de 16 años tenga que recordar a la humanidad lo que le estamos haciendo al planeta». La frase del manifiesto leído este viernes por el Grupo de Estudiantes Revolucionarios de Segovia frente a más de un centenar de jóvenes congregados en la plaza de San Martín era una lección moral. Responde al icono de la sueca Greta Thundberg –la adolescente nominada al Nobel de la Paz que se plantó cada viernes junto al Parlamento de Estocolmo– que ha removido conciencias en los 89 países que celebraron este 15-M contra el cambio climático. Segovia estuvo entre las decenas de ciudades en toda España que visibilizaron en la jornada reivindicativa 'Jóvenes por el clima' que su generación, la menos responsable de lo sucedido y la más concienciada por remediarlo, está dispuesta a asumir las riendas.

«Este 15-M estudiantil es importante porque estamos estudiando todos para un futuro que no sabemos si va a existir. Nosotros como estudiantes deberíamos movernos y es lo que vamos a empezar a hacer, igual que Greta, para crear conciencia», explicó Cristina García, una de las portavoces del grupo que se manifestó en San Martín. Esta estudiante de Magisterio, de 20 años, habla de mares de plástico o aumento de temperaturas en un día invernal donde el sol ya pega a las 12 de la mañana y muchos jóvenes van en manga corta.

«Nosotros estamos más concienciados que las generaciones anteriores», declara una joven universitaria

«Es un círculo vicioso en el que nos estamos comiendo nuestra propia mierda». Andy Orejana, de 20 años, insiste en la comparación internacional. «Que en varios países se muevan mucho y aquí en España hay un día de huelga y los institutos dicen que no está convocada».

Greta incide en que no queda tiempo para que las nuevas generaciones tomen el control y cambien las cosas. «En 12 años va a ser irreversible. Y el progreso que nosotros hagamos no nos va a servir si no podemos construirlo sobre un planeta habitable», subraya Pedro García, estudiante de Derecho, de 20 años. Su conciencia ambiental surgió con la contaminación de ríos o manantiales por los nitratos: «Los chavales de campo saben que no pueden beber del agua del grifo por eso». El reto del movimiento, insiste, es que no se quede en algo puntual y suponga un cambio progresivo en la sociedad.

A través de jornadas como las de este viernes, el grupo quiere crear una red de conciencia con acciones o soluciones. Por ejemplo, incentivar la compra a granel para frenar la contaminación de los plásticos o de jabones en lugar de champú. También recogieron propuestas en papel de los asistentes sobre asuntos locales. «No hay verdades iluminadoras, consiste en juntarnos con nuestras particularidades», sugiere Pedro.

La escuela supone otro reto; la educación ambiental es una parte transversal que exige acciones continuas en el aula. Piden que los maestros sean agentes del cambio y que de la reivindicación personal de cada uno surjan estructuras en los centros. Su mensaje es «meter presión desde la calle» con concentraciones para cambiar las cosas.

En San Martín había madres como Herminia Cerezo, de 60 años, que portaba una pancarta con la mirada clara a movilizar a su generación: «Decís que amáis a vuestros hijos pero les robáis el futuro». Tiene dos hijas, de 17 y 35 años. Ella buscó una educación ambiental para sus hijas, recicla y tiene en casas energías renovables: «Todos podemos añadir un granito de arena para que esto pueda cambiar». Y propone movilizar a los mayores. «Cada día hay que pensar en algo para dejarles un mundo mejor a nuestros hijos», declara.

En la UVA

Concluido el manifiesto en San Martín con vivas al planeta, los estudiantes dejaron claro que aquello no era una excusa para hacer pellas. Un cuarto de hora después arrancaría en el ágora del campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid una sentada de medio centenar de estudiantes con mascarillas en la cara y el sonido atronador de un atasco como emblema de la contaminación.

Asistió en un segundo plano el vicerrector de la UVA en Segovia, Agustín García Matilla, junto, al menos, otro medio centenar de estudiantes. El grupo de estudiantes de Publicidad y Relaciones Públicas leyó un manifiesto con datos escalofriantes, como que el 74% del suelo español está en riesgo de desertificación o la amenaza «real» de que el nivel del mar suba tres metros antes del año 2100.

Hablaron de los efectos visibles de especies invasoras por los drásticos cambios recientes y cómo ello se traduce en enfermedades para las que no estamos preparados. Criticaron a «un modelo económico del que la primera víctima somos nosotros mismos» y citaron a Naomi Klein para concluir: «No se trata solo de cambiar las bombillas sino el modelo económico».

Entre las pancartas más llamativas en el campus de la UVA estaba una ilustración del Sistema Solar sin la Tierra con un lema: 'Año 2170. ¿Falta algo?'. Sus autores, Elías Arias y Adrián Aparicio, estudiantes de Publicidad de 21 y 22 años, respectivamente, dudan del futuro que dejarán a sus hijos. «No van a conocer a un montón de animales y paisajes que estamos perdiendo con todo el CO2, plásticos y una basura que ya no hay dónde ponerla». Su diagnóstico es que la situación es ya irreparable y piden un cambio para ralentizarlo lo máximo posible, desde el reciclaje al uso de transporte público. «El cambio que tenemos que hacer viene desde abajo pero también desde arriba. Las corporaciones tienen que dejar de jugar con temas como los productos ecológicos», afirman.

Participación

Ocurre que la generación a la que Greta llama a tomar las instituciones es la menos interesada en participar en política. «Votar hay que votar siempre, si no participas no te puedes quejar», resume Elías, lucense, que lamenta las trabas para votar por correo. «Somos una generación super individual, nos importa lo nuestro, que en cierto modo no es malo, pero tampoco bueno. Aunque no nos guste, si no votas, te botan», añade Adrián. Carmen Francés se suma a la tertulia tras los compromisos fotográficos de su pancarta: 'Save your mother [salva a tu madre]'. Todos reconocen el legado de la adolescente sueca. «Una persona tan joven, con autismo, es una inspiración», apunta Elías. Carmen añade: «Te hace moverte a ti». Y Adrián, que reconoce no ser especialmente activo en su rutina ecológica, empieza a investigar. Y es que, subrayan, la mayoría de los estudiantes no recicla.

«En temas como este estamos concienciados, queremos salir a la calle y manifestar que hay que cuidar la Tierra», exige Carmen. «A día de hoy, los que mandan no están preparados. Nosotros tampoco lo estamos, pero estamos más concienciados que las generaciones anteriores en todos los temas», ahonda Elías. Coincide Adrián: «Igual no estamos del todo preparados, pero la gente de arriba debería confiar un poco más en lo que pensamos».