Los expertos afirman que «el patrimonio cultural inmaterial ya solo vive en los pueblos»

Pablo Zamarrón, en la presentación de la muestra de instrrumentos tradicionales./M. A. L.
Pablo Zamarrón, en la presentación de la muestra de instrrumentos tradicionales. / M. A. L.

La musicóloga Fuencisla Álvarez, coordinadora del congreso organizado por el Instituto Manuel González Herrero, cree que «es muy frágil» y «corre un peligro grave de extinción» por la pérdida demográfica

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Las tejoletas, que Agapito Marazuela dio a conocer cuando ya apenas se usaban, son un remedo de las castañuelas, dos o tres trozos de platos rotos o de pizarra utilizados en los pueblos para hacer música. También con la misma finalidad se usaban los cencerros, grandes y pequeños, no siempre en un plano festivo, a veces para molestar (como cuando un viudo maduro se casaba con una chica joven). Lo comentó el musicólogo Pablo Zamarrón al presentar este domingo una amplia y variada muestra de instrumentos tradicionales en la última jornada del Congreso sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial organizado por el Instituto de Cultura Tradicional Manuel González Herrero, que durante tres días ha reunido en el teatro Juan Bravo de Segovia a trescientos participantes. El fin del congreso, difundir este rico patrimonio inmaterial, está cumplido. Porque hacerlo es una manera de preservarlo, pues está en riesgo y la pérdida demográfica del medio rural es su principal amenaza, según dijo Fuencisla Álvarez, musicóloga y coordinadora del evento.

Después de Zamarrón, en el escenario del Juan Bravo hizo algo semejante Víctor Sanz, coorganizador del encuentro, con las dulzainas y otros instrumentos elaborados por Lorenzo Sancho, antes de que Corrobla de Bailes lo cerrará con su repertorio de bailes antiguos segovianos. Es parte de lo que queda de la cultura tradicional y el patrimonio inmaterial de la provincia, el legado que se ocupan de preservar Zamarrón, Sanz, Esther Maganto, Laura Estebaranz y algunos más que, como Fuencisla Álvarez son conscientes de que «este patrimonio ya solo vive en los pueblos».

Con el teatro Juan Bravo como epicentro de la actividad durante tres días, este primer Congreso de Patrimonio Cultural Inmaterial organizado por el Instituto que depende de la Diputación de Segovia ha presentado a los animeros murcianos de Caravaca de la Cruz, las rondas profanas de Navidad y El Reinado en la provincia de Soria, el fandango de Granada, las castañuelas de Palencia, la danza de los zancos en el municipio riojano de Anguiano o el vestir popular en Poza de la Sal.

Rico y variado

Pero ha sacado a la luz también, explicó Fuencisla Álvarez, a través de ponencias y comunicaciones de investigadores segovianos, «el rico patrimonio que tenemos en la provincia, y lo han sacado a nivel nacional porque hemos tenido oyentes de 22 provincias».

Aunque, advirtió, la conciencia para preservar el patrimonio inmaterial no es la misma que para el que forma el acervo monumental. «Lo hemos comentado en una de las mesas redondas, y la conclusión es que la cultura tradicional ya no existe; es decir, ya no se transmite de manera generacional cómo hay que vestirse, cómo hay que peinarse a la antigua», apuntó Álvarez. Y subrayó: «Estamos ante un patrimonio inmaterial, pero que es muy frágil, precisamente porque esas comunidades portadoras, debido a la situación de la demografía que padecen nuestros pueblos, se está perdiendo».

Es un patrimonio que «corre un peligro grave de extinción», comentó. Por eso insistió en que «tenemos muy claro cuáles son nuestros conjuntos históricos y monumentales, pero Segovia tiene un valor patrimonial en relación a la cultura tradicional que no debería de perderse y que está valorado por esas comunidades portadoras a las que hemos dado la oportunidad, porque se lo merecen, de darle sonido a través de esas músicas que, por la vía normal, no nos llegan».

Aparte de por los investigadores, ese patrimonio inmaterial se conserva por quienes representan el baile, danza y canto tradicional, por los participantes en la muestra que cerró las jornadas, de distintos pueblos como Lastras de Cuéllar, Eugenia de Santos con toda la tradición de Pinarnegrillo, Vegas de Matute, las danzas de Tabanera, La Matilla y Arcones, la agrupación religiosa que vino de Caballar… «Hemos sacado a la luz mucho y bueno, en calidad y cantidad. Y cerramos con Corrobla de Bailes, un grupo que tiene un repertorio antiguo de bailes segovianos de plaza, un estilo propio de la provincia que casi está perdido», indicó.

Recalcó que no están en riesgo los cantos y bailes rituales, y aseguró que «el patrimonio cultural inmaterial vive en los pueblos, está en la provincia, que es la que más ha dilatado esa cultura en el seno familiar y local». Así, añadió, en el congreso «hemos dado visibilidad a los protagonistas, a los que mantienen en su familia, en su tradición, de forma generacional y de tradición oral, las canciones, los bailes y danzas».

Y también en la exposición de «la indumentaria de los danzantes que nos parece vieja del siglo XVIII, para que mantenga el valor al darle visibilidad a toda la riqueza de elementos rituales o sociales festivos de la provincia». Es un patrimonio asociado a las danzas ilustrado con treinta y tantos elementos y 75 fotografías, veinte paneles que se han vuelto a recuperar de 'El mundo por montera' del padre Benito de Frutos.

Una oportunidad para que «los segovianos tengamos conciencia del valor del patrimonio que tenemos en nuestras manos».