La finalización del campus de Segovia saldrá 700.000 euros más cara

Vehículos y trabajadores en las obras del campus de la UVA en Segovia, este martes. /Antonio de Torre
Vehículos y trabajadores en las obras del campus de la UVA en Segovia, este martes. / Antonio de Torre

El rector de la UVA, Antonio Largo, reconoce el inesperado sobrecoste, y afirma que la situación ya está «desatascada»

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

La calculadora del nuevo equipo de gobierno de la Universidad de Valladolid (UVA) no da abasto, deja entrever el rector, Antonio Largo. Cuando cogieron el timón de la nave académica no contaban con algunos gastos adicionales, no pocos a juzgar por su gesto agitando la mano. En el campus María Zambrano de Segovia van a tener que afrontar uno de esos desembolsos imprevistos. Largo lo cifra en 700.000 euros. Un coste muy elevado para las arcas de la entidad, pero necesario.

Como apuntaba el propio rector, «merece la pena, porque las actuales instalaciones no están a la altura», en alusión a la necesidad de culminar el proyecto del edificio intercentros de la sede segoviana.

La UVA afirma que las instalaciones estarán listas para el inicio del curso

El vicerrector de Infraestructuras de la UVA, que ha visitado este martes sobre el terreno el avanzado estado en el que se encuentran los trabajos de construcción del campus María Zambrano de Segovia , señala que la voluntad de la institución universitaria es que las instalaciones estén abiertas y al servicio de la comunidad académica «al inicio del curso que viene». Esta declaración de intenciones de Julio Grijalba sitúa la finalización de la segunda fase en la primera o segunda semana de septiembre. Hasta ahora, el ritmo de ejecución que se había marcado la universidad fijaba el acabado para el mes que viene.

La nueva dirección de la UVA «ha desatascado» la terminación de la segunda fase de las instalaciones levantadas en la plaza de la Universidad, como ya se conoce el enclave en el callejero de la ciudad en sustitución de la nomenclatura castrense del Alto de los Leones. Con ese término más propio de la fontanería, Antonio Largo se refiere al acuerdo al que se ha llegado este mismo lunes con la empresa para despejar de problemas la deriva de las obras.

«Va a merecer la pena»

Los trabajos de la anhelada edificación están en la recta final; pero otra vez toca redimensionar el proyecto. A grandes rasgos, lasúltimas dificultades con las que se han topado en el subsuelo son las que han encarecido los planes de la universidad y, de paso, las que van a demorar un poco la puesta en servicio de las nuevas dependencias.

Este sobrecoste inesperado que la UVA ya tiene asumido que ha de desembolsar va a elevar el gasto total de la segunda fase hasta rondar los 11 millones de euros.

El presupuesto que estableció el Plan de Inversiones Sociales Prioritarias 2016-2020 se situaba en 10.500.00 euros, tal y como informaba la Junta de Castilla y León en noviembre del año pasado cuando abrió el grifo de la financiación para aportar 4,5 millones. Si bien, la adjudicación de la construcción de la citada segunda fase se hizo por una cantidad algo menor, en torno a los 9,6 millones. Del citado monto total, la Consejería de Educación se hace cargo de 7,5 millones.

La mejor noticia, como subrayó ayer el rector , es que el gasto a mayores «va a merecer la pena». A pesar, incluso, del leve retraso que va a experimentar la entrega de la obra final.

El vicerrector de Infraestructuras, que visitó este martes sobre el terreno el avanzado estado en el que se encuentran los trabajos, señala que la voluntad de la Universidad de Valladolid es que las instalaciones estén abiertas y al servicio de la comunidad académica «al inicio del curso que viene».

Esta declaración de intenciones de Julio Grijalba sitúa la finalización de la segunda fase del María Zambrano en la primera o segunda semana de septiembre. Hasta ahora, el ritmo de ejecución que se había marcado la universidad fijaba el acabado para el mes que viene.

Y luego, el equipamiento

Luego, y prácticamente sin solución de continuidad, la UVA tendrá que hacer frente a la dotación y el equipamiento del centro. La ventaja con la que juega la institución que dirige Antonio Largo es que la planificación sobre la que trabajaba el equipo saliente proponía que el remate de las dotaciones se pudiera efectuar durante el curso porque no interferiría en la actividad docente.

Conviene recordar que para que la Junta de Castilla y León cediera a las reivindicaciones de la comunidad universitaria y de la sociedad segoviana y abriera la mano para colaborar en la financiación de la construcción del campus, el equipo de arquitectos de José Ignacio Linazasoro y Ricardo Sánchez tuvo que repensar el proyecto y elaborar uno más modesto que el inicial.

El nuevo edificio contendrá aulas específicas, despachos de profesores y un salón de actos con un aforo para 400 plazas, entre otros espacios. La UVA, por motivos de financiación y de necesidad de espacios, planteó la construcción en dos fases. En la primera se levantaron el aulario –54 clases–, la biblioteca, salas de ordenadores, aparcamiento y almacenes.

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