Corneado en la zona escrotal un madrileño de 26 años tras quedar enganchado en una talanquera en el encierro de Cuéllar

Momento de la cogida durante el encierro.

La cogida se ha producido a la altura de San Francisco

MÓNICA RICOCuéllar

Un joven madrileño, de 26 años, A.O.C, protagonizó ayer la imagen más escalofriante del primer encierro de Cuéllar al resultar corneado en la avenida de los Toreros, a la altura de la cafetería Estival, al finalizar la zona de los Paseos y frente a la plaza de La Soledad. Según algunos testigos, el joven citó al toro y corrió hacia la talanquera. Al saltar, un pie se le quedó enganchado en lo alto mientras el astado derrotaba contra la talanquera. Fue en uno de los derrotes, con el joven aún enganchado, cuando el toro le corneó en la zona escrotal. El herido fue trasladado a la plaza de toros, donde se le realizó una primera intervención quirúrgica, para después ser derivado a un centro hospitalario.

No fue el único momento de riesgo un encierro cuyo traslado por el pinar resultó complicado y en el que los toros de la ganadería gaditana de Lagunajanda provocaron peligro en las calles, aunque también ofrecieron bonitas carreras en el trayecto urbano. El traslado por el campo de las reses comenzó de forma puntual. A las 8:00 horas, con cientos de personas en el entorno, los astados salían con fuerza desde los corrales situados junto al puente segoviano. Aunque en un primer momento la carrera la abrían los bueyes, rápidamente los bravos tomaron la delantera, algunos de ellos incluso realizando un ademán de desviarse a la derecha, donde, según apuntó el alcalde, Carlos Fraile, «hubo un momento de peligro».

Fraile pide al público que se coloca en ese lugar, en la zona de delante de los vehículos que allí se apostan, que traten de no espantar, alterar, llamar o citar a los toros, porque ayer eso provocó «que hayan salido muy fuertes y hayan dejado a los mansos atrás», por lo que el tramo del pinar se realizó prácticamente al galope.

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En esa salida de los corrales tuvo lugar una de las principales novedades del encierro de este año. Medio centenar de jinetes participaron en ella, en lugar de los veinte que lo venían haciendo desde hace años. Fraile realizó un balance positivo de esta medida al señalar que los 35 jinetes cuellaranos a los que se les ha dado la opción de participar en este punto «han colaborado». Incluso algunos decidieron situarse unos metros más lejos de los corrales, ya en la zona de pinar, para esperar allí a los astados.Incluso «ha venido bien que estuviéramos ahí más caballos, porque como se ha fraccionado tanto la manada, ha ayudado a tener todo controlado», dijo el alcalde.

El traslado del pinar resultó dificultoso para los jinetes, pues la manada se disgregó en varios grupos casi desde el inicio de llegar al lugar, por lo que fue imposible realizar el descanso previsto en la zona. El buen trabajo de los caballistas consiguió que los toros de la ganadería de Lagunajanda estuvieran controlados en todo momento y que, con distintos caminos y variaciones, pudieran reunirse todos de nuevo tras cruzar la carretera de Cantalejo.

Tres de los astados pasaron los primeros por la zona de El Botiller, por donde, según recordaron algunos veteranos, hacía más de veinte años que no se corría. Pero los jinetes lo vieron adecuado debido al camino tomado por los astados, que, sin ningún percance más, cruzaron la carretera de Cantalejo. El cruce por Las Máquinas lo realizó un toro en solitario y, por último, dos más acompañados del grueso de los bueyes.

Una vez que la manada cruzó la carretera de Cantalejo, se puso reconducir al grupo y compactar todas las reses, con las que se realizaron dos descansos antes de cruzar el túnel, donde no se registró ningún problema. Tras el cruce, dos bravos se marcharon hacia la autovía, pero fueron posteriormente reagrupados en el descansadero por la dirección de campo para la llegada al pueblo, «realizando una buena labor», según señalan desde la Asociación Encierros de Cuéllar. Después de cruzar el túnel se realizó una tercera parada, y una cuarta antes de iniciar el descenso por El Embudo, que se produjo de forma rápida, con los bravos nuevamente mandando sobre los bueyes. Así se realizó el inicio del trayecto urbano, con cinco reses en cabeza aunque en manada disgregada, de una en una entrando por la calle Resina, y la sexta unos segundos después arropada por el grueso de los mansos.

Del primer grupo, una de ellas se quedó rezagada al final de la calle Resina, aunque continuó el trayecto unos segundos después, tras el paso de los mansos con el sexto bravo. Nuevamente se paró en la plaza de los Coches, derrotando contra las talanqueras. Esta fue la tónica del resto del recorrido por las calles, con los bravos delante, aunque disgregados, lo que permitió que muchos mozos pudieran realizar bonitas carreras.

Choque entre corredores

También se crearon ocasiones de peligro, pues algunos de los toros disgregados se fueron parando en distintos puntos del encierro y derrotando contra las talanqueras. Así ocurrió por ejemplo al final de la calle Parras, o en la avenida de los Toreros, donde se produjo la única cogida registrada en la enfermería de la plaza de toros, donde también se atendió a algunos contusionados por un choque entre corredores.

El alcalde apuntó que la preocupación existente en el pinar se disipó cuando entraron los toros controlados al trayecto urbano y que, a pesar de ir disgregados, el encierro fue rápido, pues en menos de diez minutos todos los astados estaban ya en la plaza de toros. Fraile también destacó que hay «alguna cuestión organizativa que esperemos ir limando poco a poco estos días» aunque se mostró satisfecho de haber conseguido encerrar a los seis toros pese a los problemas en el pinar, y agradeció a todo el mundo la colaboración.

La Asociación Encierros de Cuéllar señala que el de ayer fue un encierro bastante complicado para la dirección de campo, que supo resolver con solvencia las complicaciones que surgieron durante el traslado por el campo, «consiguiendo traer a la zona urbana al encierro de forma completa y vistosa». También destacaron el notable trabajo de los caballistas en la zona de pinares.También destacó que la calidad de los bravos «ha hecho que por fin estos se lleven el protagonismo por delante de los mansos, sobre todo en el recorrido urbano».