«Hago la vida igual que siempre, sin correr, pero no paro»

Carlos Arnanz Ruiz/. E.N.
Carlos Arnanz Ruiz / . E.N.

Carlos Arnanz Ruiz, jubilado y escritor que vive sin compañía

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

«De momento vivo solo y me apaño bastante bien. Tengo bastante salud y aunque estoy jubilado mantengo mucha actividad», asegura Carlos Arnanz. Viudo, funcionario de Telégrafos hasta que se jubiló, es también escritor y acaba de recibir «un chupinazo extraordinario», dice, con el reciente nombramiento como académico honorario de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce. Porque la historia es una de sus pasiones y ha publicado mucho sobre Segovia. También le ocupa, por tanto, la Academia de San Quirce, recopilar información para sus libros, colaborar con Amigos del Patrimonio y, entre muchas otras cosas, la Asociación de Vecinos del Recinto Amurallado de Segovia, de la que fue fundador.

Aunque echa de menos a su mujer, que falleció hace menos de tres años, cuando se le pregunta si se le viene la casa encima contesta con una cita de Lope de Vega: «A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos». Con ellos está todo el día de acá para allá, con una o más de sus ocupaciones.

Tiene seis hijos que están muy pendientes de él, aunque tres viven en Madrid y otros tres en Asturias. Pero, por su insistencia, «estamos con la idea de si nos organizamos para tener ayuda en caso de emergencia, pero la verdad es que no paro y no encuentro el momento de mirarlo», explica. Sería el servicio de Teleasistencia, pero para contar con la posibilidad de usarlo cuando esté solo en casa si le ocurre algo, aunque cree que de momento no lo necesita porque se encuentra «muy bien de salud», insiste, pues es algo que considera «fundamental», y de momento solo le preocupa que ha perdido algo de visión y tiene que operarse de cataratas. Por eso ha dejado de conducir, aunque matiza que solo le impide «los pequeños desplazamientos que hacía antes».

Para las tareas domésticas cuenta con la ayuda de una asistenta que va a su casa un día a la semana, y en lo demás, en el día a día, se apaña él.

Sale mucho, y está frecuentemente con amigos o con alguien para perfilar alguno de los proyectos que tiene en marcha, pues «siempre me he dedicado a escribir». En septiembre presentará la segunda parte de la Historia de la Sociedad Filarmónica de Segovia, pero ya ha empezado a trabajar en una nueva publicación.

Está «muy liado». Y así no siente la soledad: «Me gusta estar con la gente, pero yo solo estoy muy a gusto», advierte, y en cambio dice que admira a las personas que viven solas y a la vez atienden a otras, como a la escritora cuya llamada está esperando, una malagueña que pasa los meses de agosto en Segovia y que cuida a una persona con discapacidad que no se separa de ella. «Eso sí que es un ejemplo», dice.

Y apostilla Carlos Arnanz: «Hago la vida igual que siempre, sin correr, pero no paro».